La operación ideada por Elmo Heter en 1948 trasladó a los animales hasta una cuenca remota; 75 sobrevivieron y establecieron colonias en el centro del estado
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
El Departamento de Caza y Pesca de Idaho ejecutó en 1948 una de las operaciones de traslado de fauna más singulares documentadas en Estados Unidos: transportó por avión y lanzó en paracaídas a 76 castores sobre la remota cuenca de Chamberlain. La iniciativa buscaba resolver conflictos con residentes de McCall sin eliminar animales capaces de beneficiar los ecosistemas acuáticos de su nuevo destino.
El plan fue diseñado por Elmo W. Heter, empleado de la agencia estatal y conocedor del comportamiento de los castores. La ausencia de carreteras hacia la zona elegida, integrada actualmente en el área silvestre Frank Church-River of No Return, hacía que los métodos terrestres resultaran lentos, costosos y peligrosos tanto para los animales como para quienes debían transportarlos.
De los 76 castores trasladados, 75 sobrevivieron. El único ejemplar perdido logró salir de su caja durante el descenso y cayó desde una altura mortal, según los registros históricos de la operación. Las inspecciones posteriores comprobaron que los demás animales comenzaron a formar colonias y modificar los cursos de agua del territorio receptor.
El crecimiento de McCall provocó el conflicto
Después de la Segunda Guerra Mundial, el entorno de McCall y el lago Payette comenzó a recibir nuevos residentes y viviendas. La expansión humana alcanzó espacios donde los castores habían construido presas y aprovechado la vegetación durante generaciones.
Los animales cortaban árboles, bloqueaban corrientes e inundaban terrenos próximos a las nuevas propiedades. Aunque estas actividades generaban reclamaciones, los responsables de fauna reconocían que exterminar a los castores eliminaría una especie con una influencia importante sobre humedales, arroyos y hábitats de peces, anfibios y aves.
La alternativa era capturarlos y trasladarlos hasta zonas donde sus presas fueran beneficiosas. La cuenca de Chamberlain reunía las condiciones ambientales, pero el viaje terrestre exigía combinar camiones con caballos o mulas a través de un terreno montañoso.
Heter explicó que los desplazamientos prolongados provocaban estrés y mortalidad entre los castores. Los caballos y las mulas también reaccionaban de manera imprevisible ante el movimiento y el olor de los animales confinados, lo que aumentaba el riesgo durante el trayecto.
Una caja que se abría al tocar el suelo
Heter propuso utilizar aviones y paracaídas sobrantes de la guerra. Para proteger a los animales, desarrolló un contenedor compuesto por dos cajas de madera unidas como una maleta, con orificios de ventilación y un sistema de bandas elásticas.
La tensión de las cuerdas mantenía cerrado el recipiente mientras estaba suspendido del paracaídas. Al llegar al suelo, el mecanismo liberaba las dos secciones y las bandas las separaban, permitiendo que los castores salieran sin necesidad de que una persona estuviera esperando en el punto de aterrizaje.
El primer modelo, construido con ramas de sauce, fue descartado porque los castores comenzaban a roerlo inmediatamente. Existía el riesgo de que escaparan dentro de la aeronave o durante el descenso. La versión definitiva empleó madera más resistente y un mecanismo automático probado inicialmente con pesos.
Después llegó el turno de un castor macho adulto llamado Geronimo. El animal participó en varias pruebas sobre un campo de aterrizaje, donde los cuidadores lo recogían tras cada descenso. Cuando el sistema quedó validado, Geronimo fue enviado a Chamberlain junto con tres hembras y se convirtió en el primer macho de una de las agrupaciones liberadas.
Los castores fueron trasladados en grupos reproductivos
Los responsables de fauna organizaron los envíos con cuatro ejemplares —un macho y tres hembras— para favorecer el establecimiento de nuevas colonias. Cada caja transportaba dos animales y varias unidades podían embarcarse en un mismo vuelo, reduciendo el tiempo de manipulación y los costos frente al traslado con animales de carga.
El primer vuelo de la operación partió el 14 de agosto de 1948. En los días siguientes se completó el traslado de los 76 castores. Una evaluación realizada al año siguiente consideró exitoso el programa porque los supervivientes habían construido refugios y comenzado a reproducirse en el nuevo territorio.
El propio Heter documentó el procedimiento en el artículo técnico Transplanting Beavers by Airplane and Parachute, publicado en 1950 en The Journal of Wildlife Management. El informe destacó el ahorro de horas de trabajo, la menor mortalidad y el mejor estado físico de los animales al llegar a su destino.
El proyecto no se convirtió en una práctica permanente. Idaho continuó capturando y reubicando castores, pero abandonó los lanzamientos aéreos. Décadas después, una película producida por la agencia estatal permitió recuperar las imágenes de las cajas descendiendo sobre el paisaje montañoso.
Por qué los castores son ingenieros de ecosistemas
Las presas construidas por los castores ralentizan la corriente, extienden el agua sobre las llanuras de inundación y favorecen la formación de estanques y humedales. Estos cambios pueden elevar la humedad del suelo, retener sedimentos y crear refugios para peces juveniles, anfibios, aves acuáticas e invertebrados.
La recuperación de especies capaces de modificar físicamente su entorno forma parte de una visión de conservación centrada en restablecer procesos ecológicos. Otros proyectos han demostrado que la reintroducción de especies clave puede reactivar funciones de ecosistemas degradados, aunque los resultados dependen de las condiciones de cada territorio.
Las estructuras creadas por los castores también pueden mantener franjas húmedas durante periodos secos. Esa función ha impulsado investigaciones sobre la posible utilidad de sus presas para moderar la escorrentía y proteger la calidad del agua. En Colorado, científicos estudian si estructuras inspiradas en presas de castor ayudan a restaurar cuencas afectadas por incendios.
La capacidad de retener agua no significa que los castores solucionen por sí solos la sequía o los incendios forestales. Sus efectos varían según la topografía, el caudal, la vegetación, el tamaño de la colonia y los usos humanos de la cuenca. Una presa también puede inundar caminos, cultivos o propiedades cuando la coexistencia no está planificada.
Una operación exitosa con un legado difícil de cuantificar
Los registros disponibles confirman la elevada supervivencia del traslado y el establecimiento inicial de colonias. También indican que descendientes de los animales liberados probablemente continuaron ocupando el área de Frank Church, donde su actividad contribuyó a crear hábitats acuáticos en uno de los mayores territorios protegidos sin carreteras de Estados Unidos.
Sin embargo, no existe un seguimiento genealógico continuo que permita atribuir a aquellos 75 supervivientes todos los humedales actuales de Idaho ni cuantificar su contribución individual a la restauración del estado. Los beneficios ecológicos contemporáneos asociados con los castores proceden de investigaciones más amplias sobre la especie y no exclusivamente de la operación de 1948.
El episodio sí dejó una enseñanza vigente para la gestión de fauna: un animal considerado perjudicial en una zona urbanizada puede desempeñar una función valiosa en otro territorio. La restauración requiere elegir hábitats adecuados, evaluar los posibles conflictos y comprobar los resultados durante años, como ocurre con otros programas destinados a recuperar las funciones climáticas e hidrológicas de los humedales.
La experiencia de Chamberlain también anticipó un principio utilizado actualmente en las soluciones basadas en la naturaleza: aprovechar procesos ecológicos para complementar las intervenciones de ingeniería. En ese enfoque, el objetivo no es simplemente trasladar animales, sino restaurar la circulación del agua, la conectividad del hábitat y la capacidad del paisaje para responder a perturbaciones.
Fuentes referenciales:
AS Actualidad
Boise State Public Radio
Idaho Department of Fish and Game
