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Panel de control planetario

Panorama Planetario

Lectura ejecutiva de las principales señales que describen el estado reciente de la atmósfera, los océanos, la criosfera y los sistemas de riesgo ambiental.

31 de julio de 2026
Resumen ejecutivo El sistema Tierra cierra julio bajo una combinación de calor persistente, océanos excepcionalmente cálidos, rápida reorganización del Pacífico tropical y elevada presión sobre territorios secos. La señal dominante es el desarrollo de El Niño, capaz de modificar durante los próximos meses los patrones de lluvia, temperatura, sequía y actividad ciclónica. En Europa occidental y meridional, el calor y la pérdida de humedad del suelo han ampliado la peligrosidad de los incendios. Al mismo tiempo, los registros atmosféricos confirman que la concentración de dióxido de carbono continúa muy por encima de los niveles observados hace una década.
🌡️

Temperatura global

Nivel elevado
+1,39 °C

Junio de 2026 se situó alrededor de 1,39 °C por encima de la referencia preindustrial estimada para 1850–1900 y fue el segundo junio más cálido del registro ERA5. El calor reciente confirma que la variabilidad mensual ocurre sobre una base climática global ya intensamente calentada.

🌊

Océanos

Calor récord estacional
20,86 °C

La temperatura media de la superficie oceánica entre 60° S y 60° N alcanzó en junio el valor más alto registrado para ese mes. El exceso de calor marino puede intensificar olas de calor oceánicas, alterar ecosistemas y proporcionar energía adicional a determinados fenómenos atmosféricos.

☁️

CO₂ atmosférico

Tendencia ascendente
429,29 ppm

El promedio diario preliminar medido en Mauna Loa el 29 de julio fue de 429,29 partes por millón. La media semanal iniciada el 19 de julio alcanzó 428,72 ppm, frente a 427,58 ppm un año antes y 403,35 ppm en la semana equivalente de 2016.

🧊

Hielo polar

Cobertura reducida
6.º más bajo

La extensión del hielo marino de junio ocupó el sexto lugar más bajo tanto en el Ártico como en la Antártida. Las anomalías más visibles aparecieron en el norte del mar de Barents, alrededor de Svalbard, y en el mar de Bellingshausen, junto a la Antártida occidental.

🔥

Incendios

Presión crítica regional
Riesgo alto

El calor extremo, la sequedad acumulada y los episodios de viento han sostenido una temporada de incendios especialmente severa en sectores de Europa occidental y mediterránea. Francia, España, Grecia y Turquía figuran entre los territorios sometidos a evacuaciones, humo persistente y pérdida acelerada de vegetación.

🏜️

Sequías

Vigilancia reforzada
Expansión desigual

Las anomalías cálidas elevan la evaporación y aceleran la pérdida de humedad en suelos y vegetación. La atención se concentra en regiones europeas afectadas por calor prolongado y en áreas de Norteamérica donde se anticipa riesgo de sequía de rápida aparición bajo temperaturas elevadas.

🌀

Tormentas y extremos

Patrones en transición
El Niño activo

El calentamiento del Pacífico tropical está reorganizando la circulación atmosférica. La señal puede reducir estadísticamente la actividad ciclónica atlántica, pero favorecer actividad en el Pacífico oriental y modificar las zonas con lluvias intensas, calor, inundaciones o déficit de precipitación.

💨

Atmósfera y humo

Impacto transfronterizo
Aerosoles en aumento

Las grandes columnas de humo procedentes de incendios reducen la calidad del aire y pueden desplazarse cientos o miles de kilómetros. La observación satelital permite seguir los penachos, estimar la superficie quemada y anticipar impactos sobre salud, visibilidad, transporte y radiación solar.

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Señal planetaria destacada: rápida consolidación de El Niño

Factor de alcance global

La Organización Meteorológica Mundial situó en torno al 80 % la probabilidad de condiciones de El Niño durante junio–agosto de 2026, con posibilidades cercanas o superiores al 90 % de continuidad hasta noviembre. Su importancia no reside en un único episodio meteorológico, sino en su capacidad para redistribuir calor y humedad a escala planetaria. Cada región responde de manera diferente, por lo que la vigilancia debe apoyarse en pronósticos nacionales, información hidrológica y alertas de impacto.

Perspectiva para los próximos 7–14 días

Se mantiene la necesidad de vigilar calor extremo, incendios y deterioro de la humedad del suelo en áreas vulnerables del hemisferio norte. El Pacífico oriental puede conservar condiciones favorables para actividad tropical, mientras la influencia creciente de El Niño seguirá introduciendo cambios en la distribución de las precipitaciones. En zonas afectadas por incendios, tormentas secas, ráfagas y nuevos pulsos de calor pueden dificultar la contención. Los episodios locales deberán confirmarse mediante los servicios meteorológicos y de protección civil de cada país.

Síntesis elaborada con datos recientes de Copernicus Climate Change Service, NOAA Global Monitoring Laboratory, Organización Meteorológica Mundial y Copernicus Emergency Management Service. Los indicadores globales no sustituyen las alertas oficiales nacionales o locales.
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La remoción de CO₂ avanza lento y preocupa a científicos

Islandia utiliza la captura directa de dióxido de carbono del aire.

Expertos reunidos en Milán advierten que la investigación y la inversión siguen por debajo de lo necesario para ampliar tecnologías consideradas clave contra el cambio climático


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.


La remoción de dióxido de carbono todavía avanza a una escala muy inferior a la que exige la mitigación climática. Expertos reunidos esta semana en Milán advirtieron que la falta de investigación e inversión amenaza el desarrollo de un sector considerado esencial para retirar CO₂ ya acumulado en la atmósfera y almacenarlo de forma duradera.

La advertencia se produjo durante una conferencia coorganizada por el Politécnico de Milán y el Euro-Mediterranean Center on Climate Change, una fundación italiana dedicada a la investigación climática. En ese encuentro se presentó la tercera edición del informe The State of Carbon Dioxide Removal, que evalúa el estado actual de las tecnologías y métodos de remoción de carbono.

La remoción de dióxido de carbono, conocida como CDR por sus siglas en inglés, consiste en extraer CO₂ de la atmósfera y almacenarlo de manera duradera, ya sea bajo tierra o en productos de larga vida. El problema es que, pese a su importancia creciente, las soluciones disponibles siguen siendo marginales, costosas y lentas de ampliar.

Solo se retira una pequeña fracción del CO₂ emitido

El informe presentado en Milán estima que los esfuerzos actuales de remoción de carbono eliminan apenas alrededor del 5% de las emisiones globales anuales de CO₂. Además, la inmensa mayoría de esa remoción, el 99,9%, ocurre mediante métodos naturales, principalmente la plantación de árboles y la acumulación de carbono en biomasa.

La reforestación puede ayudar a capturar carbono en regiones como China, Estados Unidos, Europa o Brasil, pero su expansión enfrenta límites claros. La competencia con tierras agrícolas y el estancamiento del crecimiento de nuevas plantaciones reducen su capacidad para convertirse en una respuesta suficiente por sí sola.

Ese límite ya aparece en debates sobre por qué plantar más árboles no basta para limpiar el dióxido de carbono del aire. Los árboles son una pieza importante del ciclo del carbono, pero no sustituyen la reducción directa de emisiones ni garantizan almacenamiento permanente frente a incendios, sequías o cambios de uso del suelo.

No es una licencia para contaminar

Los científicos reunidos en Milán insistieron en una diferencia central: la remoción de carbono no equivale a capturar gases directamente en chimeneas industriales o plantas de carbón y gas. Ese proceso se conoce como captura y almacenamiento de carbono. La CDR, en cambio, busca retirar CO₂ que ya está mezclado en la atmósfera a concentraciones muy bajas.

La distinción es importante porque estas tecnologías no deben convertirse en excusa para seguir emitiendo más dióxido de carbono. La prioridad climática sigue siendo reducir las emisiones actuales tanto como sea posible y reservar la remoción para compensar emisiones residuales difíciles de eliminar.

Ese enfoque coincide con análisis recientes sobre por qué alcanzar emisiones netas cero no bastará para estabilizar el clima a largo plazo. Incluso con recortes profundos, parte del CO₂ acumulado podría requerir emisiones negativas durante periodos prolongados para reducir riesgos climáticos persistentes.

Biochar, biomasa y captura directa del aire

Entre las alternativas en desarrollo figura la transformación de residuos vegetales mediante pirólisis, un proceso que calienta materia orgánica sin oxígeno para producir biochar. Este material poroso puede almacenar carbono y, al mismo tiempo, ayudar a retener agua y nutrientes en suelos agrícolas.

Otra vía consiste en capturar CO₂ después de quemar biomasa o residuos agrícolas. También se investiga la captura directa del aire, una tecnología que utiliza grandes dispositivos con ventiladores para extraer dióxido de carbono de la atmósfera. Este método ya opera en algunos sitios del mundo, especialmente en Islandia, pero los volúmenes siguen siendo muy reducidos.

Los enfoques oceánicos también están bajo estudio. La idea es evaluar si el océano puede absorber y reciclar CO₂ de forma segura sin generar impactos químicos no deseados. Esa cautela es relevante porque investigaciones recientes han señalado que la captura oceánica de CO₂ debe analizarse con precisión antes de expandirse.

Una escala todavía mínima frente a las emisiones

Durante la presentación del informe, las tecnologías innovadoras de remoción fueron representadas como un cuadrado diminuto frente al volumen total de emisiones humanas. El año pasado, esas técnicas retiraron alrededor de 2 millones de toneladas métricas de CO₂, frente a más de 40.000 millones de toneladas emitidas por la actividad humana.

La diferencia de escala explica la preocupación científica. Aunque las tecnologías de remoción pueden ser necesarias, todavía están lejos de operar con la capacidad requerida para influir de forma significativa en el balance global del carbono.

El costo también limita su expansión. La mayoría de los métodos supera los 200 dólares por tonelada métrica de CO₂ retirada, una cifra muy superior a los precios actuales del carbono. Esa brecha económica dificulta que el sector crezca únicamente por demanda privada o mercados voluntarios.

La inversión pública será decisiva

Massimo Tavoni, profesor de economía del cambio climático en el Politécnico de Milán, señaló que el interés actual por estas soluciones es mucho menor que hace apenas dos o tres años. El contexto político internacional, las guerras y los cambios de prioridades han debilitado el impulso que el sector parecía ganar.

Morgan Edwards, de la Universidad de Wisconsin-Madison, quien supervisó la evaluación financiada por universidades, la Comisión Europea y el Reino Unido, advirtió que ampliar estas tecnologías toma tiempo y que los próximos años serán cruciales.

Edwards defendió que la remoción de dióxido de carbono debe entenderse como un bien público. Las empresas pueden cumplir un papel temprano, pero a largo plazo serán los gobiernos los que tendrán que comprar y sostener ese servicio climático si se pretende llevarlo a escala.

Remover carbono sin abandonar la reducción de emisiones

La discusión sobre CDR ocurre en un momento en que el calentamiento global avanza a ritmo récord y el presupuesto de carbono disponible se reduce con rapidez. En ese contexto, retirar CO₂ de la atmósfera puede ser necesario, pero no reemplaza la salida progresiva de combustibles fósiles ni la reducción estructural de emisiones.

El desafío principal es doble: acelerar tecnologías capaces de almacenar carbono de forma duradera y evitar que su promesa debilite las políticas de reducción. Si la remoción se usa para justificar nuevas emisiones, puede convertirse en parte del problema. Si se desarrolla con criterios científicos, financiación estable y reglas claras, puede ayudar a gestionar el CO₂ residual que el mundo no logre eliminar de inmediato.

La señal enviada desde Milán es concreta: el sector existe, pero todavía no despega. Para que la remoción de dióxido de carbono sea una herramienta climática real, necesita inversión, gobernanza, verificación y una escala muy superior a la actual.

Fuente(s) referenciales

Phys.org / AFP: Carbon dioxide removal slow to take off, alarming scientists