Un estudio de UC Santa Barbara advierte que la urbanización, los cambios de uso del suelo y la erosión redujeron más de la mitad de estos ecosistemas clave para la biodiversidad y la defensa frente al aumento del nivel del mar.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
California perdió cerca del 60% de los sistemas de dunas costeras que existían desde 1850, de acuerdo con una evaluación realizada por investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara y colaboradores. El trabajo, presentado como la primera revisión integral de este tipo para la costa californiana, atribuye la pérdida a una combinación de desarrollo urbano, cambios de uso del suelo y erosión.
El hallazgo tiene implicaciones directas para la protección de la costa, la biodiversidad y la adaptación climática. Las dunas no son solo acumulaciones de arena: funcionan como reservas de sedimento para las playas, hábitat para plantas, insectos, aves y pequeños mamíferos, y barreras naturales frente a tormentas y aumento del nivel del mar.
De 739 kilómetros cuadrados a menos de 300
El estudio estima que, cuando California se convirtió en el estado número 31 de Estados Unidos, la costa tenía alrededor de 739 kilómetros cuadrados de dunas costeras. Tras 165 años, esa superficie se redujo a casi 300 kilómetros cuadrados.
La pérdida natural, asociada a procesos como la erosión en estuarios y desembocaduras, representa una parte menor del cambio: aproximadamente 18 kilómetros cuadrados. La mayor parte de la desaparición se relaciona con la actividad humana, incluyendo carreteras, infraestructura urbana, agricultura, asentamientos y la introducción de plantas invasoras.
La transformación de estos ambientes también conecta con un problema más amplio: la presión creciente sobre los asentamientos costeros, donde el retroceso de la línea de costa, la ocupación urbana y el cambio climático elevan la exposición de comunidades e infraestructuras.
San Francisco y Los Ángeles concentran las mayores pérdidas
Las reducciones más severas se registraron en zonas de alta urbanización. En San Francisco y Los Ángeles desapareció más del 95% de las dunas que existían originalmente, equivalentes a unos 108 kilómetros cuadrados. Esas áreas fueron ocupadas por caminos, viviendas, infraestructura urbana, edificios comerciales y otros desarrollos.
California central también perdió cerca del 60% de sus dunas costeras, unos 331 kilómetros cuadrados. Además, aproximadamente la mitad de los sistemas que quedan se encuentran aislados de los procesos costeros por infraestructura y redes de transporte, lo que limita su funcionamiento ecológico y sedimentario.
Un escudo natural frente a tormentas y erosión
Las dunas costeras ayudan a absorber energía durante tormentas, almacenan arena y pueden contribuir a la recuperación de playas después de eventos extremos. Esa función cobra mayor importancia a medida que las comunidades costeras enfrentan marejadas, erosión y escenarios de mayor nivel del mar.
Los investigadores advierten, sin embargo, que la restauración de dunas no es una solución universal. Su efectividad depende del espacio disponible, el costo, la ubicación, la dinámica local de sedimentos y las prioridades de cada municipio. En algunas playas urbanizadas puede ser difícil recuperar el funcionamiento natural de estos sistemas.
La pérdida de dunas se suma a otros desafíos de conservación de ecosistemas costeros, como manglares, humedales y praderas marinas, que también actúan como defensas naturales y refugios de biodiversidad.
Mapas históricos, fotografías aéreas, LiDAR y aprendizaje automático
Para reconstruir la evolución de las dunas, el equipo utilizó mapas históricos, fotografías aéreas de alta resolución, datos LiDAR, visitas de campo, análisis de archivos y herramientas de aprendizaje automático. Ese conjunto de métodos permitió comparar la extensión histórica y actual de los sistemas dunares a lo largo de la costa.
El trabajo fue publicado en la revista Earth’s Future. Entre los autores figuran Tim Baxter, investigador posdoctoral y geógrafo físico de UC Santa Barbara; Kyle Emery, del Marine Science Institute de la misma universidad; además de investigadores de UC San Diego, el Servicio Geológico de Estados Unidos y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos.
La metodología puede aplicarse a otras costas del mundo que enfrentan el avance del mar y evalúan defensas naturales. El objetivo no es solo medir pérdidas pasadas, sino identificar sitios adecuados para restauración y orientar decisiones frente a futuros impactos climáticos.
Restaurar dunas también es restaurar resiliencia costera
El estudio documenta algunos casos de crecimiento de dunas en el sur de California, incluidos lugares donde ya se desarrollan proyectos de restauración. Esa señal muestra que, bajo determinadas condiciones, estos ecosistemas pueden recuperarse y aportar protección costera.
La restauración, sin embargo, requiere planificación. No basta con acumular arena: las dunas necesitan vegetación, conectividad con la playa, espacio para desplazarse y protección frente a usos que interrumpen su dinámica natural. Su recuperación forma parte de una estrategia más amplia de adaptación, junto con la gestión de playas, humedales y otros ecosistemas marinos y costeros.
Fuente(s) referenciales
Phys.org / University of California – Santa Barbara

