Un estudio realizado en Plymouth encontró que el 55 % de los participantes nunca había considerado que los filtros ultravioleta pudieran afectar el ambiente marino
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Santiago Duarte
Una investigación desarrollada en el Reino Unido identificó una amplia falta de conocimiento sobre el destino ambiental del protector solar después de su uso. El estudio, dirigido por la Universidad de Plymouth y el Laboratorio Marino de Plymouth, evaluó las percepciones de 281 personas y concluyó que más de la mitad nunca había pensado que estos productos pudieran perjudicar los ecosistemas acuáticos.
El trabajo fue publicado en la revista científica Marine Policy durante un verano marcado por sucesivas olas de calor en el país. La mayor exposición al sol incrementa la importancia de proteger la piel, pero también eleva el uso de productos cuyos filtros ultravioleta pueden llegar al mar, los ríos y las aguas residuales.
Los investigadores recalcaron que los resultados no deben interpretarse como una recomendación para abandonar la protección solar. El objetivo es mejorar la información disponible y promover productos, normas y hábitos que protejan simultáneamente la salud humana y los ecosistemas.
El 55 % nunca había considerado el impacto ambiental
El equipo recopiló las respuestas durante tres encuentros públicos realizados en Plymouth entre agosto y octubre de 2024. Las 281 personas participaron voluntariamente y respondieron cinco preguntas relacionadas con sus hábitos de uso y sus conocimientos sobre la contaminación generada por los protectores solares.
El 89 % afirmó haber utilizado protector solar en algún momento del año. Sin embargo, el 55 % nunca había considerado que sus ingredientes pudieran causar daños en el ambiente marino y el 81 % desconocía la expresión comercial “seguro para los arrecifes”.
La investigadora doctoral Anneliese Hodge, autora principal del trabajo, señaló que los resultados evidencian la necesidad de una comunicación clara y accesible. El estudio también encontró que, pese al conocimiento limitado, muchas personas manifestaron disposición para elegir alternativas con un mejor perfil ambiental.
La muestra fue obtenida en eventos de divulgación celebrados en una sola ciudad y no constituye una encuesta representativa de toda la población británica. Los porcentajes describen a los participantes consultados y sirven como primera aproximación directa a la percepción pública del problema en el Reino Unido.
Los filtros UV llegan al océano por diferentes rutas
Los compuestos empleados para bloquear o absorber la radiación ultravioleta pueden ingresar directamente al agua cuando una persona nada después de aplicarse protector. También llegan de manera indirecta al lavar la piel, las toallas y la ropa, así como mediante descargas de aguas residuales.
Los tratamientos convencionales de depuración no eliminan eficazmente muchos filtros UV. La Universidad de Plymouth indicó que se han detectado filtros orgánicos en el 95 % de los efluentes residuales y en el 86 % de las aguas superficiales examinadas a escala mundial.
Estos compuestos han aparecido tanto en destinos turísticos muy concurridos como en regiones remotas del Ártico y la Antártida. También pueden pasar a suelos agrícolas mediante aguas regeneradas o lodos utilizados como fertilizantes y desplazarse posteriormente hacia ríos y costas a través de la escorrentía.
Noticias de la Tierra ya había abordado las lagunas científicas sobre los efectos del protector solar en la vida marina, especialmente en relación con la concentración real de los compuestos, su persistencia y las diferencias entre formulaciones.
Peces, algas y corales pueden quedar expuestos
La evidencia reunida en investigaciones anteriores vincula algunos filtros ultravioletas con efectos sobre peces, algas y corales. Las respuestas observadas varían según el ingrediente, la concentración, el tiempo de exposición, la especie estudiada y las condiciones ambientales.
Los posibles impactos incluyen alteraciones en el crecimiento, la reproducción, la fotosíntesis y el funcionamiento celular. En los corales, ciertos compuestos han sido estudiados por su relación con estrés oxidativo, daño en el ADN, alteraciones hormonales y mayor susceptibilidad al blanqueamiento.
Esto no significa que todos los protectores solares produzcan el mismo efecto ni que constituyan la mayor amenaza para los arrecifes. El calentamiento del océano continúa siendo el principal impulsor del blanqueamiento masivo, acompañado por la acidificación, la sobrepesca, el desarrollo costero y otras formas de contaminación.
El análisis sobre las presiones simultáneas que afectan a los arrecifes muestra que los contaminantes químicos se suman a ecosistemas ya debilitados por temperaturas marinas elevadas. Reducir cada presión evitable puede aumentar sus posibilidades de resistencia y recuperación.
“Seguro para los arrecifes” no garantiza menor impacto
Una de las principales advertencias del estudio se refiere a expresiones como “reef-safe” o “seguro para los arrecifes”. Se trata de términos comerciales sin una definición regulatoria uniforme, por lo que su presencia en el envase no demuestra automáticamente que una fórmula haya sido evaluada de manera integral.
Algunos productos excluyen determinados filtros orgánicos, pero pueden contener otros ingredientes cuya seguridad ambiental no está completamente establecida. Incluso las formulaciones minerales necesitan evaluarse considerando el tamaño de las partículas, los recubrimientos, los aditivos y su comportamiento una vez liberadas en el agua.
Los autores reclaman información más transparente sobre los ingredientes, etiquetado regulado y orientación pública basada en evidencia. También proponen estudiar cómo influyen el precio, el factor de protección, la resistencia al agua, las alergias y los mensajes ambientales en las decisiones de compra.
Entre 6.000 y 14.000 toneladas llegan a zonas coralinas
La investigación cita estimaciones según las cuales se producen aproximadamente 10 millones de toneladas de filtros UV cada año para el mercado mundial. Entre 6.000 y 14.000 toneladas podrían terminar en zonas de arrecifes coralinos, aunque la magnitud exacta presenta incertidumbres y depende de los métodos empleados para calcularla.
El mercado mundial de protectores solares alcanzaría un valor aproximado de 13.600 millones de dólares en 2026. Su expansión refuerza la necesidad de conocer el ciclo de vida completo de los ingredientes, desde la fabricación y el uso hasta su paso por plantas de tratamiento y ecosistemas acuáticos.
El problema forma parte de una presión química más amplia sobre los océanos. Otros contaminantes, como los residuos plásticos, también pueden permanecer durante años en la superficie y desplazarse hacia capas profundas, como explica una investigación sobre la persistencia de la contaminación plástica marina.
Proteger la piel sin aumentar innecesariamente la contaminación
La protección frente a la radiación ultravioleta sigue siendo necesaria para prevenir quemaduras, daño cutáneo y cáncer de piel. Las decisiones ambientales no deberían conducir a reducir una protección médicamente recomendada, sino a combinarla con medidas que disminuyan la cantidad de producto que llega al agua.
Buscar sombra durante las horas de mayor radiación, usar sombreros, gafas y prendas con cobertura adecuada puede reducir la superficie de piel que necesita protector. También conviene evitar aerosoles cerca de playas, no dejar envases en el entorno y respetar las instrucciones de aplicación del producto.
La elección de una fórmula debe considerar la protección de amplio espectro, el factor adecuado para cada persona y la regulación sanitaria del país. Cuando se compare el impacto ambiental, resulta más fiable revisar los ingredientes y la evidencia disponible que confiar únicamente en mensajes como “natural”, “ecológico” o “seguro para arrecifes”.
El estudio británico plantea que la regulación, el etiquetado y la innovación de los fabricantes son esenciales. La responsabilidad no puede recaer exclusivamente sobre los consumidores, especialmente cuando la información ambiental de los envases carece de criterios comunes y resulta difícil de verificar.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Universidad de Plymouth
Marine Policy
