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15 DE OCTUBRE DE 2026

🌍 Panorama Planetario

Estado del sistema Tierra | Observación climática y ambiental

Resumen ejecutivo

El sistema climático mundial continúa bajo la influencia del calentamiento acumulado de la atmósfera y los océanos. Las concentraciones elevadas de gases de efecto invernadero, la transformación de los patrones de precipitación y la vulnerabilidad de los ecosistemas configuran un escenario que requiere vigilancia científica permanente.

La lectura planetaria del 15 de octubre distingue entre tendencias estructurales, registros históricos consolidados y condiciones meteorológicas que necesitan observaciones operativas actualizadas. Esta separación permite interpretar los riesgos sin confundir una señal climática de largo plazo con un pronóstico inmediato.

🌡️ ATMÓSFERA

Temperatura global

La temperatura media del planeta permanece condicionada por una tendencia de calentamiento sostenido. El incremento de energía retenida en el sistema climático altera la frecuencia y la intensidad potencial de distintos extremos térmicos.

Las anomalías mensuales deben compararse con un período de referencia definido. Un día relativamente frío en una región no contradice la tendencia mundial, del mismo modo que una jornada cálida aislada no permite establecer un nuevo récord climático.

Para determinar la posición de octubre de 2026 dentro de la serie instrumental se necesitan los conjuntos de datos consolidados de los principales servicios climáticos.

🌊 OCÉANOS

Calor oceánico y circulación

Los océanos absorben la mayor parte del exceso de calor asociado al desequilibrio energético terrestre. Este almacenamiento modifica las condiciones de la superficie marina, la estratificación de las aguas y los intercambios de energía con la atmósfera.

El calentamiento oceánico también influye en la expansión térmica del agua y, por tanto, en la elevación del nivel medio del mar. Las consecuencias varían según la profundidad, las corrientes y las características regionales.

La vigilancia combina temperatura superficial, perfiles obtenidos mediante flotadores oceanográficos y observaciones satelitales. Una anomalía superficial no describe por sí sola el contenido térmico de toda la columna de agua.

🏭 GASES DE EFECTO INVERNADERO

CO₂ atmosférico

El dióxido de carbono continúa siendo un indicador fundamental de la influencia humana sobre el clima. Su concentración presenta oscilaciones estacionales vinculadas especialmente con la actividad de la vegetación, sobre una tendencia ascendente de largo plazo.

El valor preindustrial de referencia se sitúa aproximadamente en 280 partes por millón. Las concentraciones contemporáneas superan ampliamente ese nivel histórico, aunque el dato exacto correspondiente a una fecha debe obtenerse de una estación o producto observacional identificado.

La concentración atmosférica no equivale directamente a las emisiones anuales: también refleja la absorción y liberación de carbono por océanos, suelos y ecosistemas terrestres.

🧊 CRIÓSFERA

Hielo polar

En octubre, el hielo marino del Ártico se encuentra habitualmente en su fase de recuperación estacional después del mínimo de septiembre. En la Antártida, la extensión suele comenzar a disminuir después del máximo del invierno austral.

La comparación entre hemisferios requiere considerar sus diferencias geográficas. El Ártico es un océano rodeado de continentes, mientras que la Antártida es un continente cubierto de hielo y rodeado de océanos.

La extensión diaria del hielo marino, su concentración y su espesor son variables distintas. Para valorar anomalías de octubre de 2026 es necesario contrastar las observaciones con la climatología satelital correspondiente.

🔥 INCENDIOS

Combustibles vegetales y condiciones de propagación

El riesgo de incendios depende de la humedad de la vegetación, el viento, la temperatura, las precipitaciones previas y las fuentes de ignición. Las temporadas críticas no ocurren simultáneamente en todas las regiones del mundo.

Los sistemas de detección satelital permiten localizar anomalías térmicas y seguir la evolución de grandes focos, pero una detección de calor no equivale automáticamente a un incendio forestal confirmado.

La evaluación operativa necesita combinar observaciones remotas con información meteorológica y reportes de las autoridades competentes. También resulta esencial diferenciar el peligro de ignición de la exposición de comunidades e infraestructuras.

💧 SEQUÍAS

Disponibilidad de agua

La sequía puede manifestarse como déficit de precipitación, reducción de humedad del suelo, disminución de caudales o agotamiento de reservas subterráneas. Estas expresiones no necesariamente aparecen al mismo tiempo.

La evaporación potencial aumenta bajo determinadas condiciones térmicas y atmosféricas, lo que puede intensificar el estrés hídrico incluso cuando los cambios de precipitación son moderados.

La vigilancia debe integrar escalas temporales distintas. Un episodio seco de pocas semanas puede afectar la vegetación superficial, mientras que la recuperación de acuíferos y embalses puede requerir períodos mucho más prolongados.

⛈️ FENÓMENOS EXTREMOS

Tormentas y circulación atmosférica

Las tormentas intensas se desarrollan cuando coinciden humedad disponible, mecanismos de ascenso y condiciones atmosféricas favorables. El calentamiento puede aumentar la capacidad del aire para contener vapor de agua, aunque la evolución concreta de cada tormenta depende de su dinámica.

La actividad tropical, los sistemas frontales y las precipitaciones convectivas requieren seguimiento mediante pronósticos y alertas regionales. No existe una única señal meteorológica que describa simultáneamente todos los peligros del planeta.

Los avisos oficiales siguen siendo la referencia para decisiones de seguridad, evacuación y protección de infraestructuras.

📡 OBSERVACIÓN GLOBAL

Integración de mediciones

El seguimiento del planeta combina estaciones terrestres, boyas, satélites, radares, perfiles atmosféricos y modelos numéricos. Cada sistema observa variables diferentes y presenta limitaciones propias de resolución, cobertura y frecuencia.

La interpretación científica mejora cuando se comparan fuentes independientes y se explicita el período de medición. Los productos preliminares pueden modificarse después de controles de calidad y revisiones metodológicas.

🔎 SEÑAL PLANETARIA DESTACADA

El calentamiento acumulado importa más que una oscilación diaria

La señal central del sistema Tierra es la persistencia de un desequilibrio energético que conecta atmósfera, océanos, hielo y ciclo hidrológico. Las variaciones meteorológicas de corto plazo pueden ocultar temporalmente esta relación, pero no eliminan los procesos físicos subyacentes.

La evaluación conjunta de temperatura, contenido térmico oceánico, nivel del mar y criósfera proporciona una perspectiva más sólida que cualquier indicador aislado.

🗓️ PERSPECTIVA | 15–29 DE OCTUBRE

Horizonte de vigilancia de 7 a 14 días

Durante las próximas dos semanas conviene seguir la evolución de los patrones de circulación atmosférica, las anomalías de precipitación, los contrastes térmicos y las condiciones oceánicas relevantes para la formación de sistemas meteorológicos.

Los pronósticos subestacionales expresan probabilidades, no certezas. Su utilidad consiste en identificar escenarios más o menos favorables para determinados fenómenos, sin sustituir los avisos meteorológicos locales.

La evaluación debe actualizarse con los productos operativos de los servicios nacionales, la Organización Meteorológica Mundial y los centros especializados. No se asignan aquí alertas específicas sin verificación de los boletines correspondientes.

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Las lavas de La Palma desvelan los porqués de la erupción

Flujo de lava durante la erupción de La Palma en 2021. Juan J. Coello Bravo, Author provided

Teresa Ubide, The University of Queensland; Álvaro Márquez Gonzalez, Universidad Complutense de Madrid; David Sanz-Mangas, Universidad Complutense de Madrid; Eumenio Ancochea, Universidad Complutense de Madrid; Juan J. Coello Bravo, Universidad Complutense de Madrid; María José Huertas Coronel, Universidad Complutense de Madrid, and Raquel Herrera Espada, Universidad Rey Juan Carlos


Ha pasado año y medio desde que el volcán de La Palma despertara después de 50 años de reposo del edificio volcánico de Cumbre Vieja. Desde el 19 septiembre hasta el 13 de diciembre de 2021, el volcán expulsó unos 200 millones de metros cúbicos de material volcánico que cubrieron un área de unos 12 kilómetros cuadrados.

En un estudio recién publicado en la revista Science Advances, intentamos arrojar luz sobre este evento a través del estudio de su lava.

Como ya pasara con las anteriores, la erupción de 2021 modificó el paisaje y topografía de la isla, pero el daño infligido a la población fue mucho mayor como consecuencia del gran aumento demográfico de la isla en las últimas décadas.

También influyó el volumen de material emitido, diez veces superior al de erupciones previas. La erupción afectó a 7 000 personas, causó daños por más de 800 millones de euros y puso a la volcanología en la conciencia de todo el país.

Durante su transcurso, se usaron datos de sismicidad, deformación del terreno y composición de los gases para intentar pronosticar la evolución del volcán.

Además, se examinaba la composición química de la lava. La química del magma condiciona sus propiedades físicas, como la viscosidad, y con ello el estilo eruptivo y la peligrosidad de la erupción.

En nuestro estudio analizamos la química del magma emitido a lo largo de toda la erupción. Detectamos variaciones que pudimos relacionar con cambios en el estilo de la erupción y con su finalización. Nuestros resultados podrían resultar útiles para el seguimiento de futuros eventos volcánicos.

Lava viscosa. Juan J. Coello Bravo, Author provided

Láser para estudiar las rocas

Durante la erupción realizamos numerosas campañas en las que nuestro equipo se turnaba para muestrear las lavas emitidas por las diferentes bocas eruptivas. Conocer la fecha, localización y boca emisora de las coladas es esencial para evaluar las variaciones químicas del magma a escala de días, lo cual es poco habitual en el estudio de las rocas volcánicas.

Además, el muestreo que realizamos es muy difícil de repetir. Muchas de las muestras obtenidas fueron cubiertas por lavas posteriores durante la erupción.

Una vez en el laboratorio, analizamos las muestras con una técnica basada en el láser. El método nos permitió aislar la información química proveniente de una parte concreta de las rocas recogidas. Pudimos obtener así datos más detallados que con los análisis tradicionales, que requieren triturar las muestras de roca antes de analizarlas.

Lava fluida. R. Balcells, Author provided

Estudiar el turrón sin tocar las almendras

El magma, o roca fundida, se compone de una parte líquida, una parte gaseosa y una parte sólida. Los sólidos son cristales minerales que se forman a medida que el magma se enfría en su camino hacia la superficie terrestre.

Cuando el magma sale a la superficie y forma una colada de lava, el gas se libera, y la parte líquida se enfría rápidamente para formar una matriz rocosa que rodea a los cristales. Esta matriz está formada en gran parte por vidrio volcánico. Como resultado, las rocas volcánicas toman un aspecto parecido al turrón de Alicante, con almendras grandes (cristales minerales) rodeadas de pasta de almendra (matriz rocosa).

Vista al microscopio de la lava. Author provided

Los cristales dan mucha información sobre lo que ocurre bajo el volcán antes de la erupción. Sin embargo, cuando queremos analizar pequeñas variaciones en la química del fundido durante la erupción, los cristales nos molestan, porque lo que nos interesa es la composición de la matriz rocosa.

Aislar la matriz de una roca volcánica para analizarla no es nada fácil, porque los cristales son pequeños –normalmente como un grano de sal, o como mucho como una nuez–. Pero ahí es donde entra el láser. Este instrumento de alta precisión nos permite acceder a cualquier punto de la matriz sin tocar los cristales de alrededor.

Usamos un láser ultravioleta similar a los utilizados en operaciones de miopía. El láser nos permite generar partículas vaporizadas de matriz que después podemos analizar con un espectrómetro de masas.

Lava rocosa. Juan J. Coello Bravo, Author provided

No toda la lava es igual

Nuestros resultados indican cambios químicos en el magma que alimentó la erupción a lo largo de sus tres meses. Estos cambios se relacionan con variaciones en el tipo de lava, los terremotos y los niveles de dióxido de azufre emitidos por el volcán.

Las lavas viscosas y de gran espesor del principio de la erupción, que se movían como apisonadoras, tienen una composición química distinta a las lavas posteriores. Estas últimas eran más rápidas y fluían formando ríos y tubos de lava que llegaron al mar.

La distancia alcanzada y los peligros causados por el avance de los dos tipos de lavas son distintos. Por tanto, el seguimiento rápido de posibles cambios químicos en el magma emitido podría ayudar a la gestión de futuras emergencias volcánicas.

Además, nuestros datos parecen marcar el momento en el que, dos semanas antes del fin de la erupción, el magma que la alimentaba empezó a enfriarse. Ello indica que el suministro de magma posiblemente se estaba terminando. En el futuro, observaciones similares podrían ayudar a detectar el final de otras erupciones volcánicas.

Imagen de la erupción tomada por un dron. Instituto Geológico y Minero de España, Author provided

Seguimiento de futuras erupciones

No sabemos cuándo será la próxima erupción en las islas Canarias. Lo que sí sabemos es que la habrá, porque las islas son de origen volcánico y se nutren de los magmas que las hacen crecer y ser tan fértiles como espectaculares.

Esperamos que nuestro análisis con láser pueda ayudar al seguimiento científico y a la reducción de los impactos económicos y sobre todo humanos de las erupciones volcánicas. Impactos que, por desgracia, sufrieron los palmeros en 2021 y que todavía siguen afectando a la población de la isla.

Teresa Ubide, Associate Professor – Igneous Petrology/Volcanology, The University of Queensland; Álvaro Márquez Gonzalez, Profesor titular del Departamento de Mineralogía y Petrología, Universidad Complutense de Madrid; David Sanz-Mangas, Engineering Geologist, Universidad Complutense de Madrid; Eumenio Ancochea, Catedrático de Petrología y Geoquímica y director del Departamento de Mineralogía y Petrología, Universidad Complutense de Madrid; Juan J. Coello Bravo, Geólogo, Universidad Complutense de Madrid; María José Huertas Coronel, investigadora del Departamento de Mineralogía y Petrología, Universidad Complutense de Madrid, and Raquel Herrera Espada, Profesora en el Área de Geodinámica Interna, Universidad Rey Juan Carlos

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.