El carbono marrón de incendios calienta más


Un estudio internacional publicado en Nature Geoscience advierte que el carbono marrón oscuro de los incendios forestales puede igualar o superar al carbono negro en el espectro visible


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

El humo de los incendios forestales contiene una forma de carbono orgánico capaz de calentar el clima más de lo que se pensaba. Una investigación internacional publicada en Nature Geoscience revela que el carbono marrón oscuro procedente de incendios ejerce un efecto de calentamiento global potente y hasta ahora subestimado.

El trabajo, encabezado por la investigadora Lulu Xu, del Institute of Atmospheric Physics, muestra que este material puede absorber luz visible con una intensidad comparable, e incluso superior en algunos casos, a la del carbono negro. El hallazgo obliga a revisar cómo se calcula el impacto climático del humo en un planeta donde los incendios forestales son cada vez más frecuentes e intensos.

Un aerosol más oscuro de lo esperado

Durante años, la comprensión dominante sostenía que el carbono marrón, un tipo de aerosol orgánico producido por la quema de biomasa, absorbía sobre todo radiación en el rango ultravioleta cercano. Bajo esa idea, su impacto climático se consideraba limitado en comparación con el carbono negro, conocido por absorber fuertemente la luz solar.

Las observaciones recientes, sin embargo, han mostrado que parte del carbono marrón derivado de incendios puede adquirir tonalidades muy oscuras, casi negras. Esa fracción, descrita como carbono marrón oscuro, absorbe luz en el espectro visible, precisamente donde se concentra una parte importante de la energía solar que llega al sistema climático.

La diferencia no es menor. Si un aerosol absorbe más radiación visible, puede contribuir de forma más directa al calentamiento atmosférico. Por eso, dejarlo fuera de los modelos climáticos o representarlo como un compuesto débilmente absorbente puede llevar a subestimar el efecto real del humo.

Mediciones que cambian la estimación climática

El estudio encontró que, a una longitud de onda de 500 nanómetros, cerca del máximo de energía de la radiación solar, la eficiencia de absorción de masa del carbono orgánico en penachos de incendios forestales varía entre 0,5 y 1,5 metros cuadrados por gramo. Ese rango supera ampliamente el valor típico inferior a 0,1 metros cuadrados por gramo atribuido al carbono marrón de absorción débil.

En términos prácticos, esto significa que el humo de incendios puede contener partículas orgánicas mucho más activas climáticamente de lo que se había incorporado en evaluaciones globales. La investigación conecta con estudios previos sobre cómo el humo de los incendios forestales puede permanecer más tiempo en la atmósfera y alterar el balance radiativo del planeta.

Al integrar parámetros ópticos ajustados por observaciones en un modelo climático global, el equipo cuantificó por primera vez el efecto radiativo directo del carbono marrón oscuro derivado de incendios.

Un efecto comparable al carbono negro

Los resultados muestran que el carbono marrón procedente de incendios forestales genera un efecto radiativo directo global de +0,097 vatios por metro cuadrado, con un rango de incertidumbre entre +0,050 y +0,276 vatios por metro cuadrado.

El dato más llamativo está en el límite superior de esa estimación. Los +0,276 vatios por metro cuadrado superan la contribución radiativa atribuida al carbono negro, estimada en +0,163 vatios por metro cuadrado. En el espectro visible, el carbono marrón oscuro puede igualar o sobrepasar la absorción del carbono negro, desafiando la idea de que el carbono marrón siempre tiene un impacto climático mucho menor.

Esta comparación no elimina la importancia del carbono negro, pero añade una pieza que había sido insuficientemente representada. En un escenario de incendios crecientes, la suma de aerosoles absorbentes puede reforzar el calentamiento atmosférico y modificar la manera en que los modelos proyectan la respuesta del clima.

Impacto en el Ártico y regiones frías

La influencia del carbono marrón oscuro no se limita a las zonas donde se producen los incendios. El estudio muestra que su efecto se extiende hacia latitudes medias y altas, incluido el Ártico, una región especialmente sensible a cambios en la radiación y en la cobertura de nieve y hielo.

Cuando estas partículas oscuras se depositan sobre superficies nevadas o heladas, pueden reducir el albedo, es decir, la capacidad de reflejar la luz solar. Una superficie más oscura absorbe más energía, favorece el derretimiento y puede activar una retroalimentación positiva entre nieve, hielo y calentamiento.

Ese mecanismo es especialmente relevante porque el Ártico ya se calienta con rapidez y recibe contaminantes transportados desde regiones lejanas. La llegada de aerosoles absorbentes procedentes de incendios puede añadir presión a sistemas que dependen del equilibrio entre radiación, hielo y atmósfera.

Incendios que alimentan el calentamiento

El hallazgo llega en un contexto de retroalimentación climática cada vez más evidente. El calentamiento global favorece condiciones más secas, olas de calor más intensas y temporadas de fuego más peligrosas. A su vez, los incendios emiten gases y partículas que pueden modificar la composición atmosférica y reforzar el calentamiento.

Este vínculo ya aparece en investigaciones sobre incendios forestales extremos, donde el cambio climático aumenta la probabilidad, duración e intensidad de eventos que destruyen bosques, afectan comunidades y liberan grandes cantidades de carbono.

El carbono marrón oscuro añade otra dimensión a ese problema. No solo importa cuánto carbono liberan los incendios, sino qué tipo de partículas producen, cuánto absorben la luz solar, cuánto tiempo permanecen en la atmósfera y dónde terminan depositándose.

Un factor climático subestimado

Xu señaló que el estudio demuestra que el carbono marrón oscuro es un factor de calentamiento clave y subestimado. En un contexto de refuerzo mutuo entre calentamiento global e incendios más frecuentes, las futuras evaluaciones climáticas deberán incorporar de forma completa su contribución.

La investigación también muestra la importancia de mejorar la representación de los aerosoles en los modelos climáticos. Los incendios no generan una mezcla simple de humo: producen partículas con propiedades ópticas variables, capaces de cambiar el balance energético de la atmósfera de maneras que todavía se están cuantificando.

La evidencia se suma a estudios sobre emisiones de incendios forestales que advierten que los impactos climáticos del fuego pueden estar siendo calculados por debajo de su magnitud real. En conjunto, el mensaje científico es claro: el humo no es solo una consecuencia visible de los incendios, sino un actor climático con efectos medibles sobre el calentamiento global.

Fuente(s) referenciales

Phys.org / Chinese Academy of Sciences: Wildfire dark brown carbon has strong global warming effects, study finds