Ciénagas antiguas revelan un cambio climático mayor hace 15.000 años

El crecimiento inesperado de turberas en el hemisferio sur apunta a un desplazamiento de los vientos que alteró los depósitos de carbono, según un estudio reciente.


Redacción Noticias de la Tierra


En un hallazgo que aporta nueva luz sobre los sistemas climáticos de la Tierra, un equipo internacional de investigadores ha analizado turberas antiguas del hemisferio sur y hallado evidencias de que un desplazamiento de los vientos del oeste en esa región provocó un crecimiento masivo de ciénagas hace aproximadamente 15.000 años. Este fenómeno, más allá de ser una curiosidad geológica, tiene implicaciones directas para comprender la capacidad del planeta de almacenar carbono y lo que eso significa para el clima actual.

¿Qué encontraron los científicos?

El estudio, liderado por la University of Southampton, utilizó muestras de turberas (zonas pantanosas ricas en materia vegetal muerta acumulada) localizadas en diversos lugares del hemisferio sur — incluyendo Sudamérica, Australasia, África meridional e islas sub-antárticas.

Las turberas actúan como enormes sumideros de carbono natural: se forman cuando el suelo permanece saturado de agua durante largos períodos, impidiendo la descomposición completa de la materia vegetal y permitiendo que se acumule capa sobre capa.

El dato relevante: los investigadores descubrieron que los momentos iniciales de crecimiento sostenido de estas turberas coincidían temporalmente con un desplazamiento hacia el norte de los vientos del oeste del hemisferio sur, denominados los “westerlies”.

La correlación es tan clara que los autores plantean que el cambio en el patrón de vientos modificó la circulación en el océano austral, lo que a su vez alteró la absorción de dióxido de carbono (CO₂) y el régimen de humedad que permitió que surgieran las turberas.

¿Por qué es tan importante este hallazgo?

Este descubrimiento es significativo por varias razones:

En primer lugar, nos brinda evidencia de que los cambios en la circulación atmosférica —en este caso los vientos del oeste del hemisferio sur— pueden desencadenar respuestas ambientales que hasta ahora no se habían considerado tan determinantes para los sumideros de carbono. Si los vientos se reubican o cambian su intensidad, el sistema oceánico puede responder con variaciones en su capacidad para absorber CO₂.
En segundo lugar, al conectar el crecimiento de las turberas con ese desplazamiento de los vientos hace 15.000 años, la investigación da pistas sobre cómo funcionaba el sistema climático al final de la última glaciación —un período de transición en el que los modelos climáticos aun enfrentan muchas incertidumbres.

En tercer lugar, y quizá lo más relevante desde un punto de vista práctico, el estudio plantea que hoy los vientos del oeste del hemisferio sur están cambiando nuevamente —esta vez desplazándose hacia el sur bajo la influencia del cambio climático — y esto podría debilitar la capacidad del océano austral y de las turberas de actuar como sumideros de carbono.

¿Cómo lo hicieron?

El equipo empleó la datación por radiocarbono de las capas de materia orgánica en las turberas para determinar cuándo empezaron a acumularse las plantas muertas en un ambiente adecuado para su conservación.

Al comparar los tiempos de inicio de crecimiento masivo de turberas con registros de la ubicación de los vientos del oeste y cambios en los niveles atmosféricos de CO₂, se estableció una clara coincidencia. La autora principal, Zoë A. Thomas, comentó que “cuando los vientos se desplazaron hacia el norte hace 15.000 años, cambiaron la acción de agitación en el océano austral, que actúa como el mayor sumidero natural de carbono en la Tierra.”

Aplicación práctica: ¿qué nos dice para el presente y el futuro?

Para el público general y los responsables de políticas climáticas, este estudio aporta varias lecciones concretas:

  • La Tierra no sólo reacciona al aumento de gases de efecto invernadero; también lo hace a cambios en la configuración de los vientos, los océanos y la hidrología. Comprender estos mecanismos es clave para estimar cómo cambiará la absorción de carbono en el futuro.
  • Si las turberas del hemisferio sur y el océano austral pierden eficacia como sumideros de carbono debido a cambios en los vientos y en la circulación oceánica, habremos perdido una palanca importante para mitigar la acumulación de CO₂. Esto implica que los objetivos de emisiones deben ser aún más ambiciosos para compensar esa pérdida.
  • La investigación subraya que los cambios del sistema climático pueden alcanzar puntos de inflexión: en este caso, un cambio del viento desencadenó la expansión de turberas. Hoy, si los vientos se desplazan nuevamente, podríamos estar enfrentando una reversión del proceso, con menor acumulación de carbono y más emisiones atmosféricas.

Para la región latinoamericana (y global) es relevante porque muchas turberas, zonas húmedas y ecosistemas de almacenamiento de carbono podrían estar sujetas a cambios similares. Las políticas deberían considerar no sólo la deforestación o combustión de combustibles fósiles, sino también los cambios en la hidrología y circulación del aire.

Contexto adicional y consideraciones

Mientras la mayoría de los análisis climáticos se centran en las emisiones de CO₂ y el aumento de la temperatura, este estudio aporta un componente clave: la circulación atmosférica. Los vientos del oeste del hemisferio sur (Southern Westerly Winds) desempeñan un papel fundamental en el intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera y en los patrones de humedad en latitudes medias-oeste. El nuevo estudio sugiere que su desplazamiento impulsó la expansión de turberas y, por ende, la captura de carbono.

Por supuesto, como toda investigación, tiene sus límites. Las turberas sólo registran un tipo de respuesta ambiental, y aunque la coincidencia temporal es fuerte, la complejidad del sistema climático implica que otros factores también podrían haber operado. Sin embargo, ofrece un nuevo “archivo” climático que antes estaba subvalorado: las turberas del hemisferio sur como registros de cambios atmosféricos y oceánicos.

Reflexión final

A 15.000 años de distancia, la Tierra nos brinda un mensaje: los sistemas naturales tienen memoria, acumulando los efectos de vientos, oceanografía e hidrología en depósitos aparentemente silenciosos como las turberas. Que hoy estemos observando un nuevo desplazamiento de los vientos del oeste en el hemisferio sur debe considerarse una señal de alerta: los mecanismos que durante milenios actúan como amortiguadores del cambio climático podrían estar perdiendo eficacia.

Invertir en la protección de los ecosistemas de turba, vigilar los cambios de circulación atmosférica y oceánica, y ajustar las estrategias de mitigación del carbono no son tareas menores: podrían marcar la diferencia entre mantener un mecanismo natural de regulación climática o verlo colapsar.


Referencias
Thomas, Zoë A.; Cadd, Haidee; Turney, Chris; Becerra-Valdivia, Lorena; Haines, Heather A.; Marjo, Chris; Fogwill, Christopher; Carter, Stefanie; Brickle, Paul. Westerly wind shifts drove Southern Hemisphere mid-latitude peat growth since the last glacial. Nature Geoscience (2025). DOI: 10.1038/s41561-025-01842-w.
“Ancient bog growth reveals shifting Southern Hemisphere winds 15,000 years ago.” Phys.org, University of Southampton, 19 November 2025. Retrieved from https://phys.org/news/2025-11-ancient-bog-growth-reveals-shifting.html
“Ancient bogs reveal a hidden 15,000-year climate shift.” ScienceDaily, University of Southampton, 19 November 2025. Retrieved from https://www.sciencedaily.com/releases/2025/11/251118220043.htm