Investigaciones en Europa exploran cómo el uso de musgo en bordes de autopistas podría mejorar la calidad del aire y la gestión del suelo
Redactor: Valentina Ríos (Chile)
Editor: Camila Herrera (Colombia)
A lo largo de muchas carreteras europeas, los taludes y bordes junto a las autopistas suelen cubrirse con césped. Esta práctica cumple funciones importantes, como estabilizar el suelo y mantener una apariencia ordenada del paisaje. Sin embargo, nuevas investigaciones sugieren que esta solución tradicional podría no ser la más eficaz frente a un desafío creciente: la contaminación del aire.
En este contexto, el musgo emerge como una alternativa inesperada que podría ofrecer ventajas ambientales significativas en entornos viales.
Más que una cobertura vegetal
El césped ha sido durante años la opción preferida para cubrir los márgenes de carreteras debido a su facilidad de mantenimiento y su capacidad para prevenir la erosión. No obstante, su contribución a la mejora de la calidad del aire es limitada.
El musgo, en cambio, posee características biológicas que le permiten interactuar de manera distinta con su entorno. Al no tener raíces profundas ni estructuras complejas, puede desarrollarse en superficies donde otras plantas tendrían dificultades, adaptándose a condiciones extremas como la exposición constante a contaminantes.
Una respuesta natural a la contaminación
Los investigadores han observado que el musgo puede actuar como un filtro natural, capturando partículas contaminantes presentes en el aire. Esta capacidad lo convierte en una opción prometedora para entornos donde la calidad del aire es una preocupación constante, como las zonas cercanas a carreteras con alto tráfico.
Además, el musgo puede tolerar niveles elevados de contaminación sin perder su funcionalidad, lo que le permite mantenerse activo en condiciones donde otras especies vegetales podrían deteriorarse.
Adaptación a condiciones adversas
Las áreas junto a las autopistas presentan condiciones difíciles para la vegetación: compactación del suelo, exposición a contaminantes y variaciones en la humedad. En este escenario, el musgo demuestra una alta capacidad de adaptación.
Su estructura le permite retener humedad y sobrevivir en ambientes donde el agua es limitada, lo que reduce la necesidad de mantenimiento intensivo. Esto representa una ventaja frente al césped, que suele requerir riego y cuidados más constantes.
Implicaciones para el diseño de infraestructuras verdes
El uso de musgo en bordes de carreteras podría formar parte de estrategias más amplias orientadas a integrar soluciones basadas en la naturaleza en infraestructuras urbanas y viales.
Estas soluciones buscan no solo cumplir funciones estéticas o de estabilización, sino también contribuir activamente a la mejora del entorno, reduciendo el impacto de la actividad humana sobre el medio ambiente.
Hacia un enfoque más sostenible
La sustitución del césped por musgo en ciertos contextos podría representar un cambio en la forma de diseñar y gestionar los espacios asociados a las carreteras. Este enfoque prioriza la funcionalidad ecológica y la adaptación a condiciones reales del entorno.
Aunque se trata de una línea de investigación en desarrollo, los resultados iniciales sugieren que pequeñas modificaciones en la vegetación pueden tener efectos relevantes en la calidad ambiental.
En un escenario donde la contaminación del aire continúa siendo un desafío, explorar alternativas como el musgo abre nuevas posibilidades para avanzar hacia infraestructuras más sostenibles y resilientes.
Referencias
Phys.org. (2026). Moss along roads could help cope with heavy air pollution.
