Un estudio de la Universidad de Buffalo reconstruye las temperaturas estivales de hace unos 416.000 años a partir de sedimentos recuperados durante la Guerra Fría y conservados durante décadas.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
Unas muestras de sedimento extraídas bajo el hielo de Groenlandia durante una operación militar estadounidense de la Guerra Fría han permitido reconstruir las condiciones climáticas de una época en la que una parte de la isla permaneció libre de hielo. La investigación, dirigida por científicos de la Universidad de Buffalo, en Estados Unidos, determinó que las temperaturas estivales en el lugar estudiado eran aproximadamente 4,7 grados Celsius superiores a las actuales hace unos 416.000 años.
El hallazgo, publicado en la revista científica Climate of the Past y difundido el 20 de octubre de 2026, aporta una estimación cuantitativa de la temperatura del verano en el noroeste de Groenlandia durante un antiguo período cálido. Los resultados también permiten examinar la relación entre la intensidad del calentamiento y el tiempo necesario para que una gran masa de hielo retroceda.
Las muestras proceden de Camp Century, una antigua instalación militar construida por Estados Unidos bajo la superficie helada de Groenlandia. Durante décadas, los materiales permanecieron almacenados sin recibir la atención científica que finalmente permitió recuperar información sobre el clima del pasado.
Los investigadores consideran especialmente relevante que un calentamiento estival relativamente moderado, mantenido durante un período prolongado, coincidiera con un retroceso considerable de la capa de hielo.
Una perforación militar terminó proporcionando un archivo climático
Camp Century fue una instalación construida por el Ejército estadounidense en el noroeste de Groenlandia durante la Guerra Fría. El complejo formaba parte de un programa militar que incluía el Proyecto Iceworm, una iniciativa secreta que contemplaba instalar misiles nucleares bajo el hielo.
El proyecto no llegó a materializarse como se había previsto, pero las actividades desarrolladas en el lugar dejaron un legado inesperado para la investigación geológica.
En la década de 1960, científicos militares perforaron la capa de hielo y recuperaron materiales situados a una profundidad cercana a 1,6 kilómetros. Entre ellos se encontraban sedimentos procedentes del terreno situado bajo el hielo.
Estas muestras conservaron restos de antiguos ambientes terrestres y compuestos químicos capaces de revelar información sobre las condiciones existentes antes de que el lugar quedara nuevamente cubierto por el hielo.
La importancia de estos materiales se hizo evidente cuando investigaciones anteriores encontraron evidencias de que la región de Camp Century había permanecido libre de hielo hace aproximadamente 416.000 años.
Ese resultado complementa otros descubrimientos realizados en Groenlandia. Por ejemplo, el análisis de restos fósiles conservados bajo el hielo del centro de la isla demostró que regiones actualmente cubiertas por una enorme masa glaciar albergaron vegetación de tundra en determinados períodos del pasado.
Los nuevos resultados permiten avanzar desde la identificación de antiguos episodios de deshielo hacia una pregunta más precisa: qué temperaturas estivales existían cuando el terreno quedó expuesto.
Las moléculas de bacterias antiguas permitieron medir la temperatura
Para reconstruir las condiciones climáticas, el equipo dirigido por la Universidad de Buffalo examinó moléculas grasas producidas por bacterias y preservadas en los sedimentos.
La composición de estas moléculas varía en función de la temperatura ambiental. Esa relación permite utilizarlas como indicadores indirectos de las condiciones climáticas que existían cuando los microorganismos vivían en el entorno.
John Michael Aguilar, investigador posdoctoral del Instituto RENEW de la Universidad de Buffalo y primer autor del estudio, explicó que los científicos compararon los compuestos encontrados en las muestras antiguas con moléculas semejantes presentes en lagos árticos actuales.
Mediante esta comparación lograron estimar que los veranos de Camp Century eran unos 4,7 grados Celsius más cálidos que los veranos modernos de esa región durante el período sin hielo.
La investigación representa una de las primeras reconstrucciones cuantitativas de temperaturas estivales terrestres para Groenlandia durante ese antiguo intervalo cálido.
Obtener este tipo de información es particularmente difícil porque el avance posterior de los glaciares suele erosionar y eliminar buena parte de los sedimentos que contienen señales ambientales antiguas.
Por esa razón, los depósitos recuperados bajo Camp Century constituyen un archivo geológico excepcional.
El hielo retrocedió al menos 97 kilómetros en aquella región
La presencia de un ambiente libre de hielo en Camp Century permite establecer una consecuencia importante sobre la extensión que tenía entonces la capa glaciar.
Para que el terreno donde se recuperaron los sedimentos estuviera expuesto, el borde de la capa de hielo debió encontrarse a más de 97 kilómetros de su posición actual en esa región.
Esto significa que el calentamiento antiguo estuvo acompañado por un retroceso considerable de la masa helada del noroeste de Groenlandia.
Sin embargo, los investigadores no sostienen que toda la isla estuviera completamente libre de hielo. La evidencia corresponde a una localización concreta y permite establecer condiciones mínimas sobre la retirada del glaciar en ese sector.
La distinción es importante porque la evolución de Groenlandia no ha sido uniforme. Diferentes regiones pueden conservar hielo durante períodos prolongados mientras otras experimentan retrocesos importantes.
En este sentido, una investigación publicada en enero de 2026 encontró evidencias de una cobertura glaciar continua durante al menos 7.000 años en una zona estudiada de la isla.
Los registros obtenidos en diferentes emplazamientos permiten reconstruir un comportamiento espacialmente complejo, condicionado por la temperatura, la altitud, la topografía y la duración de los períodos cálidos.
La duración del calentamiento puede ser tan importante como su intensidad
Uno de los aspectos más interesantes del estudio surge al comparar el período cálido de hace 416.000 años con otro intervalo mucho más reciente.
Entre aproximadamente 5.000 y 10.000 años atrás, después de la última glaciación, Groenlandia también experimentó veranos relativamente cálidos. Sin embargo, Camp Century continuó cubierto por hielo.
La diferencia sugiere que la duración del calentamiento desempeña un papel fundamental en la respuesta de las grandes capas glaciares.
Los investigadores plantean que las condiciones cálidas de hace 416.000 años pudieron mantenerse durante decenas de miles de años, proporcionando suficiente tiempo para que el hielo retrocediera progresivamente.
Elizabeth Thomas, profesora asociada del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Buffalo y autora correspondiente del trabajo, destacó que los resultados ayudan a comprender cómo responde la capa de hielo a un calentamiento sostenido.
La investigadora advirtió, además, que los resultados no deben interpretarse como una señal tranquilizadora respecto del calentamiento actual.
El aumento de temperatura provocado por las actividades humanas es más intenso que el experimentado durante aquel período antiguo, y las proyecciones climáticas indican que sus efectos podrían mantenerse durante siglos o milenios.
La investigación subraya así que tanto la magnitud como la duración del calentamiento deben considerarse al estudiar la estabilidad de Groenlandia.
Las muestras pasaron décadas almacenadas antes de ser redescubiertas
La historia de los sedimentos es casi tan singular como la información que contienen.
Después de su recuperación en Camp Century, las muestras fueron trasladadas en 1975 a la Universidad de Buffalo por Chester Langway, responsable de las perforaciones originales.
Los materiales permanecieron en las instalaciones de almacenamiento de núcleos de hielo de la universidad hasta la jubilación del investigador, a mediados de la década de 1990.
Posteriormente fueron enviados a la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, donde quedaron prácticamente olvidados durante más de veinte años.
En 2018, una revisión fortuita de un congelador permitió recuperar las muestras y ponerlas nuevamente a disposición de los científicos.
Desde entonces, Thomas y sus colaboradores de la Universidad de Vermont han desarrollado diferentes investigaciones para reconstruir la historia ambiental de Camp Century.
La nueva evaluación exigió resolver dificultades adicionales, entre ellas determinar cómo había cambiado la elevación del terreno a medida que la capa de hielo crecía y retrocedía.
Ese factor resulta fundamental para comparar temperaturas de distintas épocas, porque la altitud influye directamente en las condiciones térmicas de un lugar.
La investigadora explicó que interpretar correctamente los resultados requirió varios años de trabajo, a pesar de que el análisis molecular utilizado es una técnica habitual en su laboratorio.
El pasado de Groenlandia ayuda a evaluar el aumento futuro del mar
La estabilidad de la capa de hielo de Groenlandia es una cuestión central para la investigación climática porque su pérdida de masa contribuye al aumento del nivel medio global del mar.
La nueva reconstrucción no ofrece una predicción directa sobre cuánto hielo desaparecerá en las próximas décadas. Su aportación consiste en proporcionar una referencia geológica sobre la respuesta de una región concreta ante condiciones cálidas prolongadas.
Ese tipo de evidencia permite contrastar modelos climáticos y mejorar la comprensión de los procesos que controlan la retirada de grandes masas de hielo.
Las observaciones modernas ya muestran cambios importantes. Una evaluación internacional reciente documentó que Groenlandia y la Antártida perdieron conjuntamente más de 11 billones de toneladas de hielo entre 1979 y 2023, contribuyendo al aumento del nivel del mar.
Por otra parte, investigaciones sobre la superficie groenlandesa han identificado cambios en la frecuencia y la intensidad de los episodios extremos de fusión, lo que evidencia la sensibilidad de la región a las variaciones climáticas actuales.
La información procedente de Camp Century añade una dimensión temporal mucho más extensa a estos registros modernos.
El estudio también pone de relieve el valor científico de conservar muestras geológicas durante décadas. Materiales recuperados originalmente con otros propósitos pueden adquirir una importancia inesperada cuando aparecen nuevas técnicas de análisis y preguntas de investigación.
En este caso, sedimentos obtenidos bajo una antigua base militar han permitido reconstruir la temperatura de un paisaje desaparecido hace cientos de miles de años y aportar nuevas evidencias sobre la relación entre calentamiento prolongado y retroceso glaciar.
Fuentes referenciales:
Universidad de Buffalo — Forgotten samples from Greenland’s Cold War base reveal warmer summers during ancient ice-free period
Climate of the Past — Holocene-like summer climate during Marine Isotope Stage 11 in northwestern Greenland




