Calor extremo deja 200.000 muertes en Europa


La OMS advierte que las olas de calor ya son una amenaza sanitaria directa en el continente


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz


Más de 200.000 personas han muerto en Europa por el calor desde 2022, de acuerdo con una advertencia de la Organización Mundial de la Salud difundida tras una ola de calor temprana que llevó a varios países europeos a registrar sus temperaturas más altas para un mes de mayo.

Hans Henri Kluge, director regional de la OMS para Europa, describió el calor extremo como la manifestación más inmediata y letal del cambio climático. Su mensaje fue claro: el calor puede actuar como un “asesino silencioso”, pero muchas de sus consecuencias mortales pueden prevenirse si los gobiernos, ciudades y servicios sociales actúan con anticipación.

La alerta sanitaria llega en un continente que se calienta más rápido que cualquier otro. Europa ha encadenado episodios de calor temprano, récords mensuales y alertas meteorológicas en plena primavera, una tendencia que ya venía observándose en recientes episodios de olas de calor más intensas en Europa.

Un riesgo mayor para personas vulnerables

El calor extremo afecta de manera especial a las personas mayores, niños pequeños y pacientes con enfermedades cardíacas, renales u otras condiciones crónicas. Las temperaturas elevadas pueden causar deshidratación, golpes de calor y agravamiento de enfermedades previas, especialmente cuando las noches no permiten al cuerpo recuperarse.

La OMS señaló que la mayoría de las más de 200.000 muertes registradas desde 2022 eran prevenibles. Además, advirtió que esa cifra representa solo una parte del problema, porque millones de personas también sufren consecuencias físicas y mentales asociadas al calor extremo.

El impacto sanitario del calor se agrava cuando las ciudades concentran superficies asfaltadas, escasa vegetación y viviendas mal adaptadas. En esos entornos, la llamada isla de calor urbana puede aumentar la temperatura local y elevar el riesgo de emergencias médicas durante episodios prolongados.

Europa se calienta con rapidez

La advertencia se produjo después de una ola de calor que afectó a Europa occidental a finales de mayo. En ese episodio, algunos países registraron sus temperaturas más altas para ese mes, mientras autoridades sanitarias activaban alertas por riesgo para la población.

España informó la semana pasada que este año había registrado el mayor número de muertes relacionadas con calor para un mes de mayo desde 2015. La combinación de calor temprano, exposición urbana y población vulnerable convierte estos episodios en un problema sanitario y ambiental de primer orden.

La situación coincide con una secuencia de eventos extremos recientes en el continente, incluidos récords de mayo en Portugal, Francia e Italia, dentro de una dinámica ya descrita en informes sobre récords de calor en Europa.

El cambio climático amplifica los extremos

La comunidad científica atribuye el aumento de la intensidad y frecuencia de olas de calor, sequías e inundaciones al calentamiento provocado por la actividad humana. En Europa, esa señal climática se combina con factores locales como envejecimiento de la población, urbanización densa y desigualdad en el acceso a viviendas frescas o sistemas de protección.

Las olas de calor ya no son episodios excepcionales limitados al verano avanzado. Su aparición temprana en mayo aumenta el riesgo porque muchas personas, infraestructuras y sistemas de salud aún no están preparados para condiciones térmicas propias de meses posteriores.

La OMS insistió en que las medidas individuales, como evitar la exposición directa o mantenerse hidratado, son importantes, pero insuficientes frente a una crisis sistémica. La respuesta necesita coordinación institucional, planificación urbana y comunicación dirigida a los grupos de mayor riesgo.

Alertas, sombra y servicios sociales

Las nuevas directrices presentadas en Berlín por la OMS recomiendan sistemas eficaces de alerta por calor, mensajes claros para grupos vulnerables y acciones urbanas que reduzcan la exposición, entre ellas crear y mantener más espacios verdes.

También se propone que los servicios sociales verifiquen si las personas mayores se mantienen hidratadas y que los empleadores ajusten turnos para evitar que los trabajadores queden expuestos al sol del mediodía. Estas medidas pueden reducir muertes cuando se aplican antes de que la temperatura alcance niveles críticos.

La experiencia europea muestra que el calor extremo no es solo un fenómeno meteorológico. Es un riesgo de salud pública, de planificación urbana y de justicia social, especialmente en barrios con menos árboles, viviendas peor aisladas y menor capacidad económica para refrigeración.

La adaptación urbana ya aparece como una prioridad en debates sobre ciudades más saludables y sostenibles, donde la vegetación, la sombra y el diseño del espacio público pueden reducir el impacto térmico sobre la población.

Una señal de la crisis climática

Simon Stiell, responsable climático de Naciones Unidas, calificó la ola de calor de finales de mayo como un recordatorio brutal de los impactos crecientes de la crisis climática. La expresión resume el cambio de escala: lo que antes se trataba como anomalía estacional aparece ahora como parte de una tendencia sostenida.

La OMS plantea que el calor no debe asumirse como una causa inevitable de muerte. La prevención exige sistemas de aviso, redes comunitarias, seguimiento de personas vulnerables, protección laboral y ciudades capaces de amortiguar temperaturas extremas.

La advertencia europea forma parte de una preocupación global más amplia. Informes recientes han vinculado la inacción climática con millones de muertes y daños sanitarios acumulados, incluidos aumentos en la mortalidad relacionada con calor, como ya se ha señalado en análisis sobre inacción climática y salud global.

El mensaje central de la OMS es que el calor extremo debe tratarse como una emergencia prevenible. Europa ya acumula más de 200.000 muertes desde 2022, y la rapidez del calentamiento continental obliga a reforzar la protección antes de que las próximas olas de calor lleguen con mayor intensidad.

Fuente(s) referenciales

Phys.org: Heat claimed more than 200,000 lives in Europe since 2022: WHO