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Actualización: 30 de septiembre de 2026

🌍 Panorama Planetario

El sistema Tierra cierra septiembre bajo una combinación de calentamiento persistente, presión sobre el ciclo del agua y cambios en la criosfera. Este panel distingue observaciones consolidadas, mecanismos físicos y prioridades de seguimiento. Los indicadores mensuales disponibles corresponden principalmente a agosto; los balances anuales aportan contexto y no deben interpretarse como mediciones realizadas hoy.

🌡️ Temperatura global · Último mes publicado

Una referencia térmica excepcional

Copernicus sitúa agosto de 2026 entre los extremos del registro instrumental: fue el mes más cálido conjuntamente con julio de 2023. La lectura confirma la persistencia de condiciones globales muy cálidas, aunque no describe por sí sola el comportamiento de cada territorio. Un mes por encima de 1,5 °C respecto del periodo preindustrial tampoco equivale a superar de forma permanente el umbral del Acuerdo de París, definido sobre un horizonte climático prolongado.

🌊 Océanos · Superficie y profundidad

El mar conserva la memoria del calor

La temperatura superficial media del océano extrapolar alcanzó 21,07 °C en agosto, el mayor valor registrado para ese mes según Copernicus. La superficie responde con rapidez a intercambios atmosféricos y variabilidad natural; el calor acumulado en profundidad cambia en escalas más largas. Conviene interpretar ambos indicadores por separado: una oscilación superficial no elimina la energía almacenada en el océano ni sus consecuencias para la expansión térmica del agua.

🧪 CO₂ atmosférico · Contexto anual

La acumulación sigue condicionando el balance energético

La Organización Meteorológica Mundial informa que las concentraciones de los principales gases de efecto invernadero alcanzaron niveles récord en 2024, último año consolidado citado en su balance climático de 2025. No se presenta aquí una concentración diaria de CO₂ sin una serie verificada. La señal relevante es su acumulación: mientras las emisiones netas continúen añadiendo carbono a la atmósfera, aumenta la presión sobre el balance energético planetario.

🧊 Hielo polar · Seguimiento estacional

Extensión, espesor y movimiento cuentan historias distintas

El seguimiento de agosto identifica diferencias importantes entre sectores del hielo antártico, con déficits destacados en el mar de Amundsen y el sector del océano Índico. La extensión indica cuánta superficie está cubierta, pero no mide directamente el volumen. El viento puede desplazar y compactar el hielo, mientras el océano modifica su formación y fusión. Por eso, una lectura rigurosa combina superficie, concentración, espesor y circulación.

🔥 Incendios · Condiciones de propagación

El combustible disponible define parte del peligro

La evaluación planetaria de incendios exige separar focos detectados, superficie quemada y emisiones. No todos los puntos calientes corresponden a grandes incendios forestales, y la nubosidad puede dificultar su observación. En el seguimiento de corto plazo importan la humedad del combustible, el viento y la continuidad de la vegetación. El calor puede favorecer el secado, pero la ignición y el manejo del territorio también determinan el resultado.

💧 Sequías · Agua disponible

La lluvia no resume todo el déficit

El déficit hídrico puede persistir después de un episodio lluvioso cuando los suelos, acuíferos o embalses necesitan una recuperación prolongada. Para distinguir sequía meteorológica, agrícola e hidrológica deben compararse precipitación, humedad del suelo y caudales con sus referencias estacionales. Una lluvia intensa puede generar escorrentía sin reponer suficientemente las reservas. Este panel no asigna un porcentaje mundial de sequía sin un producto homogéneo y actualizado que lo respalde.

⛈️ Tormentas y extremos · Riesgos combinados

La exposición convierte un fenómeno en impacto

Las tormentas deben evaluarse mediante sus avisos oficiales, trayectoria, intensidad y efectos previstos. El riesgo puede aumentar cuando coinciden lluvia intensa, suelos saturados, mareas elevadas o infraestructura vulnerable. Una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, pero esto no permite atribuir automáticamente cada episodio al cambio climático. La explicación de un evento concreto requiere análisis específicos y distinguir el peligro físico de la exposición social.

🔎 Señal planetaria destacada

El desequilibrio se observa en varios componentes

La lectura conjunta de temperatura, gases atmosféricos, océanos y hielo ofrece una visión más sólida que un récord aislado. La OMM señala que 2015–2025 fueron los once años más cálidos registrados y que el contenido de calor oceánico alcanzó un máximo en 2025. Estos resultados describen una presión sostenida sobre el sistema climático. Las variaciones de un mes pueden intensificar o moderar temporalmente su expresión, sin sustituir el diagnóstico de largo plazo.

🧭 Perspectiva · 1–14 de octubre de 2026

Dos semanas para seguir la evolución, con incertidumbre explícita

La perspectiva editorial prioriza la evolución de humedad del suelo, circulación atmosférica, actividad ciclónica y transición estacional del hielo. No constituye un pronóstico meteorológico global: sin mapas operativos verificados no es posible señalar lugares o fechas de nuevos extremos. Durante la primera semana tienen mayor utilidad los avisos y modelos de corto plazo; hacia la segunda aumenta la incertidumbre y conviene comparar conjuntos de predicción. La persistencia de una anomalía debe comprobarse con actualizaciones sucesivas, evitando convertir una posibilidad en una certeza.

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El calor récord de 2023 se debe en parte a un proceso ‘misterioso’: científico de la NASA

La actividad humana está calentando el planeta, provocando fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes e intensos, como los incendios forestales en California.

No es ningún secreto que la actividad humana está calentando el planeta, provocando fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes e intensos y transformando los ecosistemas a un ritmo extraordinario.


por Lucie AUBOURG


Pero las temperaturas récord de 2023 han alarmado a los científicos y apuntan a nuevos procesos «misteriosos» que podrían estar en marcha, dice a la AFP el principal climatólogo de la NASA, Gavin Schmidt.

Lo siguiente son extractos de una entrevista con Schmidt:

¿Puedes poner en perspectiva lo que vimos en 2023?

No fue sólo un récord. Fue un récord que superó el récord anterior por un margen récord.

Comenzamos con La Niña, este fenómeno frío en el Pacífico tropical. Eso estuvo vigente hasta marzo. Y luego, en mayo, comenzamos a ver el desarrollo de El Niño, la fase cálida de ese ciclo.

Normalmente afecta las temperaturas del año siguiente. Entonces eso sería 2024. Pero lo que vimos en 2023 fue que las temperaturas a nivel mundial parecieron aumentar con el evento de El Niño, de una manera mucho mayor de lo que jamás habíamos visto antes.

Las tendencias a largo plazo que entendemos, están siendo impulsadas por los gases de efecto invernadero , están siendo impulsadas por efectos antropogénicos. Esperamos que esto continúe, década tras década, hasta que dejemos de emitir gases de efecto invernadero a la atmósfera, lo cual aún no hemos hecho.

Pero lo que pasó en 2023 fue eso, y luego más algo. Y ese «algo más» es mucho mayor de lo que esperamos, o de lo que todavía podemos explicar.

¿Cuáles son las principales hipótesis sobre ese «algo más»?

Ha habido correos electrónicos y conversaciones en todo el mundo, entre los científicos que están analizando esto, y la gente dice: ‘Oh, observemos los desequilibrios energéticos de la Tierra’. Miremos los aerosoles, miremos El Niño, lo que está sucediendo en la Antártida, en el Atlántico Norte.’ Y todo el mundo tiene muchas ideas, pero no cuadran del todo.

Puede ser que El Niño sea suficiente. Pero si miro a todos los otros fenómenos de El Niño que hemos tenido, ninguno de ellos hizo esto. Entonces, o este El Niño es realmente súper especial, o la atmósfera está respondiendo a este El Niño de una manera muy especial. O está pasando algo más. Y todavía nadie ha reducido realmente estas posibilidades.

Esa tendencia a largo plazo todavía está dentro de los límites de lo que hemos estado prediciendo durante muchos años. Pero los detalles de lo que sucedió en 2023 son un poco misteriosos.

¿Qué debemos esperar para 2024?

Importa por qué 2023 fue como fue, porque ¿eso significa que va a continuar? ¿Eso significa que los impactos van a empezar a acelerarse? ¡No lo sabemos! Y eso es problemático.

2023 no siguió los viejos patrones. Si los viejos patrones regresan y 2023 fue solo un problema pasajero, entonces 2024 estará muy cerca de 2023. Si no es un problema pasajero, si es algo sistemático que ha cambiado, o que está cambiando, entonces se esperaría que 2024 fuera realmente más cálido. Porque tienes la calidez que esperarías y luego está ese detalle extra.

Y eso tiene implicaciones para el clima, las olas de calor , las lluvias intensas, las inundaciones costeras y todo lo demás que podemos esperar este año.