Un parque eólico flotante en Portugal se convierte en refugio para pulpos, tiburones y 272 especies marinas


El seguimiento ambiental de WindFloat Atlantic, frente a Viana do Castelo, muestra cómo una infraestructura renovable en el Atlántico portugués generó un ecosistema inesperado bajo sus plataformas


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Karem Díaz S.

A 20 kilómetros de la costa de Viana do Castelo, en el norte de Portugal, tres plataformas flotantes instaladas sobre el Atlántico producen electricidad para unas 25.000 viviendas. El proyecto WindFloat Atlantic, considerado el primer parque eólico marino flotante semisumergible del mundo, cuenta con 25 megavatios instalados y opera en aguas de entre 95 y 100 metros de profundidad.

La novedad no está ahora en las turbinas visibles sobre la superficie, sino en lo que ha ocurrido bajo el agua después de ocho años de seguimiento ambiental. Los resultados presentados por Ocean Winds en el WindEurope Annual Event 2026 muestran que 272 especies conviven en el entorno del parque, entre ellas pulpos, rayas, tiburones, delfines comunes, orcas y un tiburón peregrino.

El caso portugués aporta una pieza concreta al debate sobre la relación entre energía eólica marina y protección del océano, especialmente en una etapa en la que Europa impulsa nuevas infraestructuras renovables en zonas costeras y marinas.

Un arrecife artificial donde antes predominaba la arena

Las estructuras sumergidas de las plataformas han funcionado como arrecifes artificiales. Mejillones, percebes y anémonas colonizaron las paredes metálicas, generando una base biológica capaz de atraer a otras especies. A partir de esa colonización inicial se formó una cadena trófica más compleja, con presencia de peces, invertebrados y depredadores.

Los pulpos encontraron refugio en los recovecos de las estructuras, donde pueden esconderse y cazar. El fondo marino, descrito como mayoritariamente arenoso antes del desarrollo del proyecto, pasó a ofrecer superficies duras y cavidades que favorecieron la presencia de nuevas comunidades biológicas.

Dentro del área del parque se registró una mayor abundancia de pulpos y una mayor biomasa de peces que en zonas de control cercanas. El aumento fue especialmente visible en elasmobranquios, el grupo que incluye rayas y tiburones.

El efecto reserva y la reducción de la pesca

Una de las claves del fenómeno es el llamado efecto reserva. La zona delimitada por los aerogeneradores excluye la pesca comercial, lo que reduce la presión directa sobre la fauna marina. Esa menor actividad extractiva puede favorecer la permanencia de especies que en otras áreas están expuestas a captura, perturbación o desplazamiento.

Los datos de monitorización también indican que los delfines comunes aumentaron su actividad durante la fase operativa del parque. En aves, el seguimiento identificó 33 especies distintas, frente a las 17 registradas en los estudios previos a la construcción. Además, se detectaron tres especies de murciélagos y varias especies de mamíferos marinos.

Estos resultados conectan con una preocupación más amplia: la necesidad de ordenar la ocupación del mar con criterios científicos. La planificación espacial marina ya es un tema central en investigaciones sobre áreas marinas protegidas y biodiversidad, especialmente cuando coinciden pesca, acuicultura, energía eólica, tráfico marítimo y conservación.

Quién realizó el seguimiento ambiental

El documento fue elaborado por la consultora Blue Grid con la colaboración del Centro de Ciencias del Mar de la Universidad de Lisboa y el Instituto Politécnico de Leiria. La participación de estas instituciones permitió documentar la evolución ecológica del entorno del parque durante un periodo prolongado, desde la fase previa hasta la etapa operativa.

Ocean Winds sostiene que los datos muestran una evidencia sólida de que la eólica marina flotante puede generar efectos ecológicos positivos a escala local. Catarina Rei, directora de Medio Ambiente de la compañía, defendió esa lectura al presentar los resultados del seguimiento.

Desde su conexión a la red en diciembre de 2019, WindFloat Atlantic ha producido 345 gigavatios hora acumulados y, de acuerdo con la empresa, evita más de 33.000 toneladas de emisiones de CO₂ al año. Esa dimensión energética se suma ahora a la observación de un ecosistema marino activo alrededor de las plataformas.

El rechazo del sector pesquero local

El balance ambiental no está exento de controversia. Ocean Winds afirma que los desembarques pesqueros en Viana do Castelo no han caído desde que el parque está en operación. Sin embargo, la asociación VianaPesca rechaza esa lectura y denunció hace dos años que especies como la merluza y el besugo habían desaparecido en un radio de una milla alrededor de la zona.

Para el sector pesquero, la exclusión de la actividad comercial dentro del área del parque no representa necesariamente un beneficio local, porque implica la pérdida de caladeros tradicionales. Varios colectivos han cuestionado el informe y piden estudios independientes sobre los efectos a largo plazo de este tipo de infraestructuras.

La tensión refleja un punto clave: una infraestructura puede favorecer determinadas comunidades marinas dentro de su área delimitada y, al mismo tiempo, generar conflictos territoriales con actividades humanas previas. Ese debate ya aparece en otros estudios sobre océanos cada vez más ocupados por usos industriales.

Impactos positivos locales, preguntas abiertas a largo plazo

Los investigadores de la Universidad de Lisboa reconocen que existen diferencias entre el área del parque y las zonas exteriores, especialmente en invertebrados bentónicos y comunidades de peces. Al mismo tiempo, confirmaron que el fitoplancton y el zooplancton no han registrado impactos negativos.

El caso de WindFloat Atlantic no elimina las preguntas sobre el desarrollo acelerado de parques eólicos marinos. Estudios recientes han advertido que estas instalaciones también pueden influir en la dinámica física del océano, incluidas corrientes locales y procesos de mezcla de agua, como ocurre en investigaciones sobre parques eólicos marinos y corrientes oceánicas.

La experiencia portuguesa muestra un resultado concreto y medible: en ocho años, una instalación diseñada para producir energía renovable terminó ofreciendo hábitat a cientos de especies marinas. La lectura ambiental, sin embargo, dependerá de cómo se evalúen juntos sus beneficios climáticos, sus efectos ecológicos locales y sus impactos sobre las comunidades pesqueras.

Referencias

OKDiario. “Los biólogos no dan crédito: un parque eólico de Portugal se convierte en 8 años en refugio para pulpos y otras 270 especies”. https://okdiario.com/naturaleza/biologos-no-dan-credito-parque-eolico-portugues-convierte-8-anos-refugio-pulpos-otras-270-especies-16779545