La NASA y la NOAA documentaron una intensificación extrema hasta la categoría 5, favorecida por aguas cálidas y un entorno atmosférico propicio.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
El huracán Polo alcanzó la categoría 5 el 22 de septiembre de 2026 frente a la costa del Pacífico de México, tras aumentar extraordinariamente sus vientos en apenas 24 horas. Imágenes y análisis publicados por la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) documentaron tanto la transformación del ciclón como las condiciones que favorecieron su fortalecimiento.
El análisis de la NASA recoge un incremento de 90 nudos, equivalente a unos 167 kilómetros por hora. Por su parte, una evaluación preliminar de la NOAA calculó 95 nudos, aproximadamente 176 kilómetros por hora, y situó ese aumento como el tercero más rápido registrado en el Pacífico oriental, detrás de Patricia, en 2015, y Otis, en 2023.
Dos indicadores muestran la magnitud del episodio
La NOAA informó que Polo llegó a presentar vientos máximos sostenidos de 180 millas por hora, alrededor de 290 kilómetros por hora. La publicación de la NASA describió el reconocimiento aéreo del 22 de septiembre con una estimación cercana a 285 kilómetros por hora. Ambas referencias corresponden al episodio de máxima intensidad, no al estado actual del sistema.
La presión central también cambió de manera excepcional. Según el análisis preliminar de la NOAA, descendió 88 milibares en 24 horas: la segunda mayor caída de ese tipo registrada en la cuenca, después de Patricia. La clasificación permanece sujeta a las revisiones posteriores de los registros.
Calor oceánico y vientos favorables actuaron juntos
Gary Partyka, científico atmosférico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, identificó una combinación de baja cizalladura del viento, abundante humedad, inestabilidad atmosférica y temperaturas marinas elevadas. Polo atravesó sectores con aguas superficiales de hasta 32 °C, entre dos y tres grados por encima del promedio utilizado en el análisis.
La temperatura local debe distinguirse de los promedios planetarios abordados en la información sobre los récords de temperatura de los océanos. Para comprender un ciclón concreto también importan la profundidad del agua cálida y las condiciones atmosféricas que encuentra durante su recorrido.
Los especialistas citados por la NASA advirtieron que no debe atribuirse directamente la intensificación de Polo a El Niño. Otros huracanes de la región experimentaron procesos extremos durante condiciones neutrales o de La Niña.
Las imágenes registraron momentos distintos del huracán
El satélite NOAA-20 observó a Polo como un sistema de categoría 5 el 22 de septiembre mediante el instrumento VIIRS, que obtiene información visible e infrarroja. Las imágenes mostraron un ojo definido rodeado de bandas nubosas extensas.
La imagen del satélite Aqua difundida por la NASA corresponde al 23 de septiembre, cuando el huracán ya había bajado a categoría 4 tras un ciclo de reemplazo de la pared del ojo. Por ello, esa fotografía no representa exactamente el momento de máxima intensidad.
Estas observaciones complementan otras mediciones del océano, como las descritas en el artículo sobre los satélites que afinan la vigilancia de huracanes durante El Niño. Cada instrumento aporta información diferente para interpretar el entorno y la evolución de las tormentas.
La vigilancia debe traducirse en decisiones oportunas
Durante el episodio, el Centro Nacional de Huracanes advirtió que las lluvias asociadas con Polo podían provocar inundaciones y deslizamientos en el suroeste de México, especialmente en terrenos escarpados. Esas advertencias pertenecen a los boletines emitidos entonces y requieren actualización antes de utilizarse para decisiones actuales.
La relación entre información meteorológica y preparación también aparece en la investigación sobre el valor humano y económico de pronosticar huracanes. Anticipar cambios de intensidad resulta útil cuando permite ajustar evacuaciones, proteger infraestructura y movilizar recursos con suficiente tiempo.
Fuentes referenciales:
NASA Earth Observatory: intensificación explosiva del huracán Polo
NOAA NESDIS: seguimiento satelital y análisis preliminar de Polo
Centro Nacional de Huracanes: discusión meteorológica del 22 de septiembre




