Un estudio internacional distingue la erupción del volcán Laacher See de las señales geológicas asociadas al inicio del Dryas Reciente, un período frío que comenzó hace casi 13.000 años.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo internacional de investigadores ha encontrado nuevas evidencias geológicas que cuestionan la relación directa entre una gran erupción volcánica ocurrida en Alemania y el comienzo de uno de los episodios de enfriamiento más importantes del final de la última glaciación. El descubrimiento procede del análisis de sedimentos conservados en un humedal del sur de Suecia, donde los científicos identificaron capas correspondientes a acontecimientos separados por aproximadamente 150 años.
La investigación, desarrollada con participación de la Universidad de Carolina del Sur, en Estados Unidos, y publicada el 26 de octubre de 2026 en la revista ScienceOpen Research, aporta nuevos datos sobre la cronología de la erupción del volcán Laacher See y el inicio del Dryas Reciente, un período de enfriamiento abrupto que afectó especialmente al hemisferio norte hace aproximadamente 12.900 años.
El hallazgo muestra que los depósitos de ceniza volcánica precedieron considerablemente a una capa sedimentaria caracterizada por pequeñas partículas fundidas y concentraciones anómalas de elementos del grupo del platino.
Esta última capa aparece inmediatamente antes de las señales ambientales que indican una transición hacia condiciones más frías y húmedas.
Los investigadores consideran que la separación temporal debilita la hipótesis de que la erupción de Laacher See fuera la causa principal del enfriamiento prolongado. Sin embargo, el estudio no demuestra cuál fue el mecanismo responsable de aquel cambio climático.
El Dryas Reciente interrumpió el calentamiento posterior a la glaciación
Hace aproximadamente 12.900 años, el hemisferio norte experimentó una transformación climática abrupta que interrumpió la tendencia de calentamiento desarrollada después de la última gran glaciación.
Este episodio, conocido como Dryas Reciente o Dryas Joven, se prolongó durante aproximadamente 1.200 años y estuvo caracterizado por un retorno a condiciones considerablemente más frías en amplias regiones del Atlántico Norte y Europa.
Los registros paleoclimáticos muestran que las temperaturas cambiaron rápidamente en determinadas regiones, mientras los ecosistemas y los patrones de precipitación respondieron a las nuevas condiciones.
Su origen continúa siendo objeto de debate científico.
Una de las explicaciones más estudiadas propone que grandes aportes de agua procedente del deshielo de las capas glaciares alteraron la circulación oceánica del Atlántico Norte, reduciendo el transporte de calor hacia latitudes elevadas.
También se han investigado posibles influencias volcánicas y la hipótesis de un acontecimiento extraterrestre, como el impacto de un cuerpo cósmico o una explosión atmosférica.
El desafío consiste en establecer una cronología suficientemente precisa para determinar qué fenómenos ocurrieron antes del enfriamiento y cuáles pudieron ser consecuencias o acontecimientos independientes.
Un humedal sueco conservó las huellas de acontecimientos distintos
Los investigadores obtuvieron un núcleo de sedimentos en Körslättamossen, un humedal situado en Escania, en el extremo meridional de Suecia.
Este tipo de depósito funciona como un archivo natural. Con el paso del tiempo, los materiales que llegan al humedal quedan acumulados en capas sucesivas y pueden conservar información sobre las condiciones ambientales existentes durante su formación.
Los científicos examinaron la secuencia sedimentaria para reconocer cambios en la composición de los materiales, la presencia de partículas volcánicas y otras señales geoquímicas.
El análisis permitió distinguir una capa antigua con ceniza procedente de la erupción de Laacher See y otra más reciente con características diferentes.
Entre ambas existe una separación cronológica estimada en unos 150 años.
La capa superior contiene pequeñas partículas esféricas que parecen haber experimentado temperaturas suficientemente elevadas para fundirse, junto con nanopartículas enriquecidas en elementos del grupo del platino.
Inmediatamente por encima aparecen sedimentos que registran una modificación ambiental compatible con el comienzo de condiciones más frías y húmedas.
Esta disposición resulta importante porque establece una sucesión de acontecimientos dentro de un mismo archivo geológico.
En lugar de depender exclusivamente de comparaciones entre yacimientos distantes, el equipo pudo observar las señales volcánicas, las partículas anómalas y el cambio ambiental en una secuencia sedimentaria continua.
La erupción de Laacher See ocurrió aproximadamente 150 años antes
Laacher See es un sistema volcánico situado en el oeste de Alemania, en la región de Eifel, cerca del valle del Rin.
Hace aproximadamente 13.000 años experimentó una gran erupción explosiva que dispersó materiales volcánicos por extensas áreas de Europa.
La ceniza producida por aquel acontecimiento constituye un marcador geológico útil para establecer relaciones cronológicas entre depósitos sedimentarios de diferentes regiones.
Los investigadores identificaron esta señal volcánica en una parte más profunda del núcleo sueco, correspondiente a materiales acumulados antes de la capa asociada al límite del Dryas Reciente.
La separación temporal resulta difícil de conciliar con una explicación en la que la erupción de Laacher See desencadenara directamente el comienzo del episodio frío.
Una gran erupción puede modificar temporalmente el balance energético de la atmósfera mediante la emisión de gases y partículas, pero sus efectos directos suelen desarrollarse en escalas temporales mucho menores que los aproximadamente 1.200 años de duración del Dryas Reciente.
Esto no significa que las erupciones volcánicas carezcan de capacidad para alterar el clima.
Investigaciones sobre grandes erupciones y episodios de enfriamiento durante el Holoceno han encontrado asociaciones temporales entre actividad volcánica intensa y avances glaciares, aunque los mecanismos de prolongación del enfriamiento siguen siendo objeto de estudio.
La diferencia fundamental es que cada acontecimiento necesita evaluarse mediante su propia cronología y las evidencias físicas disponibles.
Pequeñas esferas fundidas y nanopartículas de platino
Uno de los elementos más llamativos del nuevo estudio es la presencia de microesférulas en la capa sedimentaria relacionada con el límite del Dryas Reciente.
Estas partículas microscópicas presentan características compatibles con materiales que estuvieron sometidos a temperaturas elevadas y posteriormente se solidificaron.
Los análisis químicos indican que la mayor parte de las partículas fundidas se formó a partir de materiales terrestres.
Sin embargo, algunas nanopartículas enriquecidas en platino presentan relaciones químicas que coinciden parcialmente con las observadas en determinados meteoritos y otros materiales extraterrestres.
Los investigadores también encontraron que las concentraciones de varios elementos asociados con las nanopartículas eran aproximadamente entre cinco y diez veces superiores a las registradas en los sedimentos circundantes.
Este enriquecimiento no apareció de la misma manera en la capa más antigua de ceniza volcánica.
La diferencia geoquímica constituye una de las razones por las que el equipo considera que ambos depósitos corresponden a acontecimientos separados.
No obstante, la presencia de partículas fundidas o elementos del grupo del platino no constituye, por sí sola, una demostración definitiva de impacto meteorítico.
Para establecer ese origen es necesario evaluar otros posibles procesos de formación, transporte y acumulación de los materiales.
La hipótesis de un impacto extraterrestre sigue siendo discutida
El estudio aporta nuevos elementos al debate sobre la denominada hipótesis del impacto del Dryas Reciente.
Esta propuesta sostiene que un acontecimiento extraterrestre, posiblemente un impacto o una explosión atmosférica, pudo producir alteraciones ambientales relacionadas con el inicio del enfriamiento.
Sus defensores señalan la presencia de concentraciones anómalas de platino, partículas fundidas y otros indicadores encontrados en determinados yacimientos de América, Europa, África y Oriente Medio.
Sin embargo, la hipótesis continúa siendo controvertida.
La comunidad científica no ha establecido un consenso que permita atribuir el comienzo del Dryas Reciente a un impacto extraterrestre.
Persisten interrogantes sobre el origen de algunos indicadores geoquímicos, su distribución, la precisión de las dataciones y la existencia de mecanismos físicos capaces de explicar un enfriamiento tan prolongado.
Christopher R. Moore, investigador de la Universidad de Carolina del Sur y autor principal del nuevo trabajo, considera que la secuencia sueca permite distinguir con mayor claridad tres acontecimientos: la erupción de Laacher See, la deposición de la capa con partículas anómalas y el comienzo de las condiciones frías.
La investigación favorece la posibilidad de un acontecimiento extraterrestre como explicación, pero sus resultados no permiten confirmar esa interpretación como causa definitiva.
La distinción entre una evidencia compatible con una hipótesis y una demostración concluyente es esencial para interpretar correctamente los resultados.
Los sedimentos permiten separar procesos que parecían relacionados
Uno de los problemas habituales en paleoclimatología es que diferentes acontecimientos pueden producir señales similares en los archivos naturales.
Las erupciones volcánicas dispersan cenizas y otros materiales que pueden acumularse a grandes distancias.
Los impactos extraterrestres también pueden generar partículas sometidas a temperaturas extremas y alterar la composición química de determinados depósitos.
Por su parte, los cambios climáticos modifican la vegetación, la sedimentación, la disponibilidad de agua y las condiciones de los ecosistemas.
Cuando estas señales aparecen en intervalos geológicos próximos, resulta tentador interpretarlas como partes de una misma cadena causal.
Sin embargo, una coincidencia temporal aproximada no demuestra que un acontecimiento haya provocado otro.
La nueva investigación muestra la utilidad de estudiar las relaciones estratigráficas, es decir, la posición y sucesión de las capas sedimentarias.
Si una señal volcánica aparece claramente por debajo de otra capa asociada con un cambio ambiental, los investigadores pueden establecer que el depósito volcánico es anterior.
Este principio también se utiliza para estudiar otros acontecimientos históricos. Por ejemplo, el análisis de cenizas volcánicas conservadas en el hielo antártico ha permitido investigar la posible participación de distintas erupciones en un episodio de enfriamiento ocurrido durante el siglo XV.
En ambos casos, la composición de los materiales y su posición dentro del archivo geológico ayudan a reconstruir la secuencia de los acontecimientos.
El estudio no descarta otras erupciones volcánicas
Aunque los resultados cuestionan la responsabilidad directa de Laacher See, los investigadores no excluyen que otra erupción pudiera haber contribuido a las alteraciones ambientales registradas al comienzo del Dryas Reciente.
El núcleo sedimentario analizado no contiene una capa volcánica claramente identificable en el mismo nivel que las microesférulas y el enriquecimiento en platino.
Sin embargo, esto no demuestra que no existiera actividad volcánica contemporánea en otras regiones.
Las cenizas de una erupción pueden distribuirse de manera desigual según la altura de la columna eruptiva, la dirección de los vientos y las características de las partículas.
También es posible que determinados materiales no llegaran al humedal sueco o que no se conservaran en cantidades detectables.
Los autores consideran que las hipótesis de un acontecimiento extraterrestre y una posible actividad volcánica cercana en el tiempo no son necesariamente excluyentes.
La investigación tampoco permite descartar las explicaciones relacionadas con la circulación oceánica.
Por ello, el nuevo registro aporta una restricción cronológica importante, pero no resuelve por completo el origen del Dryas Reciente.
La circulación del Atlántico continúa siendo una explicación relevante
Otra de las hipótesis principales sobre el comienzo del Dryas Reciente está relacionada con el comportamiento de las grandes masas de agua que circulan por el océano Atlántico.
Al final de la última glaciación, enormes cantidades de agua procedentes del deshielo de las capas continentales pudieron llegar al Atlántico Norte.
La entrada de agua dulce modifica la salinidad y puede alterar la densidad del agua superficial, una propiedad importante para los procesos de hundimiento y formación de aguas profundas.
Si estos mecanismos cambian de manera significativa, también puede modificarse el transporte oceánico de calor hacia las regiones septentrionales.
Las alteraciones de la circulación atlántica constituyen una explicación física ampliamente investigada para determinados cambios climáticos abruptos del pasado.
El estudio sueco no pone a prueba directamente toda esta hipótesis, pero sus resultados contribuyen a precisar el orden de algunos acontecimientos que ocurrieron alrededor del comienzo del período frío.
La relación entre circulación oceánica y enfriamiento también ha sido estudiada mediante reconstrucciones históricas de episodios extremos en Europa, donde los investigadores han examinado la posible participación de cambios atmosféricos, actividad volcánica y condiciones oceánicas.
En el caso del Dryas Reciente, determinar el mecanismo dominante requiere integrar registros de sedimentos marinos, núcleos de hielo, depósitos terrestres y simulaciones climáticas.
Por qué la cronología de los acontecimientos es decisiva
La principal fortaleza del nuevo trabajo reside en la posibilidad de comparar diferentes señales dentro de un mismo registro sedimentario.
El equipo identificó primero el depósito de ceniza de Laacher See, después una capa con partículas fundidas y enriquecimientos geoquímicos, y finalmente evidencias de un cambio hacia condiciones ambientales más frías y húmedas.
Esta secuencia permite descartar una simultaneidad estricta entre la erupción alemana y el nivel sedimentario asociado al inicio del Dryas Reciente en el lugar estudiado.
La separación estimada de unos 150 años es especialmente relevante porque modifica la interpretación de una posible relación causal directa.
Sin embargo, los autores reconocen que los registros geológicos deben interpretarse teniendo en cuenta las incertidumbres de datación y los procesos locales de sedimentación.
Una secuencia obtenida en un humedal proporciona información detallada sobre ese lugar, pero no sustituye la necesidad de comparar registros independientes de otras regiones.
Para establecer una explicación global del enfriamiento sería necesario demostrar que las señales identificadas corresponden a procesos suficientemente extendidos y que los mecanismos propuestos pueden explicar la magnitud y duración de los cambios climáticos.
Un nuevo registro para investigar el final de la última glaciación
El descubrimiento amplía la información disponible sobre una de las transiciones climáticas más estudiadas de la historia reciente de la Tierra.
El Dryas Reciente demuestra que el sistema climático puede experimentar reorganizaciones abruptas cuando cambian las condiciones de los océanos, la atmósfera y las grandes masas de hielo.
Comprender su origen es importante para evaluar la respuesta de estos componentes ante perturbaciones naturales de gran magnitud.
El nuevo núcleo sedimentario del sur de Suecia aporta una referencia cronológica que permite separar la erupción de Laacher See de una capa posterior con características geoquímicas particulares.
Los resultados debilitan la interpretación de que aquella erupción alemana fuera el detonante inmediato del enfriamiento, pero mantienen abiertas otras explicaciones.
La hipótesis extraterrestre continúa necesitando evidencias independientes y mecanismos físicos demostrables, mientras que las propuestas relacionadas con el deshielo y la circulación atlántica siguen formando parte del debate científico.
La contribución del estudio no consiste en identificar definitivamente qué provocó el Dryas Reciente, sino en mejorar la cronología de los acontecimientos que precedieron a su comienzo.
La investigación demuestra que los archivos geológicos pueden conservar diferencias temporales decisivas entre fenómenos que, observados a escala de miles de años, parecen haber ocurrido simultáneamente.
Fuentes referenciales:
ScienceOpen Research — Stratigraphic separation of Laacher See Tephra and a discrete Younger Dryas Boundary fallout layer in southernmost Sweden
Universidad de Carolina del Sur — Sediment core reveals volcanic eruption preceded ancient cold spell by about 150 years




