Victoria colombiana fue descrita en Phytotaxa tras investigaciones en Guainía; los especialistas estiman entre 30 y 50 ejemplares silvestres y preparan su evaluación de amenaza.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
Una investigación con participación del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis y los Royal Botanic Gardens, Kew, ha identificado una nueva especie de nenúfar gigante en la cuenca del río Inírida, en Guainía, Colombia. Denominada Victoria colombiana, su descripción científica aparece en un artículo publicado el 7 de octubre de 2026 en Phytotaxa.
El estudio, firmado por Carlos Magdalena, Mauricio Bernal-Rodriguez y otros seis autores, combina comparaciones morfológicas con la distribución de las poblaciones sobre la red hidrográfica sudamericana. Reconocer esta planta permite investigar su distribución y establecer medidas de conservación específicas.
Las cuencas fluviales ayudan a explicar sus diferencias
Los investigadores encontraron diferencias de forma y distribución que justifican distinguir especies dentro del género Victoria. El artículo también reconoce a Victoria mattogrossensis, del Pantanal, y presenta una clave para identificar las cinco especies aceptadas en su análisis.
Según los autores, las semillas son sensibles a la desecación y no se conocen animales que actúen como sus dispersores. Por ello, los ríos y sus aguas de inundación constituyen las principales vías de dispersión. El aislamiento de las cuencas desde el Plioceno, junto con los cambios de curso de los ríos, habría contribuido a la diversificación del género: se trata de una explicación propuesta por el estudio.
Precisar dónde vive una planta también resulta esencial para valorar su amenaza. La importancia de completar esos mapas quedó ilustrada por la revisión de las supuestas extinciones vegetales en Centinela, Ecuador, donde nuevas exploraciones y colecciones botánicas corrigieron estimaciones anteriores.
Una fotografía orientó la búsqueda científica
Según el comunicado de Kew del 9 de octubre, una fotografía publicada en Instagram por Jeremiah Harris alertó a Carlos Magdalena sobre la presencia de estos nenúfares. Imágenes satelitales y el conocimiento de integrantes de comunidades indígenas ayudaron después a localizar las plantas. Sus hojas pueden alcanzar dos metros de diámetro.
La novedad corresponde a su reconocimiento científico. La planta ya era conocida localmente, y esa información contribuyó al trabajo de campo. Este caso se relaciona con una dificultad más amplia: muchas especies reciben un nombre científico cuando ya afrontan amenazas, como recoge el informe sobre plantas todavía no descritas y riesgo de extinción.
El número de ejemplares requiere más exploraciones
Kew comunica una estimación de 30 a 50 individuos silvestres. El equipo trabaja para obtener una evaluación oficial de la Lista Roja de la UICN y considera que podría corresponderle la categoría de peligro crítico. Esa clasificación todavía está pendiente.
Los investigadores buscan ampliar la localización de poblaciones y recolectar semillas para intentar cultivar la especie en Bogotá. La conservación mediante propagación también forma parte de iniciativas como el rescate de material reproductivo del último árbol silvestre conocido de Dendroseris neriifolia en Chile. Para el nenúfar colombiano, los siguientes pasos anunciados son comprobar cuántas poblaciones existen y aprender a mantener plantas bajo condiciones controladas.
Fuentes referenciales:
Phytotaxa: estudio sobre Victoria en la cuenca del Orinoco colombiano
Royal Botanic Gardens, Kew: comunicado sobre Victoria colombiana




