El análisis de materiales de las erupciones de 1712, 1971 y 2021 identifica procesos recurrentes a gran profundidad bajo la isla española
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
Los cristales expulsados por los volcanes de La Palma, en las islas Canarias, conservan información sobre los procesos que precedieron a varias de sus erupciones. Una investigación publicada en Nature Communications en 2026 comparó minerales de los episodios de 1712, 1971 y 2021 e identificó un patrón recurrente: la llegada de magma caliente movilizó materiales previamente almacenados en profundidad.
El estudio permite reconstruir parte de la actividad subterránea que termina manifestándose en superficie. Su importancia radica en reconocer mecanismos compartidos entre erupciones separadas por siglos, sin convertir esa repetición en un calendario de futuros eventos.
Un reservorio de cristales y roca fundida bajo la isla
El equipo examinó cristales de clinopiroxeno mediante mapas cuantitativos de elementos traza, estimaciones de presión y temperatura y análisis de agrupamiento. Los resultados apuntan a la presencia, antes de las tres erupciones, de una mezcla magmática rica en cristales y de composición evolucionada, almacenada en el manto superior a unos 18–25 kilómetros de profundidad.
Las temperaturas estimadas para ese material fueron de aproximadamente 1000–1025 °C. La entrada de magma basanítico más caliente, a unos 1100–1150 °C, recicló parte de la mezcla y favoreció su ascenso. Los investigadores sitúan esa recarga al menos una semana antes de las erupciones estudiadas y contemplan posibles detenciones breves en la corteza, a unos 5–10 kilómetros.
Estas profundidades y temperaturas son estimaciones obtenidas del registro mineral y de modelos petrológicos. Describen las condiciones inferidas para los materiales analizados.
Cómo se lee la historia que conserva un mineral
Los autores explican, en una publicación de la Universidad de Queensland, que el clinopiroxeno incorpora capas mientras crece. Su composición cambia con el entorno magmático, de modo que el centro y los bordes pueden registrar etapas diferentes.
Examinar esas variaciones permite reconocer cristales antiguos incorporados a una nueva mezcla, cambios térmicos y episodios de movilización. El magma que llega a la superficie puede transportar, por tanto, minerales formados en distintos momentos y condiciones.
Este enfoque complementa otras investigaciones sobre los cristales volcánicos como registros del movimiento del magma. Cada mineral ofrece información específica y requiere técnicas adecuadas para interpretarla.
La erupción de 2021 también estuvo alimentada por pulsos
La actividad del Tajogaite comenzó el 19 de septiembre de 2021, medio siglo después de la erupción del Teneguía. El estudio de sus productos ha continuado después del cierre del episodio eruptivo y permite contrastar las observaciones realizadas durante la emergencia.
Un trabajo publicado en Science Advances en 2023 analizó la composición de los materiales emitidos durante la erupción y relacionó sus variaciones con aportes discretos de magma. Ese resultado aporta una perspectiva complementaria: además de reconstruir las condiciones anteriores al inicio, es posible investigar cómo cambió la alimentación del sistema mientras permanecía activo.
Los antecedentes sobre la química de las lavas de La Palma muestran por qué las muestras recogidas durante una erupción siguen teniendo valor científico años después.
Qué aporta el hallazgo a la vigilancia volcánica
Las redes de vigilancia registran terremotos, deformación del terreno y emisiones de gases. Los autores señalan que los procesos magmáticos profundos pueden ser más difíciles de detectar que los movimientos próximos a la superficie.
Conocer la existencia de materiales almacenados en el manto y su posible reactivación proporciona contexto para interpretar esas señales. Se suma así a los estudios sobre los procesos subterráneos anteriores a una erupción.
La investigación no pronostica cuándo ocurrirá la próxima erupción de La Palma. Su contribución consiste en reconstruir mecanismos observados en episodios anteriores y ofrecer una base más precisa para evaluar futuras señales de actividad junto con los datos de vigilancia.
Fuentes referenciales:
Nature Communications: estudio del registro de clinopiroxenos de las erupciones históricas de La Palma
Universidad de Queensland: explicación de los autores sobre los cristales y la evolución del magma
Science Advances: aportes discretos de magma durante la erupción de La Palma de 2021




