Una investigación publicada en la revista Geomorphology localiza zonas de elevada vulnerabilidad ambiental en las cuencas del Orinoco y Maracaibo, especialmente en llanuras inundables donde el relieve y la conectividad fluvial favorecen la acumulación de contaminantes.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
Una investigación científica publicada en octubre de 2026 ha identificado sectores especialmente vulnerables a la contaminación asociada con la actividad petrolera en los sistemas fluviales de Venezuela. El estudio, desarrollado por Aleksandar Valjarević, investigador de la Universidad de Belgrado, en Serbia, señala que determinadas zonas de las cuencas del Orinoco y Maracaibo presentan condiciones geográficas que pueden favorecer la acumulación y dispersión de contaminantes.
El trabajo, publicado en la revista Geomorphology, combina sistemas de información geográfica, imágenes satelitales y análisis del relieve para examinar cómo la infraestructura petrolera, la dinámica de los ríos y las características del terreno se relacionan con los patrones de vulnerabilidad ambiental.
Entre los resultados más relevantes destaca la identificación de sectores del corredor del Orinoco, particularmente en las proximidades de Cabruta, Puerto Páez y Ciudad Bolívar, donde los valores de un índice de equilibrio ecológico utilizado por el investigador descendieron frecuentemente por debajo de −0,5.
Los resultados sugieren que la vulnerabilidad de los ecosistemas acuáticos no depende exclusivamente de la cercanía a instalaciones petroleras. La forma del terreno, las conexiones entre cursos de agua y la capacidad de los sedimentos para retener materiales también influyen en la distribución espacial del riesgo ambiental.
El Orinoco concentra sectores de elevada vulnerabilidad ecológica
La cuenca del Orinoco constituye uno de los sistemas hidrográficos más extensos e importantes de América del Sur. Sus ríos, llanuras inundables, humedales y zonas de sedimentación forman una red que conecta regiones con características geográficas muy diferentes.
En el estudio, el investigador examinó cómo esa configuración territorial puede influir en la exposición de los ecosistemas a las actividades petroleras.
Los resultados muestran patrones de degradación ecológica especialmente marcados en varios sectores del corredor fluvial, incluidos los alrededores de Cabruta, en el estado Guárico; Puerto Páez, en Apure; y Ciudad Bolívar, en Bolívar.
En estas áreas, el índice de equilibrio ecológico empleado en el análisis presentó frecuentemente valores inferiores a −0,5, una señal de deterioro dentro del marco de evaluación utilizado.
El dato no debe confundirse con una concentración química de petróleo ni con una medición directa de hidrocarburos disueltos en el agua. Se trata de un indicador integrado que permite comparar condiciones ecológicas y territoriales mediante información geoespacial.
Su importancia radica en ayudar a identificar áreas donde convendría concentrar investigaciones de campo y programas de seguimiento ambiental.
La relación entre los procesos naturales y la evolución de los cauces también ha sido examinada en investigaciones sobre cómo cambian los recorridos de los ríos y sus meandros a lo largo del tiempo, un fenómeno que influye en la distribución de sedimentos y en la transformación de las llanuras fluviales.
Las llanuras inundables pueden acumular contaminantes
Uno de los principales hallazgos de la investigación es la importancia de la geomorfología, es decir, el estudio de las formas del relieve y de los procesos que las originan y modifican.
El análisis identificó una vulnerabilidad particularmente elevada en ambientes de tierras bajas donde los ríos depositan sedimentos y mantienen conexiones con otros cursos de agua, canales secundarios y superficies inundables.
Estas condiciones pueden favorecer el transporte y la acumulación de materiales procedentes de distintas partes de una cuenca.
Cuando existen fuentes de contaminación en el territorio, los procesos de escorrentía, erosión y sedimentación pueden contribuir a redistribuir las sustancias hacia zonas situadas aguas abajo.
La investigación señala que las llanuras aluviales y los sectores de deposición presentan una sensibilidad ambiental mayor debido a la combinación de conectividad hidrológica y capacidad de acumulación de materiales.
Esto significa que dos lugares situados a distancias semejantes de una instalación petrolera pueden presentar vulnerabilidades diferentes si sus características geomorfológicas no son iguales.
Una llanura inundable conectada con varios canales puede facilitar el desplazamiento de materiales durante las crecidas. En cambio, una zona relativamente estable y con menor conectividad puede mostrar condiciones diferentes.
La importancia ecológica de estos ambientes también se observa en los humedales y ecosistemas acuáticos de Venezuela, donde las variaciones del nivel del agua y las características del terreno condicionan la conservación de los hábitats.
El estudio también examinó la cuenca de Maracaibo
Además del Orinoco, la investigación incluyó sistemas fluviales relacionados con la cuenca de Maracaibo, una región donde la actividad petrolera forma parte de la historia económica y territorial venezolana desde hace más de un siglo.
La cuenca combina áreas montañosas, cursos de agua, superficies de acumulación sedimentaria y zonas bajas conectadas con el sistema lacustre.
Esta diversidad del relieve permite estudiar cómo cambia la vulnerabilidad ambiental entre sectores con distintas pendientes, formas del terreno y relaciones hidrológicas.
El trabajo indica que los efectos potenciales asociados con la infraestructura petrolera no pueden evaluarse únicamente mediante distancias lineales.
Es necesario considerar las rutas que puede seguir el agua, los lugares donde se acumulan los sedimentos y las conexiones existentes entre diferentes componentes de la red fluvial.
Por ejemplo, un área relativamente alejada de una instalación puede estar conectada con ella mediante un sistema de drenaje. Esa relación puede resultar ambientalmente más relevante que la proximidad geográfica por sí sola.
El estudio no presenta una medición uniforme de contaminación para toda la cuenca de Maracaibo ni demuestra que cada sector analizado haya experimentado un derrame reciente.
Su aportación consiste en identificar patrones territoriales de vulnerabilidad que pueden orientar evaluaciones ambientales más detalladas.
Satélites y mapas digitales permitieron evaluar grandes extensiones
Para desarrollar el análisis, el investigador utilizó herramientas de sistemas de información geográfica, conocidas como SIG, junto con información obtenida mediante teledetección.
Estas tecnologías permiten combinar datos sobre cobertura terrestre, vegetación, altitud, pendientes, redes hidrográficas y distribución de infraestructuras.
La investigación incorporó modelos digitales de elevación para estudiar las características del relieve y técnicas de análisis espacial para relacionar la ubicación de instalaciones petroleras con las condiciones ambientales de las cuencas.
También empleó análisis de proximidad, que permiten examinar cómo varían determinados indicadores a diferentes distancias de una posible fuente de presión ambiental.
Los umbrales espaciales utilizados fueron ajustados mediante pruebas sucesivas que consideraron la densidad de infraestructura petrolera, la conectividad hidrológica y los patrones de degradación observados.
Otra herramienta fue la estimación de densidad por núcleos, conocida como KDE por sus siglas en inglés. Este procedimiento permite identificar agrupaciones espaciales de elementos y reconocer zonas donde se concentra una determinada actividad.
La combinación de estas técnicas permitió localizar áreas donde coinciden una elevada concentración de infraestructura petrolera y condiciones fluviales sensibles.
El empleo de satélites para examinar presiones ambientales también se ha desarrollado en otros ámbitos, como demuestra la detección de residuos contaminantes mediante imágenes satelitales e inteligencia artificial.
En ambos casos, la observación remota permite estudiar territorios extensos, aunque los indicadores y los objetivos científicos son diferentes.
La distancia a las instalaciones petroleras no explica todo el riesgo
Uno de los aspectos centrales del estudio es que la relación entre infraestructura petrolera y deterioro ambiental está condicionada por la organización física de las cuencas.
La investigación encontró que los patrones de degradación tienden a disminuir con la distancia respecto a las áreas de actividad petrolera, pero esa relación está modificada por el relieve y la conectividad de los sistemas fluviales.
En otras palabras, la distancia constituye una variable importante, pero no suficiente.
Los sectores bajos y conectados hidrológicamente pueden presentar una vulnerabilidad elevada debido a su capacidad para recibir materiales transportados desde otros lugares.
Por el contrario, determinadas zonas geomorfológicamente estables mostraron condiciones comparativamente más favorables dentro del sistema de evaluación.
El estudio también identificó una mayor susceptibilidad a la erosión y al transporte de sedimentos en cuencas montañosas.
Estas diferencias reflejan la existencia de mecanismos ambientales distintos. En las montañas, las pendientes favorecen el desplazamiento de materiales; en las llanuras, la menor energía del agua puede facilitar su depósito.
Ambos procesos deben considerarse cuando se analiza la posible circulación de contaminantes a escala de cuenca.
La erosión y los sedimentos modifican la distribución de materiales
La dinámica de los sedimentos constituye un elemento fundamental para comprender la vulnerabilidad ambiental de los ríos.
Las corrientes pueden transportar partículas minerales y materia orgánica desde las cabeceras hasta las zonas bajas. Durante ese recorrido, los materiales pueden depositarse temporalmente, volver a movilizarse o incorporarse a diferentes ambientes acuáticos.
En presencia de sustancias contaminantes, estos procesos pueden influir en su distribución espacial.
La investigación de Valjarević incorpora esa dimensión geomorfológica para explicar por qué determinados sectores de las cuencas venezolanas presentan condiciones más sensibles que otros.
El análisis no equivale a un inventario químico completo de los sedimentos. Tampoco permite establecer la composición exacta de los contaminantes presentes en cada localidad.
Para confirmar esas características serían necesarios muestreos directos de agua, sedimentos y organismos, acompañados de análisis de laboratorio.
La utilidad del modelo geográfico consiste precisamente en ayudar a seleccionar las áreas donde esos estudios podrían resultar más necesarios.
Los sedimentos también son importantes en ambientes marinos, donde investigaciones sobre el desplazamiento de grandes flujos de materiales por el fondo oceánico han demostrado que el transporte sedimentario puede producirse mediante procesos complejos y de gran alcance.
Aunque las condiciones de los fondos marinos son diferentes de las de los ríos venezolanos, ambos ejemplos muestran la importancia de comprender el movimiento de sedimentos para interpretar la evolución de los sistemas acuáticos.
El análisis ofrece una herramienta para priorizar la vigilancia ambiental
Los resultados tienen aplicaciones potenciales en la planificación del seguimiento ambiental y en la identificación de sectores donde convendría reforzar las observaciones.
El investigador propone que la combinación de geomorfología, teledetección y análisis espacial puede servir como herramienta para evaluar la vulnerabilidad de cuencas afectadas por actividades extractivas.
Este enfoque permitiría diferenciar zonas donde la infraestructura petrolera coincide con condiciones naturales que favorecen el transporte o la acumulación de materiales.
También podría contribuir a seleccionar lugares prioritarios para programas de restauración ecológica y protección de recursos hídricos.
Sin embargo, el estudio no constituye por sí mismo un programa oficial de recuperación ambiental ni documenta medidas correctivas ejecutadas en las localidades identificadas.
Sus resultados proporcionan información científica que podría ser utilizada por instituciones responsables de la gestión territorial y de los recursos naturales.
La metodología también podría adaptarse a otras cuencas del mundo, siempre que se disponga de información suficiente sobre el relieve, la red hidrográfica y las actividades potencialmente contaminantes.
Qué demuestra el estudio y qué permanece sin resolver
La investigación ofrece evidencia espacial de una relación entre la concentración de infraestructura petrolera, las características geomorfológicas y los indicadores de vulnerabilidad ecológica en importantes sistemas fluviales venezolanos.
Los resultados identifican sectores del Orinoco donde los indicadores utilizados muestran un deterioro significativo y destacan la sensibilidad de las llanuras inundables y otros ambientes de acumulación sedimentaria.
No obstante, conviene distinguir entre vulnerabilidad ambiental y contaminación química comprobada mediante muestras.
El modelo permite identificar patrones de exposición y degradación, pero no demuestra por sí solo la existencia de un derrame específico en cada lugar ni determina la responsabilidad de una instalación concreta.
Tampoco permite atribuir todos los cambios ecológicos observados exclusivamente a la actividad petrolera, ya que la deforestación, las transformaciones del uso del suelo y otros procesos pueden influir simultáneamente en las condiciones de las cuencas.
El estudio destaca precisamente la necesidad de integrar diferentes variables para evitar interpretaciones basadas únicamente en la cercanía a infraestructuras industriales.
Esta perspectiva resulta especialmente importante en regiones tropicales donde los ríos atraviesan paisajes muy diversos y conectan ecosistemas situados a grandes distancias.
Una nueva referencia para estudiar los ríos venezolanos
El trabajo publicado en Geomorphology aporta un marco de análisis para comprender cómo las características físicas del territorio pueden modificar la vulnerabilidad de los sistemas fluviales frente a presiones ambientales asociadas con la explotación petrolera.
La identificación de áreas sensibles cerca de Cabruta, Puerto Páez y Ciudad Bolívar proporciona puntos de referencia para futuras investigaciones sobre el corredor del Orinoco.
Al mismo tiempo, la inclusión de la cuenca de Maracaibo permite examinar cómo se relacionan la actividad industrial y los procesos naturales en sistemas hidrográficos con características diferentes.
El principal aporte de la investigación es demostrar que la evaluación ambiental de los ríos requiere considerar no solo dónde se encuentran las posibles fuentes de contaminación, sino también cómo se mueve el agua, dónde se transportan los sedimentos y qué sectores del paisaje presentan una mayor capacidad de acumulación.
La integración de estos factores puede mejorar la identificación de zonas prioritarias para la vigilancia, la investigación de campo y la planificación de medidas de protección de los ecosistemas acuáticos.




