Más de 600 estructuras quedaron destruidas en el este de Washington, donde el viento, la sequedad y el terreno abrupto dificultan la contención de tres focos principales
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.
Los incendios forestales que avanzan por el este del estado de Washington destruyeron más de 600 viviendas, comercios y otras estructuras y obligaron a evacuar a unas 60.000 personas en la región de Spokane, Estados Unidos. El gobernador Bob Ferguson declaró la emergencia estatal ante la magnitud del desastre y las condiciones meteorológicas que favorecen la propagación.
El balance, correspondiente a las primeras evaluaciones del domingo 2 de agosto, era provisional y podía aumentar a medida que los equipos accedieran a los sectores afectados. En ese momento no se habían confirmado muertes ni personas heridas relacionadas con los incendios.
Old Trails cruzó el río Spokane sin líneas de contención
El Old Trails Fire comenzó cerca del mediodía del sábado en una zona de pastos y arbustos al noroeste de Spokane, ciudad de aproximadamente 229.000 habitantes. El fuego avanzó con rapidez hacia el norte y el este, atravesó el río Spokane y alcanzó sectores residenciales.
Al cierre del domingo había quemado alrededor de 21 kilómetros cuadrados y permanecía con un 0 % de contención, según datos del Departamento de Recursos Naturales del estado de Washington. Las autoridades ordenaron desalojos sucesivos ante la velocidad y los cambios de dirección de las llamas.
Las evacuaciones también alcanzaron infraestructuras sensibles, entre ellas una instalación de recuperación de agua, una planta que genera energía a partir de residuos y el hospital del Departamento de Asuntos de Veteranos. El centro de convenciones de Spokane fue habilitado para recibir a personas desplazadas.
El impacto recuerda que los incendios urbanos y forestales no terminan cuando se extinguen las llamas. La experiencia de la lenta reconstrucción posterior a los incendios de Los Ángeles muestra la complejidad de restablecer viviendas, servicios públicos y condiciones ambientales seguras.
Tres incendios mantienen en emergencia a Spokane
En la región permanecían activos tres focos principales: Old Trails, Fairview y Meadowview. El primero concentraba el mayor impacto sobre zonas pobladas y figuraba entre los grandes incendios complejos identificados por las autoridades estatales.
La crisis, sin embargo, se extendía mucho más allá de Spokane. Más de una docena de incendios permanecían activos en Washington y habían quemado cerca de 1.000 kilómetros cuadrados durante la temporada. El Kaiser Canyon Fire, en el noreste del estado, alcanzaba aproximadamente 54.000 hectáreas.
Más de 4.000 efectivos procedentes de diferentes estados, junto con integrantes de la Guardia Nacional, fueron movilizados para reforzar la respuesta. La coincidencia de numerosos incendios en el oeste de Estados Unidos aumentó la presión sobre las aeronaves, cuadrillas y equipos especializados disponibles.
Los cañones aceleran el viento y modifican el fuego
Las ráfagas previstas alcanzaban entre 56 y 72 kilómetros por hora. La topografía de Spokane incrementó el peligro porque el río atraviesa profundos cañones capaces de canalizar y acelerar el viento, empujar el fuego cuesta arriba y producir avances turbulentos en varias direcciones.
El Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta de bandera roja calificada como “situación particularmente peligrosa” para el este de Washington. Aunque las temperaturas se mantuvieron temporalmente por debajo de los 27 grados Celsius, se esperaba un nuevo ascenso sin lluvias significativas en el pronóstico inmediato.
La coincidencia de viento, baja humedad y vegetación seca puede convertir una ignición limitada en un incendio de comportamiento extremo. Este patrón también aparece en el análisis de los incendios de España y Francia con características similares a los de California.
En episodios de gran intensidad, las columnas de calor incluso pueden modificar la atmósfera local. Los estudios sobre la capacidad de los incendios forestales para generar su propio clima describen cómo aparecen remolinos, columnas convectivas y tormentas que vuelven más peligrosas las operaciones terrestres y aéreas.
La emergencia afecta el suministro eléctrico y el aire
La empresa Avista aplicó cortes preventivos para reducir riesgos en la red eléctrica. En el momento más crítico, alrededor de 30.000 clientes quedaron sin suministro; la cifra había bajado a unos 10.000 el domingo, aunque la compañía no descartaba nuevas interrupciones.
Las columnas de humo redujeron la visibilidad y deterioraron la calidad del aire dentro y fuera de los perímetros. Las partículas finas pueden desplazarse a grandes distancias y afectar a personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares, niños y adultos mayores.
La dispersión regional del humo ya ha provocado otros episodios de contaminación en Norteamérica, como el registrado cuando el humo de los incendios de Canadá cubrió ciudades de Estados Unidos.
Una temporada crítica en el oeste de Norteamérica
La emergencia de Washington coincide con grandes incendios en Idaho, Oregón y Utah. En una zona de ranchos situada entre el oeste de Idaho y el este de Oregón, otro fuego había consumido aproximadamente 1.360 kilómetros cuadrados de pastizales y amenazaba a cientos de viviendas.
En Utah, un incendio creció desde unos 41 hasta 145 kilómetros cuadrados durante un fin de semana, provocó la muerte de más de 100 reses y obligó a ordenar evacuaciones cerca de Fillmore. En el sur de la Columbia Británica, Canadá, una elevada actividad eléctrica también originó nuevos focos y desalojos.
Las causas de los tres incendios de Spokane seguían bajo investigación. Las autoridades prohibieron las quemas, mantuvieron las órdenes de evacuación y advirtieron que la ausencia de lluvia, el calentamiento previsto y la complejidad del terreno podían prolongar la emergencia.
Fuentes referenciales:
Infobae
Associated Press
