Las proyecciones permiten comparar trayectorias de emisiones y evaluar riesgos, pero no establecen un único desenlace para el planeta
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, IPCC, utiliza escenarios para estudiar cómo podría evolucionar el clima mundial bajo diferentes trayectorias de emisiones. En su Sexto Informe de Evaluación, cinco escenarios ilustrativos permiten explorar respuestas que van desde una reducción intensa de los gases de efecto invernadero hasta un crecimiento muy elevado de las emisiones.
Su utilidad consiste en relacionar decisiones y consecuencias posibles. Una proyección climática describe qué podría ocurrir bajo determinados supuestos. Por eso, interpretar un escenario como una predicción inevitable puede distorsionar tanto el debate público como la planificación de infraestructuras, la gestión del agua y las políticas energéticas.
Qué representan los cinco escenarios ilustrativos
Los escenarios identificados como SSP1-1.9, SSP1-2.6, SSP2-4.5, SSP3-7.0 y SSP5-8.5 abarcan emisiones muy bajas, bajas, intermedias, altas y muy altas, respectivamente. Constituyen una selección dentro de un conjunto más amplio de trayectorias utilizadas por la comunidad científica.
La denominación combina una trayectoria socioeconómica compartida, conocida por las siglas SSP, con un nivel aproximado de forzamiento radiativo para 2100. Ese último concepto expresa una alteración del balance energético terrestre y se mide en vatios por metro cuadrado. Los números 2.6 o 8.5, por ejemplo, no representan grados de calentamiento.
El Centro Alemán de Computación Climática, DKRZ, explica que estas trayectorias incorporan supuestos sobre desarrollo económico, energía, cooperación internacional, desigualdad y uso del suelo. Las políticas climáticas completan el marco al modificar las emisiones asociadas a esos posibles desarrollos.
Esta conexión entre actividades humanas y respuesta física ayuda a interpretar los análisis sobre el margen disponible para limitar el calentamiento global, sin confundir los objetivos políticos con los resultados que podrían alcanzarse.
Por qué la incertidumbre tiene varias fuentes
Las emisiones futuras dependen de decisiones que todavía no se han tomado: cuánto combustible fósil se utilizará, qué tecnologías se desplegarán y cómo evolucionarán la población y el consumo. Los escenarios permiten examinar distintas combinaciones de esos factores.
A esa incertidumbre se añaden las diferencias en la respuesta del sistema climático y su variabilidad natural. Incluso bajo una misma trayectoria de emisiones, los modelos ofrecen un rango de resultados. Una proyección debe leerse junto con su periodo de referencia, su ámbito geográfico y las incertidumbres que la acompañan.
Por ejemplo, un cambio en la temperatura media mundial no describe por sí solo la frecuencia del calor extremo en una ciudad ni la disponibilidad de agua en una cuenca. Traducir las proyecciones en decisiones exige información regional y conocimiento de la exposición y vulnerabilidad del territorio.
El debate sobre los escenarios de emisiones muy altas
Una discusión científica relevante se refiere a la plausibilidad y al uso de las trayectorias de emisiones más elevadas. La evolución del sistema energético puede modificar qué futuros merecen mayor atención, pero un escenario extremo también puede servir para evaluar consecuencias graves.
Un estudio publicado en Nature Communications en septiembre de 2024 exploró millones de trayectorias de forzamiento radiativo mediante un marco probabilístico. Sus autores estimaron una probabilidad baja de superar 8,5 vatios por metro cuadrado en 2100 dentro de su modelo, pero defendieron la utilidad de esos escenarios para estudiar futuros de baja probabilidad y alto impacto.
Las probabilidades obtenidas en ese trabajo dependen de sus datos y supuestos; no constituyen una probabilidad universal asignada por el IPCC. La distinción permite discutir la relevancia de un escenario sin presentarlo como destino seguro ni descartarlo automáticamente para todos los usos.
Cómo convertir las proyecciones en decisiones
Para planificar, conviene comparar cómo funciona una medida bajo varias trayectorias. A modo de ejemplo, una infraestructura costera puede evaluarse frente a distintos niveles de subida del mar, mientras un sistema de abastecimiento puede examinarse bajo diferentes condiciones de sequía y demanda.
Este enfoque permite reconocer medidas que ofrecen beneficios en varios futuros y detectar decisiones que necesitarían ajustes si cambian las condiciones. Las herramientas que conectan riesgos climáticos y opciones de adaptación buscan facilitar ese paso entre la investigación y la gestión territorial.
También es necesario valorar las consecuencias de cada respuesta. El caso del aire acondicionado y las emisiones asociadas a la refrigeración ilustra cómo una medida de protección frente al calor puede aumentar la demanda energética y requiere considerar conjuntamente adaptación y mitigación.
Una decisión informada debe especificar qué escenario utiliza, por qué resulta pertinente, qué incertidumbres contempla y cuándo se revisará. Esa transparencia permite actualizar la planificación conforme aparecen nuevas observaciones, cambian las emisiones o mejora el conocimiento científico.
Fuentes referenciales:
IPCC: resumen para responsables de políticas del Grupo de Trabajo I del Sexto Informe de Evaluación
Centro Alemán de Computación Climática: explicación de los escenarios SSP
Ministerio de Medio Ambiente de Nueva Zelanda: escenarios SSP y RCP del IPCC
ClimateData.ca: interpretación de las trayectorias socioeconómicas compartidas
Nature Communications: evaluación de la relevancia de escenarios de alto forzamiento radiativo




