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Panorama Planetario

El sistema Tierra entra en agosto bajo una señal térmica elevada

Actualización: 30 de julio de 2026

El cierre de julio mantiene una combinación de océanos excepcionalmente cálidos, amplias áreas continentales sometidas a estrés térmico y una transición acelerada hacia condiciones de El Niño. La señal dominante no corresponde a un único episodio, sino a la interacción entre calor acumulado, déficit hídrico, incendios, lluvias intensas y una criosfera que continúa por debajo de sus referencias históricas. El seguimiento de los próximos días debe centrarse en la persistencia de las anomalías y en su capacidad para reforzarse mutuamente.

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Temperatura global

Calor planetario persistentemente alto

Junio de 2026 fue el segundo junio más cálido del registro de Copernicus, con una temperatura media global de 16,54 °C. La anomalía alcanzó 0,56 °C sobre el promedio 1991–2020 y 1,39 °C sobre la referencia preindustrial estimada para el mes. Julio conserva una señal térmica elevada en numerosas regiones.

Señal: muy alta
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Océanos

El calor marino sigue ampliando riesgos

La temperatura media de la superficie oceánica extrapolar alcanzó en junio 20,86 °C, el mayor valor registrado para ese mes. Las aguas cálidas del Pacífico tropical acompañan el desarrollo de El Niño, mientras las olas de calor marinas aumentan la presión sobre arrecifes, pesquerías, oxígeno disuelto y cadenas alimentarias.

20,86 °C en junio
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CO₂ atmosférico

La concentración continúa en niveles récord

El dióxido de carbono atmosférico permanece en una trayectoria ascendente impulsada por las emisiones de combustibles fósiles, la transformación del territorio y la pérdida de sumideros. Las variaciones estacionales no alteran la tendencia estructural: la atmósfera retiene cada vez más energía y prolonga el calentamiento incluso cuando disminuyen temporalmente algunas emisiones.

Tendencia: ascendente
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Hielo polar

Ambos polos mantienen déficits de extensión

El hielo marino del Ártico ocupó en junio el sexto nivel más bajo registrado para el mes, con déficits destacados al norte del mar de Barents. En la Antártida, la extensión media fue de 12,7 millones de kilómetros cuadrados, alrededor de un 8 % inferior al promedio 1991–2020.

Vigilancia prioritaria
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Incendios

Vegetación seca y calor elevan el potencial de propagación

El riesgo aumenta allí donde el calor persistente coincide con baja humedad, viento y combustibles vegetales secos. El oeste de Norteamérica, sectores mediterráneos y zonas de transición entre bosque y áreas pobladas requieren especial atención. El humo puede recorrer largas distancias y deteriorar la calidad del aire fuera del perímetro del fuego.

Riesgo: regionalmente alto
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Sequías

El déficit hídrico se combina con evaporación intensa

Varias regiones experimentan agotamiento progresivo de la humedad del suelo y presión sobre ríos, embalses y acuíferos. El fortalecimiento de El Niño podría reorganizar las precipitaciones durante el segundo semestre, con mayores probabilidades de sequedad en Australia, Indonesia, el sur de África y sectores del sur de Asia.

Impacto multisectorial
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Tormentas y extremos

Más humedad disponible alimenta lluvias intensas

Una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, aumentando la capacidad de ciertas tormentas para producir precipitaciones torrenciales. El riesgo se intensifica en cuencas urbanizadas, laderas degradadas y territorios con drenaje limitado. Las inundaciones repentinas pueden aparecer incluso dentro de regiones que mantienen sequía de fondo.

Contrastes crecientes
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Atmósfera

Bloqueos y ondas persistentes prolongan los episodios

La permanencia de sistemas de alta presión y configuraciones atmosféricas poco móviles puede extender olas de calor y periodos secos. En otros sectores, corredores de humedad favorecen tormentas repetidas. El problema central es la duración: los impactos aumentan rápidamente cuando una anomalía permanece durante varios días consecutivos.

Factor clave: duración
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Señal planetaria destacada

El Niño se fortalece y comienza a redistribuir los riesgos climáticos

La Organización Meteorológica Mundial informó que las condiciones de El Niño ya están presentes en el Pacífico tropical y podrían intensificarse con rapidez. El fenómeno no determina por sí solo cada evento meteorológico, pero modifica la circulación atmosférica y aumenta la probabilidad de determinados patrones. Entre ellos figuran lluvias y crecidas en partes de Sudamérica, África oriental y el sur de Estados Unidos; sequedad en Australia, Indonesia, el sur de África y sectores del sur de Asia; además de olas de calor terrestres y marinas más probables. La gestión del riesgo debe apoyarse en pronósticos regionales y alertas tempranas, no en generalizaciones continentales.

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Lectura integrada

El mayor peligro surge de los efectos combinados

El calor oceánico, la pérdida de humedad del suelo, la reducción del hielo y el aumento del vapor atmosférico no actúan de manera aislada. Pueden reforzar incendios, sequías agrícolas, inundaciones repentinas, erosión costera, estrés ecológico y demanda energética. Las ciudades con poca vegetación, los territorios insulares, las cuencas degradadas y las comunidades con menor capacidad de respuesta concentran una vulnerabilidad desproporcionada. Observar una sola variable ofrece una imagen incompleta: la prioridad es identificar dónde convergen varias amenazas al mismo tiempo.

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Nuevos avances desvelan conocimientos sobre la composición y estructura del núcleo interno terrestre

Los investigadores diferencian distintas composiciones en la parte interna y externa del núcleo interno. / EUMETSAT/ESA

Tradicionalmente se creía que el núcleo interno de la Tierra era una esfera sólida de hierro. Sin embargo, los científicos han sugerido la existencia de una región central más estática, donde la convección casi ha cesado, y otra externa donde el material fluye. Un estudio internacional, en el que colabora la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Geociencias, ha empleado técnicas de imagen sísmica para investigar esta teoría.



A pesar del considerable progreso en sismología, física de minerales, geodinámica, paleomagnetismo y geofísica matemática, la estructura y evolución del núcleo interno de la Tierra siguen siendo enigmáticas. Uno de los problemas más significativos es su historia térmica y su estado térmico actual.

Una investigación internacional liderada por la Universidad Nacional Australiana de Canberra, en la que participa la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el Instituto de Geociencias (UCM-CSIC), revela que el núcleo interno sólido de la Tierra podría estar en un estado de convección térmica –un proceso de transferencia de calor que se produce en fluidos debido a diferencias de temperatura– según revelan las imágenes sismológicas, los resultados experimentales (a alta presión y temperatura) y las simulaciones numéricas.

Núcleo interno de la Tierra muestreado por ondas sísmicas (PKIKP) para dos regiones: América y Australasia. / Hrvoje Tkalčić et al./ Scientific Reports

“Aunque comúnmente se piensa en el núcleo interno como una esfera sólida de hierro, las más recientes observaciones sísmicas sugieren un flujo lento de material, lo que ha generado un considerable interés y discusión”, destaca Maurizio Mattesini, catedrático de Física de la Tierra de la UCM y uno de los autores del estudio publicado en Scientific Reports.

Las más recientes observaciones sísmicas sugieren un flujo lento de material, lo que ha generado un considerable interés y discusión

Maurizio Mattesini, UCM

Estos resultados han permitido obtener una imagen más clara del núcleo interno terrestre. Según los investigadores, aparentemente consiste en una parte central más estancada, donde la convección casi se ha apagado, y una parte más externa en la que los flujos térmicos siguen impulsando el movimiento del material, con una velocidad que puede variar entre 0.3 y 300 m/año.

“Todo ello es de importancia fundamental para conocer la evolución geodinámica de nuestro planeta y, por tanto, su estado de salud actual”, añade Mattesini.

Un pequeño núcleo dentro del interno

Para llevar a cabo el estudio, se han utilizados técnicas de imagen sísmica de vanguardia. El siguiente paso en la investigación, avanzan los científicos, sería aumentar la sensibilidad de la tomografía para la parte más central del núcleo y observar cómo la convección activa en la parte más externa podría afectar la convección en el núcleo externo, y por ende, el mecanismo de generación del campo magnético terrestre y sus anomalías.

Aunque la convección en el núcleo externo controla el flujo de calor a través de la frontera con el núcleo interno, la convección interna impulsada por el calor en el propio núcleo interno que se propone en el estudio representa un modelo plausible que explica una serie de observaciones del núcleo interno.

Este nuevo pequeño núcleo dentro del núcleo interno, del cual aún se sabe muy poco, sería la última pieza de la matrioska de nuestro planeta

Maurizio Mattesini

“Este nuevo pequeño núcleo dentro del núcleo interno, del cual aún se sabe muy poco, sería la última pieza de la matrioska de nuestro planeta”, concluye el catedrático de la UCM.

Además de las instituciones mencionadas, en el estudio también participan la Universidad de Oxford (Reino Unido), la Universidad de Nanjing (China), la Universidad James Cook (Australia) y la Universidad Estatal de Nuevo México (Estados Unidos).

Referencia:

Mattesini, M. et al. «Imaging the top of the Earth’s inner core: a present-day flow model». Scientific Reports

Fuente: UCM – Derechos: Creative Commons.