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Noticias de la Tierra · Sistema planetario

Panorama Planetario

16 de agosto de 2026
Resumen ejecutivo

El sistema Tierra llega a mediados de agosto bajo una combinación de calor terrestre y oceánico persistente, sequedad severa en Europa occidental, incendios de gran intensidad y una señal de El Niño que exige vigilancia durante el segundo semestre. Copernicus confirmó que julio fue el segundo julio más cálido —empatado con 2024— de su registro ERA5 y el de mayor temperatura superficial oceánica para ese mes. Las anomalías no se distribuyen de manera uniforme: mientras unas regiones padecen déficits hídricos y fuego, otras soportan lluvias extremas e inundaciones.

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Temperatura global Calor planetario persistente

Julio de 2026 registró una temperatura media mundial del aire de 16,90 °C: 0,67 °C sobre la media 1991–2020 y aproximadamente 1,47 °C por encima del nivel preindustrial estimado. El calor nocturno continúa elevando el riesgo sanitario y reduciendo la recuperación de cultivos y ecosistemas.

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Océanos Récord mensual en la superficie marina

La temperatura media de los océanos extrapolares alcanzó 20,96 °C en julio, el valor más alto observado para ese mes. El Atlántico europeo y el Mediterráneo occidental presentaron sectores con olas de calor marinas fuertes o severas, capaces de alterar oxígeno, productividad biológica y distribución de especies.

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CO₂ atmosférico La presión de fondo sigue aumentando

Las concentraciones de dióxido de carbono permanecen en niveles históricamente altos y sostienen el desequilibrio energético del planeta. Aunque la variación diaria depende del ciclo estacional, la tendencia de largo plazo continúa al alza por el uso de combustibles fósiles, la industria y los cambios de uso del suelo.

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Hielo polar Ártico en fase crítica del deshielo

Agosto conduce al hielo marino ártico hacia su mínimo estacional de septiembre. El área y el espesor deben analizarse conjuntamente: el hielo joven responde con rapidez al viento, al oleaje y al agua cálida. En la Antártida persiste la vigilancia tras años de extensiones inusualmente bajas.

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Incendios Europa mantiene peligro extremo

La combinación de vegetación seca, olas de calor y baja humedad alimenta incendios en España, Francia, Grecia, Croacia y otras zonas europeas. El humo amplía el impacto mucho más allá de los frentes de llama, deteriorando la calidad del aire y dificultando la respuesta sanitaria y territorial.

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Sequías Ríos europeos bajo fuerte presión

Los déficits acumulados de lluvia y humedad del suelo afectan amplias áreas de Europa occidental. Los caudales excepcionalmente bajos del Loira, Po, Rin y Danubio comprometen navegación, agricultura, refrigeración energética, abastecimiento y hábitats de agua dulce, demostrando cómo una sequía regional puede propagarse entre sectores.

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Fenómenos extremos Contrastes hidrológicos simultáneos

Mientras el oeste europeo soporta sequedad e incendios, el monzón asiático y otras zonas tropicales mantienen riesgo de precipitaciones intensas, deslizamientos y crecidas rápidas. La señal relevante no es un único episodio, sino la coexistencia de extremos opuestos dentro de un sistema climático más cálido.

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Atmósfera El humo se convierte en riesgo regional

Las columnas de humo de incendios intensos pueden elevar partículas finas y transportarlas a cientos o miles de kilómetros. Los cambios de viento modifican rápidamente la exposición. Conviene seguir los avisos oficiales sobre PM2.5, especialmente para niños, mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

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Biosfera Estrés acumulado sobre bosques y cultivos

Calor, falta de agua, incendios y plagas actúan de forma combinada. La vegetación sometida a estrés reduce transpiración y captura de carbono, pierde capacidad de enfriar el entorno y puede volverse más inflamable. La recuperación dependerá de lluvias, manejo del suelo y ausencia de nuevos extremos.

Señal planetaria destacada

La anomalía oceánica amplifica los riesgos continentales

Un océano más cálido acumula energía, prolonga olas de calor marinas y puede aportar más humedad a episodios de precipitación intensa. Al mismo tiempo, no garantiza lluvia donde existe sequía: la circulación atmosférica determina dónde se libera esa humedad. La combinación refuerza la necesidad de vigilar mar y atmósfera como un sistema conectado.

Perspectiva · próximos 7–14 días

Fuego, calor y agua seguirán dominando la vigilancia

Europa deberá mantener prevención de incendios y gestión de demanda hídrica. El Mediterráneo conservará riesgo de calor terrestre y marino, mientras áreas monzónicas seguirán expuestas a inundaciones y deslizamientos. En el Atlántico tropical conviene seguir únicamente los boletines oficiales, ya que agosto inicia el tramo climatológicamente más activo de la temporada de huracanes.

Panel elaborado con datos y señales disponibles de Copernicus/ECMWF, OMM, NOAA y organismos meteorológicos y ambientales oficiales al 16 de agosto de 2026.

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Los glaciares son más sensibles al calentamiento global y están ya en peligro extremo

El glaciar Khumbu, en la región del Everest, en Nepal. Una nueva investigación indica que los glaciares son aún más sensibles al calentamiento global de lo estimado previamente. Imagen: Tanka Dhakal / IPS

BLOOMINGTON, Estados Unidos – Casi 40 % de los glaciares que existen actualmente ya están en peligro de derretirse, incluso si la temperatura planetaria se estabilizara en los niveles actuales, revela un nuevo estudio.

Por Tanka Dhakal


Un estudio internacional publicado en la revista Science revela que los glaciares son todavía más sensibles al calentamiento global de lo que se había estimado hasta ahora.

Más de 75 % de la masa glaciar desaparecerá si la temperatura global aumenta 2,7 °C,
hacia donde se dirige el mundo según la trayectoria marcada por las políticas climáticas actuales.

Pero cumplir el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento
a 1,5 °C preservaría 54 por ciento de la masa glaciar existente.

«Nuestro estudio deja dolorosamente claro que cada fracción de grado importa», afirmó Harry Zekollari, coautor de la investigación y profesor asociado de la Universidad Librre de Bruselas.

Añadió que «las decisiones que tomemos hoy tendrán repercusiones durante siglos y determinarán cuántos de nuestros glaciares se podrán conservar».

Según la coautora principal de los artículos, Lilian Schuster, los glaciares se consideran
un buen indicador del cambio climático porque su retroceso permite a los investigadores
ver cómo está cambiando el clima.

«Pero la situación de los glaciares es en realidad mucho peor de lo que se ve hoy en día en las montañas», añadió.

Tabla de la pérdida de hielo de los glaciares respecto a 2020, en diferentes niveles de recalentamiento global. Imagen: Science

Los glaciares más importantes son aún más sensibles

El impacto del aumento de las temperaturas se ve sesgado en su mayor parte por los
glaciares muy grandes que rodean la Antártida y Groenlandia. Según la investigación,
los glaciares más importantes para las comunidades humanas son aún más sensibles, y
varios de ellos ya han perdido casi todo su hielo glaciar con un aumento de 2 °C.

Las regiones glaciares, incluidos los Alpes europeos, las Montañas Rocosas del oeste de Estados Unidos y Canadá, y los de Islandia, podrían perder entre 85 y 90 % de su hielo en comparación con los niveles de 2020, debido a un recalentamiento de 2 °C.

Mientras la península de Escandinavia ya no tendrá hielo glaciar con ese
nivel de aumento de la temperatura.

La región del Hindu Kush en la cordillera del Himalaya, donde los glaciares alimentan cuencas fluviales que abastecen a 2000 millones de personas, podría perder 75 % de su hielo en comparación con el nivel de 2020 en un escenario de aumento de la temperatura de 2 °C.

Mantener el objetivo del Acuerdo de París sobre el clima, alcanzado en 2015, permite conservar al menos parte del hielo glaciar en todas las regiones, incluso en Escandinavia, con 20-30 % en las cuatro regiones más sensibles y 40-45 % en el Himalaya y el Cáucaso.

Este informe reitera la creciente urgencia de alcanzar el objetivo de contener el incremento de las temperaturas en 1,5 °C con respecto a la era preindustrial, y para conseguirlo la descarbonización de la actividad económica sigue siendo esencial.

Un equipo de 21 científicos de 10 países utilizó ocho modelos glaciares diferentes para calcular la pérdida potencial de hielo de los más de 200 000 glaciares de todo el mundo en una amplia gama de escenarios de temperatura global.

Para cada escenario, se asumió que las temperaturas se mantendrían constantes durante
miles de años.

Los investigadores descubrieron que, en todos los escenarios, los glaciares
pierden masa rápidamente a lo largo de décadas y luego continúan derritiéndose a un ritmo más lento durante siglos, incluso sin un calentamiento adicional.

Esto significa que sentirán el impacto del calor actual durante mucho tiempo antes de estabilizarse en un nuevo equilibrio a medida que retroceden a altitudes más elevadas.

Pero los glaciares de los trópicos, los Andes centrales de Perú, Ecuador y Colombia, así como África oriental e Indonesia, parecen mantener niveles más altos de hielo, pero esto se debe únicamente a que ya han perdido mucho.

El último glaciar de Venezuela, el Humboldt, perdió su condición de glaciar
en 2024 y el irónicamente llamado «glaciar Infinito» de Indonesia probablemente
le seguirá los pasos en los próximos dos años.

En Europa, Alemania perdió uno de sus últimos cinco durante una ola de calor en 2022, y es probable que Eslovenia se quedase sin su último glaciar real hace unas décadas.