Un análisis de imágenes satelitales de 1984 a 2024 detectó un aumento significativo del verdor en el 69 % de las zonas alpinas estudiadas en el noreste de América del Norte.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
Las zonas alpinas de las montañas del noreste de Estados Unidos y el este de Canadá están cambiando de aspecto. Un estudio dirigido por investigadores de Dartmouth College, en colaboración con el Appalachian Mountain Club, encontró un aumento significativo del verdor en el 69 % de las 35 zonas examinadas. El resultado importa porque estos hábitats, situados por encima del límite donde crecen los árboles, albergan plantas adaptadas a condiciones difíciles y especies poco comunes.
El equipo analizó cientos de imágenes de los satélites Landsat tomadas entre 1984 y 2024. Las zonas con un aumento significativo representan el 88 % de la superficie alpina incluida en el estudio. En conjunto, los investigadores examinaron unos 130 kilómetros cuadrados distribuidos a lo largo de una región que se extiende desde las montañas Adirondack, en el estado de Nueva York, hasta la península de Gaspé, en Quebec.
El cambio ocurre también por encima del límite de los árboles
El reverdecimiento no se limita a una posible subida de la línea de árboles. Los investigadores observaron cambios dentro de las propias zonas alpinas, especialmente en la cordillera Presidential de Nuevo Hampshire y en el monte Katahdin, en Maine. Allí aumentó el verdor en áreas de vegetación que crece entre rocas, plantas compactas y praderas de especies semejantes a las gramíneas.
Esta distinción es relevante: el desplazamiento de la línea de árboles no explica por sí solo todas las transformaciones de una montaña. En las cumbres estudiadas, el equipo también identifica señales de expansión de arbustos dentro del hábitat alpino. Una mayor cobertura vegetal podría alterar las condiciones de las plantas pequeñas y de crecimiento lento, aunque las imágenes satelitales no determinan por sí mismas qué especies han ganado o perdido terreno.
Viento, nieve y nutrientes influyen en el verdor
El calentamiento regional forma parte del contexto del cambio observado, pero los autores advierten que no existe una única causa capaz de explicar todos los patrones. La orientación y pendiente de las laderas, la exposición solar, la nieve, la química del suelo y los aportes de nitrógeno procedentes de emisiones atmosféricas pueden influir en la vegetación.
El viento destaca como un factor local. En las laderas más expuestas parece limitar el aumento del verdor, mientras que las áreas protegidas del viento muestran cambios más rápidos. El resultado ayuda a entender por qué dos sectores de una misma montaña pueden responder de manera diferente a condiciones climáticas regionales semejantes.
Más verde tampoco equivale necesariamente a un ecosistema mejor conservado. Un estudio previo sobre plantas alpinas de Europa mostró la importancia de combinar las señales de verdor con observaciones de especies sobre el terreno. De forma similar, la expansión de arbustos en la tundra de Alaska ilustra cómo una mayor cobertura vegetal puede acompañarse de cambios en la composición y el funcionamiento de un hábitat frío.
Una base para vigilar los hábitats de alta montaña
Trabajar con cuatro décadas de imágenes presentó dificultades. La nubosidad redujo el número de observaciones útiles y las imágenes más antiguas fueron menos abundantes, una diferencia que podía distorsionar las tendencias. Los investigadores aplicaron un método para aprovechar esas observaciones históricas escasas y estimar los cambios a lo largo de la serie.
El mapa regional ofrece una base para decidir dónde conviene intensificar el seguimiento de la vegetación. Las visitas de campo permitirán comprobar qué plantas explican el reverdecimiento detectado desde el espacio y si las especies alpinas más vulnerables están siendo desplazadas.
Fuente referencial:
Estudio publicado en Ecosphere




