Más de 30 hectáreas de encinar repoblado en Jalance han sido eliminadas para instalar una planta fotovoltaica dentro de una zona ZEPA de la Red Natura 2000.
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
La tala y trituración de más de 30 hectáreas de encinar en el término municipal de Jalance, en la Comunidad Valenciana, ha abierto una fuerte polémica ambiental por su relación con la instalación de una planta fotovoltaica en una zona incluida dentro de la Red Natura 2000 y catalogada como Zona de Especial Protección para las Aves.
El área afectada se encuentra en el paraje conocido como Campichuelo del Campo. Allí existía un bosque de encinas repoblado hace unos 25 años con fondos europeos, dentro de un programa de reforestación de tierras agrícolas de la Unión Europea. La actuación ha sido denunciada ante la Guardia Civil por la Asociación Naturalista de Ayora y Valle, conocida como ANAV.
Un encinar repoblado con fondos europeos
El caso ha generado especial controversia porque el bosque eliminado no era una masa vegetal improvisada ni reciente. Las encinas habían sido plantadas alrededor del año 2000 y ya superaban los tres metros de altura. Además, convivían con vegetación arbustiva propia del ecosistema mediterráneo.
La situación expone una tensión creciente entre el despliegue de energías renovables y la conservación de espacios naturales. La energía solar es una herramienta clave para reducir emisiones, pero su ubicación puede generar conflictos cuando ocupa hábitats forestales, zonas de alto valor ecológico o áreas protegidas.
En este caso, el debate se concentra en una zona ZEPA integrada en la Red Natura 2000, una figura europea destinada a proteger espacios relevantes para las aves y sus hábitats. La pérdida de encinar plantea preguntas sobre el equilibrio entre transición energética y protección efectiva de la naturaleza y biodiversidad.
Informes contradictorios y cambio de criterio
La tala fue autorizada en noviembre del año pasado dentro de la tramitación del proyecto impulsado por la empresa Promonrg Solar Fotovoltaica I SL. El proceso administrativo estuvo marcado por informes contradictorios de la Dirección General de Medio Natural y Animal.
En un informe fechado el 30 de noviembre de 2023, ese organismo advirtió que la instalación prevista implicaría la pérdida de un encinar ya instaurado y pidió excluir varias parcelas del proyecto por su elevado valor forestal y ambiental. Las parcelas mencionadas eran la 13, la 14 y la 17 del polígono 4 de Jalance.
Después de alegaciones presentadas por la promotora, nuevos escritos, reuniones técnicas e informes posteriores, la Dirección General modificó su criterio en mayo de 2025 y declaró compatible la ocupación de esas parcelas. ANAV sostiene que esas zonas son precisamente las que ahora han sido taladas.
La preocupación por la época de nidificación
La asociación naturalista también ha criticado el momento elegido para ejecutar los trabajos. La tala y trituración del bosque se estarían desarrollando en plena época de nidificación de aves y reproducción de numerosas especies silvestres, un periodo especialmente sensible para la fauna.
El colectivo advierte además sobre el impacto acumulativo de los proyectos de energías renovables previstos en el Valle de Ayora y en municipios cercanos como Cofrentes. Su preocupación no se limita a una sola planta, sino a la transformación progresiva de un territorio con hábitats forestales y espacios de valor ecológico.
La fragmentación de hábitats, la pérdida de cobertura vegetal y la sustitución de ecosistemas por infraestructuras pueden alterar la funcionalidad ecológica del paisaje. En otros contextos, la deforestación y la pérdida de bosques han sido asociadas con impactos sobre el agua, el clima local y la estabilidad de los ecosistemas.
La encina como reguladora del monte mediterráneo
La encina cumple una función ecológica importante en el monte mediterráneo. Su sistema radicular permite captar agua en profundidad y estabilizar terrenos secos o con pendiente. Su copa reduce el impacto directo de lluvias torrenciales sobre el suelo, favorece la infiltración y limita la escorrentía superficial.
Estas funciones hacen que los encinares sean relevantes frente a la erosión, la pérdida de suelo y la desertificación. En zonas secas del sur de Europa, la vegetación leñosa mediterránea contribuye a mantener humedad, fertilidad y refugio para especies vegetales y animales.
La eliminación de una masa forestal consolidada puede afectar más que al paisaje visible. También puede debilitar procesos ecológicos vinculados al suelo, al agua y a la biodiversidad local. La relación entre pérdida de vegetación, degradación de la tierra y sequedad aparece también en análisis sobre cómo las tierras secas se expanden con el calentamiento del clima.
La paradoja ambiental de Jalance
El caso de Jalance resume una paradoja difícil de ignorar: un bosque creado con ayudas europeas para restaurar el monte mediterráneo ha sido eliminado para abrir paso a una infraestructura presentada como parte de la transición ecológica.
La polémica no cuestiona la necesidad de avanzar hacia energías limpias, sino el lugar y el modo en que se implantan. Cuando una planta renovable sustituye una masa forestal madura dentro de un espacio protegido, el balance ambiental deja de ser una cuestión simple y exige una evaluación territorial más rigurosa.
La planificación energética necesita incorporar criterios ecológicos sólidos para evitar que la descarbonización avance a costa de ecosistemas que también cumplen funciones climáticas, hídricas y de conservación. La presión sobre los bosques muestra que la transición ambiental solo puede sostenerse si protege, al mismo tiempo, la energía limpia y los sistemas naturales que regulan el territorio.
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