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29 de septiembre de 2026

Panorama Planetario

Resumen ejecutivo. La señal conjunta del sistema Tierra combina una atmósfera cálida, océanos con temperaturas elevadas y un episodio de El Niño que modifica las probabilidades de lluvia en distintas regiones. Este panel reúne los últimos datos y pronósticos oficiales disponibles; la fecha de actualización del panel no convierte las mediciones mensuales o semanales en cifras tomadas hoy.

🌡️ Temperatura global

Calor persistente

El último balance mensual publicado por Copernicus corresponde a agosto. La temperatura media global fue de 16,96 °C, según ERA5. Una anomalía mensual describe el conjunto del planeta y no permite anticipar la temperatura de una ciudad durante esta jornada. Fuente: Copernicus.

🌊 Océanos

Superficie marina bajo vigilancia

Copernicus ha señalado temperaturas superficiales elevadas en el océano fuera de las zonas polares. El calentamiento del Pacífico ecuatorial asociado a El Niño merece seguimiento por su influencia sobre las lluvias y por la posibilidad de episodios de calor marino. La situación concreta varía entre cuencas. Fuente: Copernicus.

◉ CO₂ atmosférico

425,82 ppm en Mauna Loa

Es el promedio preliminar de la semana iniciada el 20 de septiembre, publicado por NOAA el 28 de septiembre. Supera los 424,12 ppm de la semana comparable de 2025. Es una medición de esa estación, no el promedio instantáneo de todo el planeta. Fuente: NOAA.

🧊 Hielo polar

Dos regiones, comportamientos distintos

El balance de agosto situó la extensión del hielo marino ártico entre las más bajas observadas para ese mes. En la Antártida, las desviaciones fueron desiguales entre sectores. Conviene seguir ambas series por separado: una cifra ártica no describe automáticamente el estado antártico. Fuente: Copernicus.

🔥 Incendios

Humo y transporte atmosférico

El seguimiento de incendios requiere observar tanto el área quemada como el desplazamiento del humo. Una pluma puede afectar la calidad del aire lejos del foco original. Los riesgos locales cambian rápidamente; las alertas de los servicios de protección civil prevalecen para decisiones inmediatas. Seguimiento: CAMS.

☀️ Sequías

Probabilidades regionales divergentes

La perspectiva estacional de la OMM apunta a condiciones más húmedas en unas zonas y mayor riesgo de sequía en otras bajo la influencia de El Niño. Es una señal probabilística, no un pronóstico uniforme ni una declaración de sequía para todos los territorios. Fuente: OMM.

⛈️ Fenómenos extremos

Más atención al contexto local

El Niño puede alterar la exposición a calor, lluvias intensas e inundaciones, pero no explica por sí solo cada tormenta. La preparación debe basarse en avisos meteorológicos nacionales y en las condiciones de cada cuenca, costa y ciudad. Contexto: OMM.

Señal planetaria destacada · Próximos 7–14 días

La señal principal es la interacción entre un Pacífico ecuatorial cálido y una atmósfera global ya cálida. Durante las próximas dos semanas, la prioridad es revisar los pronósticos regionales actualizados de lluvia, calor y viento. La perspectiva estacional de la OMM orienta sobre riesgos amplios, pero no sustituye los avisos diarios ni permite atribuir un episodio individual a El Niño.

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Las zonas húmedas de la Tierra podrían descender un 74 % para finales de siglo

Los ecosistemas áridos se adaptan con el cambio climático a los sistemas templados, según un estudio que cuenta con la participación del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Estas zonas desérticas aumentarán en unos 17 milliones de km2 para 2100.



Un equipo internacional en el que participa la investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (MNCN-CSIC), Ana Rey, sugiere que el cambio climático está causando que mecanismos considerados hasta ahora exclusivos de zonas áridas sean cada vez más frecuentes en zonas más húmedas y templadas del planeta.

El estudio, publicado en la revista Nature Ecology and Evolution, ha compilado una lista de mecanismos que actualmente operan en los ecosistemas áridos y modelizado sus dinámicas a escala global.

Los resultados apuntan a que las zonas áridas aumentarán en unos 17 milliones de km2, aproximadamente el área de EE UU y Brasil juntos, a finales de este siglo y que la humedad del suelo disminuirá un 74 % en zonas clasificadas como no áridas en la actualidad.

Los resultados apuntan a que las zonas áridas aumentarán en unos 17 milliones de km2, aproximadamente el área de EE UU y Brasil juntos 

“Los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes: El deshielo en zonas de alta de montaña es cada vez más temprano y los incendios severos, las lluvias torrenciales o los periodos de sequía son cada vez más recurrentes e intensos. Nos preguntamos cuál sería el futuro de los bosques templados y regiones de cultivos del planeta si estas tendencias continúan”, apunta Ana Rey. 

El equipo, liderado por el investigador de la Universidad de Jerusalén José Grünzweig, ha analizado cómo se adaptan las especies y ecosistemas a la vida en zonas áridas y desiertos.

“Hemos compilado una lista de procesos que actualmente operan en los ecosistemas áridos. Mecanismos que afectan a la distribución de la vegetación, al crecimiento vegetal, al flujo de agua, al balance de energía, al ciclo de carbono y nutrientes o a la descomposición del material vegetal y se consideran exclusivos y relevantes para el funcionamiento de estas zonas”, explica Grünzweig.

Estos mecanismos áridos están controlados por factores ambientales como la radiación solar, las altas temperaturas, o la disponibilidad intermitente de agua. Factores que el calentamiento global está cambiando en grandes zonas del planeta. 

Estos mecanismos áridos están controlados por factores ambientales como la radiación solar, las altas temperaturas, o la disponibilidad intermitente de agua

“Para entender cómo estos procesos afectan a la distribución o la descomposición del material vegetal, hemos modelizado su dinámica a escala global, incluyendo zonas templadas para demostrar que en el futuro también actuarán en zonas más húmedas del planeta”, explica Rey.

“Los resultados muestran un enorme aumento de las zonas áridas y una disminución el 74 % de la humedad del suelo en zonas templadas y húmedas que actualmente están densamente pobladas y se dedican al cultivo de alimentos”, continúa. 

Conocer cómo funcionan para adaptarse

Históricamente los ecosistemas áridos y desérticos se han estudiado menos porque los países con esas condiciones climáticas suelen tener una infraestructura científica menor. Este estudio demuestra que el cambio climático está provocando que procesos que se consideraban exclusivos de ecosistemas áridos y secos empiecen a operar en zonas templadas y húmedas.

Históricamente los ecosistemas áridos y desérticos se han estudiado menos porque los países con esas condiciones climáticas suelen tener una infraestructura científica menor

“Este análisis de la evolución de áreas templadas, que tiene en el funcionamiento de los mecanismos que operan en zonas áridas, puede contribuir a avanzar en el conocimiento sobre la capacidad adaptativa de los ecosistemas a los eventos climáticos extremos y paliar su impacto sobre la naturaleza y sus habitantes. En definitiva nos puede ayudar a mejorar los procesos de adaptación que debemos acometer ante la crisis climática”, concluye Rey. 

Referencia:

Grünzweig J.M. et al. «Dryland mechanisms could widely control ecosystem functioning in a drier  and warmer world», Nature Ecology & Evolution

Fuente: Museo Nacional de Ciencias Naturales – Derechos: Creative Commons.