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16 de septiembre de 2026

Panorama Planetario

El balance del sistema Tierra combina el calor excepcional observado en agosto con un episodio de El Niño en intensificación. Los indicadores siguientes tienen distintas escalas temporales: la temperatura corresponde al último mes completo publicado; los demás describen procesos de seguimiento continuo. Esta lectura permite situar los riesgos sin presentar una cifra mensual como si fuese una medición instantánea.

Temperatura global

Agosto: récord en la serie de NOAA

Según el balance publicado por NOAA, agosto de 2026 fue el agosto más cálido de su registro, con una temperatura superficial global 1,32 °C por encima del promedio del siglo XX. La comparación se refiere a agosto y a esa serie de datos; no equivale a la temperatura de hoy ni a una previsión para septiembre.

Océanos

Pacífico ecuatorial bajo vigilancia

La discusión de septiembre del Centro de Predicción Climática de NOAA indica que El Niño se fortalece. El calentamiento del Pacífico tropical altera la circulación atmosférica y puede modificar los patrones de lluvia a escala estacional. Su efecto concreto varía por región y no determina por sí solo el tiempo de cada localidad.

CO₂ atmosférico

Presión de largo plazo

El dióxido de carbono permanece en la atmósfera y sigue siendo un impulsor central del calentamiento. Conviene leer sus registros con la estación y el lugar de medición: una oscilación semanal o estacional no señala por sí misma un cambio de tendencia global. El contexto climático se obtiene comparando series prolongadas y observaciones de varias estaciones.

Hielo polar

Importan extensión y espesor

En septiembre se sigue de cerca la evolución estacional del hielo marino ártico. Su extensión describe la superficie cubierta, pero no toda la cantidad de hielo: el espesor también cuenta. Las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida requieren otro seguimiento, relacionado con la pérdida de masa y la elevación del nivel del mar.

Incendios

Focos y humo requieren lecturas distintas

La detección satelital de calor ayuda a localizar actividad de fuego, mientras que las imágenes de humo permiten seguir su dispersión. Ninguna detección aislada informa por sí sola de la superficie quemada o del daño ecológico. Las condiciones secas, el viento y el estado de la vegetación son esenciales para interpretar el riesgo durante los próximos días.

Sequías

Más que ausencia de lluvia

Una sequía puede reflejar déficit de precipitación, reducción del agua almacenada o falta de humedad en el suelo. NASA explica que lluvia, nieve, aguas subterráneas y recuperación del paisaje deben evaluarse conjuntamente. Por eso una tormenta puntual no implica necesariamente que los embalses o los acuíferos se hayan recuperado.

Tormentas y fenómenos extremos

Atención a impactos combinados

La intensidad de una tormenta es solo parte del riesgo. Las lluvias concentradas, la crecida de ríos, el oleaje y la exposición de viviendas o infraestructuras pueden aumentar sus efectos. Para los próximos días, la información útil procede de avisos meteorológicos y autoridades locales, que precisan lugares, horarios y medidas de protección.

Señal planetaria destacada y perspectiva de 7 a 14 días

La señal dominante es la combinación de un agosto excepcionalmente cálido y un El Niño que continúa fortaleciéndose. NOAA estima una probabilidad superior al 90 % de que el episodio alcance intensidad «muy fuerte» durante el otoño e invierno boreales de 2026–2027; se trata de una previsión estacional, no de una garantía de impactos concretos esta semana. En el horizonte de 7 a 14 días, conviene seguir las actualizaciones de lluvia, temperatura y peligro de incendios de cada servicio nacional, especialmente donde el suelo ya presenta déficit de agua.

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Cuáles son las cinco amenazas que enfrentan los grandes ríos de Sudamérica


En el Día Internacional de Acción por los Ríos, científicos y ambientalistas advierten los riesgos que ponen en jaque a los ecosistemas acuáticos. Qué ideas se proponen para frenar el deterioro de esas fuentes de vida


Por Valeria Román


Hoy se celebra el Día Internacional de Acción por los Ríos y el lema es “Proteger los ríos, proteger a las personas”.

Los ríos no solo aportan agua, sino que también cuidan la salud del planeta Tierra y de todos los seres vivos.

Un grupo de científicos de Brasil, Venezuela, Uruguay, Argentina y Portugal, con la colaboración de colegas de diferentes países detallaron todo lo que se conoce sobre los ríos del América del Sur, los problemas que enfrentan y cómo viven las comunidades a su alrededor.

Subrayaron que las principales amenazas para esos ríos son:

Científicos de Brasil, Venezuela, Uruguay,Científicos de Brasil, Venezuela, Uruguay, Argentina y Portugal detallaron los problemas y desafíos de los ríos sudamericanos (Archivo REUTERS/Ueslei Marcelino)

  1. la deforestación
  2. la contaminación por residuos domésticos, agrícolas e industriales
  3. la construcción de represas
  4. la expansión agrícola y ganadera y la minería
  5. los efectos del cambio climático

Los detalles los compilaron en el libro científico “Rivers of South America” (Ríos de Sudamérica). Los investigadores pertenecen a la Universidad de Coimbra, Portugal, la Universidad Federal de Goiás y la Federal de Minas Gerais en Brasil, la Universidad de la República, en Uruguay, la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado de Venezuela, y el Instituto de Limnología, que depende del Conicet y la Universidad Nacional del Litoral, en Argentina, entre otras instituciones.

Consultada por InfobaeCarolina Aronzon, ecotoxicóloga e investigadora en el Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental, que depende del Conicet y la Universidad Nacional de San Martín, comentó: “Las personas que viven cerca de los ríos son quienes más sufren sus problemáticas. Por eso es clave que estén informadas y puedan exigir o impulsar soluciones. Los conocimientos locales resultan esenciales, ya que permiten crear en comunidad nuevas alternativas para enfrentar estos desafíos”.

Corrientes que tejen vida y futuro

El Amazonas, el río más

El Amazonas, el río más extenso del continente, sufre por la deforestación y las represas, lo que impacta en su biodiversidad y en las comunidades ribereñas (Archivo Gabriel Vargas/Fundación Omacha/vía REUTERS)

Sudamérica está marcada por ríos gigantes que dan vida a paisajes, ciudades y culturas. El Amazonas, el más extenso y caudaloso, atraviesa la selva y descarga casi un tercio del agua dulce mundial en los océanos.

Su biodiversidad sorprende, pero la deforestación y las represas afectan su salud y la de quienes viven en sus orillas.

El río Paraná sostiene laEl río Paraná sostiene la agricultura y la energía eléctrica en Sudamérica, pero la regulación de su caudal afecta humedales y fauna asociada (REUTERS/Agustin Marcarian)

El Paraná conecta Brasil, Paraguay y Argentina y sostiene la agricultura y la energía eléctrica.

La regulación de su caudal por represas y el atrapamiento de sedimentos modificaron su régimen natural, lo que afecta la dinámica de los humedales y puede tener impactos sobre la fauna asociada, advirtieron en el primer capítulo del libro los investigadores Manuel Graça, Edgardo Latrubesse, Marcos Callisto, Franco Teixeira de Mello y Douglas Rodríguez-Olarte.

Ríos que atraviesan historias y desafíos

Cuidar los ríos es claveCuidar los ríos es clave porque de su salud depende el agua, la alimentación y el bienestar de millones de personas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otros ríos de Sudamérica también cumplen un papel fundamental en la vida de millones de personas.

Cada uno atraviesa paisajes únicos y enfrenta desafíos propios, pero todos son clave para el presente y el futuro de la región.

El Orinoco, con su delta lleno de vida, fluye entre Venezuela y Colombia y enfrenta el avance de la agricultura, la minería y la deforestación.

El San Francisco recorre el noreste de Brasil, donde millones dependen de su agua. Las sequías y el uso masivo para riego lo debilitan, y las represas modificaron su caudal y la pesca.

El río Magdalena sufre por

El río Magdalena sufre por la deforestación y la contaminación, lo que afecta su agua y a quienes viven a su lado (REUTERS/Joaquín Sarmiento)

El Magdalena, el río principal de Colombia, une la región andina y el Caribe, pero la deforestación y los desechos urbanos dañan su calidad y su papel como sustento de miles de familias.

En tanto, el río Uruguay, que separa Argentina y Brasil, sufre por la agricultura y la contaminación, y las represas reducen la pesca y alteran humedales. El Putumayo, que cruza varios países, es menos conocido, pero la deforestación y los cultivos lo amenazan y afectan a pueblos indígenas.

El Paraguay es esencial para la economía y la navegación del sur del continente. Las sequías bajan su nivel y la contaminación urbana y agrícola golpea la pesca y el transporte.

En Perú, el río Marañón es clave para formar el Amazonas y hoy enfrenta el riesgo de represas y minería, lo que amenaza a la biodiversidad y a las comunidades ribereñas.

Estos ríos tienen historias y retos distintos, pero comparten amenazas: contaminación, obras de ingeniería, pérdida de bosques y efectos del cambio climático.

Horizontes para los ríos

Los residuos que terminan enLos residuos que terminan en los ríos ponen en peligro la calidad del agua y la vida de las comunidades ribereñas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El futuro de los grandes ríos sudamericanos depende de cómo se actúe para protegerlos. En el último capítulo del libro, los investigadores detallan los problemas de los ríos y sugieren soluciones.

Uno de los más graves es la contaminación, causada por residuos domésticos, industriales y agrícolas que terminan en el agua.

Aunque existen normas para reducir este daño, no siempre se cumplen y el impacto varía mucho entre países.

Las represas también generan debate: por un lado, aportan energía y ayudan a controlar inundaciones, pero pueden cambiar el curso natural del río y afectar la vida de peces y personas que dependen de la pesca.

La deforestación, la contaminación, lasLa deforestación, la contaminación, las represas y la expansión agrícola y ganadera figuran entre las mayores amenazas para los ríos de Sudamérica (Imagen Ilustrativa Infobae)

La deforestación cerca de los ríos favorece la erosión del suelo, lo que lleva sedimentos al agua y la vuelve menos apta para plantas y animales.

En algunos lugares hay proyectos para recuperar los bosques ribereños, aunque su alcance todavía es limitado.

Otro problema es la minería, especialmente la ilegal, que contamina con metales pesados, según los científicos.

Las especies invasoras, como ciertos peces o moluscos, también alteran el equilibrio natural, aunque su impacto depende de cada cuenca.

Para enfrentar esos desafíos, se proponen mejorar el tratamiento de aguas residuales, restaurar bosques a la orilla de los ríos y controlar la minería.

Además, se valora la cooperación entre países y el trabajo conjunto con las comunidades locales para proteger los ríos.

El artista argentino Martín Ron

El artista argentino Martín Ron hizo un mural sobre la histórica bajante del río Paraná, en San Nicolás, Argentina, el 16 de septiembre de 2021/Archivo REUTERS/Agustin Marcarian

En diálogo con Infobae, desde la Fundación Eco Urbano, una organización sin fines de lucro con base en Entre Ríos, Argentina, el director ejecutivo Horacio Enriquez, señaló: “En tiempos de crisis ambiental y cambio climático, es clave que toda la comunidad se sume y trabaje unida para proteger a los ríos y a las personas cercanas”.

Puntualizó que “la comunicación y la educación ambiental, que son un combo indisoluble, pueden ayudar a crear hábitos para una cultura del agua y cuidar mejor a los ríos”.

En la Argentina, desde el 7 de marzo pasado, se está desarrollando la travesía “Salvemos el Paraná y sus Humedales”. Empezó en la Isla del Cerrito, en Chaco, recorre el litoral en defensa del río y terminará en Rosario, Santa Fe. El colectivo Remar Contracorriente por el Agua, la Vida y la Soberanía se opone al dragado a 44 pies y su privatización.