Un estudio publicado en Nature reconstruyó 450.000 años de lluvias mediante formaciones minerales de tres cuevas peruanas. Los científicos identificaron diez episodios en los que los monzones de ambos hemisferios se comportaron de manera sincronizada, en lugar de seguir su habitual patrón opuesto.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
Las estalagmitas conservadas durante cientos de miles de años en cuevas de Perú han permitido descubrir que los monzones de Asia y Sudamérica no siempre responden de manera opuesta a los cambios climáticos. Una investigación internacional publicada en la revista Nature el 24 de octubre de 2026 reconstruyó aproximadamente 450.000 años de variaciones en las precipitaciones y encontró diez períodos excepcionales durante los cuales ambos sistemas monzónicos se fortalecieron o debilitaron simultáneamente.
El hallazgo cuestiona una interpretación demasiado sencilla del funcionamiento de las lluvias tropicales a escala planetaria. Aunque los monzones de los hemisferios norte y sur suelen evolucionar en direcciones contrarias, el registro geológico demuestra que esta relación puede alterarse durante determinadas transiciones climáticas.
El trabajo, firmado por E. J. Olson y colaboradores, ofrece una perspectiva especialmente extensa sobre las conexiones entre la circulación atmosférica, las temperaturas oceánicas, los gases de efecto invernadero y los cambios orbitales de la Tierra.
Su importancia reside en que los monzones proporcionan agua a miles de millones de personas y sostienen actividades esenciales como la agricultura, el abastecimiento de embalses y la generación hidroeléctrica. Comprender sus variaciones naturales permite evaluar mejor las limitaciones de los modelos que intentan representar estos sistemas.
Treinta estalagmitas reconstruyen las lluvias de 450.000 años
Para investigar el comportamiento histórico del monzón sudamericano, los científicos analizaron 30 estalagmitas recuperadas en tres cuevas de Perú, próximas a la cordillera de los Andes.
Estas formaciones se desarrollan lentamente cuando el agua que atraviesa las rocas deposita minerales sobre el suelo de las cavernas. Durante su crecimiento incorporan señales químicas relacionadas con las condiciones ambientales existentes en cada período.
El equipo examinó la composición de los isótopos de oxígeno presentes en las capas minerales y utilizó técnicas de datación radiométrica para establecer la antigüedad de las muestras.
De esta manera obtuvo una secuencia paleoclimática que abarca aproximadamente 450.000 años, aunque presenta algunas interrupciones.
Los investigadores contrastaron la interpretación de las señales isotópicas con observaciones modernas realizadas en cuevas, sedimentos de lagos cercanos y otros registros sudamericanos.
Esta verificación es importante porque la composición isotópica de una estalagmita no equivale directamente a una medición de lluvia. Su interpretación depende de procesos como el origen de la humedad, la circulación atmosférica y las condiciones locales.
Una vez reconstruida la evolución del monzón sudamericano, los científicos compararon los resultados con registros de cuevas asiáticas, otras evidencias del clima antiguo y simulaciones de circulación oceánica.
Por qué los monzones suelen funcionar como un balancín
En condiciones generales, los sistemas monzónicos de Asia y Sudamérica presentan una relación inversa: cuando las lluvias se intensifican en uno de los hemisferios, tienden a debilitarse en el otro.
Este comportamiento se relaciona con la distribución estacional de la energía solar y con los desplazamientos de la Zona de Convergencia Intertropical, una franja atmosférica donde confluyen los vientos alisios y se favorece la formación de nubes y precipitaciones.
La posición de esta zona cambia a lo largo del año y también responde a modificaciones climáticas que actúan durante miles de años.
Entre los factores de largo plazo se encuentran las variaciones orbitales terrestres, conocidas como ciclos de Milankovitch, que modifican la distribución de la radiación solar recibida por el planeta.
Uno de estos movimientos es la precesión del eje terrestre, cuya evolución influye en la intensidad relativa de las estaciones y presenta una periodicidad aproximada de 23.000 años.
La reconstrucción obtenida en Perú confirma que los monzones asiático y sudamericano respondieron predominantemente de forma opuesta a esta influencia orbital.
Sin embargo, el nuevo registro también revela que esta relación no fue constante durante todo el período estudiado.
Diez episodios rompieron la relación habitual entre hemisferios
Al comparar los registros geológicos de ambos continentes, los investigadores identificaron diez episodios durante los cuales las precipitaciones monzónicas evolucionaron en la misma dirección.
En algunos intervalos, los dos sistemas experimentaron un debilitamiento simultáneo. En otros, ambos mostraron condiciones relativamente más intensas.
Las anomalías persistieron durante varios miles de años antes de que los monzones recuperaran su comportamiento predominantemente opuesto.
Los episodios de debilitamiento compartido se concentraron especialmente en determinadas transiciones desde períodos glaciales hacia condiciones más cálidas y también aparecieron durante algunos intervalos interglaciales.
Por su parte, los dos episodios de fortalecimiento simultáneo se registraron durante la penúltima glaciación, desarrollada aproximadamente entre 194.000 y 135.000 años atrás.
La identificación de estas excepciones demuestra que los cambios en las lluvias tropicales no pueden explicarse exclusivamente mediante la posición orbital de la Tierra o el desplazamiento de la zona de convergencia tropical.
Otros componentes del sistema climático pueden modificar temporalmente la relación entre las precipitaciones de regiones situadas a grandes distancias.
El calentamiento global antiguo pudo alterar los contrastes térmicos
Los científicos consideran que las anomalías podrían estar relacionadas con cambios en las temperaturas oceánicas, las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero y las diferencias térmicas entre ambos hemisferios.
Durante las transiciones que pusieron fin a distintas glaciaciones, las concentraciones de dióxido de carbono y la temperatura global aumentaron considerablemente.
Al mismo tiempo, pudieron reducirse determinados contrastes de temperatura entre regiones del planeta.
Estas diferencias térmicas contribuyen a generar gradientes de presión que influyen en los vientos y en la circulación monzónica.
La investigación plantea que una reducción de los contrastes entre hemisferios podría haber favorecido períodos de debilitamiento simultáneo de las lluvias en Asia y Sudamérica.
Los autores identificaron una recurrencia aproximada de 100.000 años en varios de estos episodios asociados con el final de las glaciaciones.
No obstante, advierten que los mecanismos responsables todavía no están establecidos de manera concluyente. La coincidencia temporal entre el calentamiento y las anomalías monzónicas no basta por sí sola para demostrar una relación causal única.
Las cuevas permiten estudiar conexiones climáticas entre continentes
Los registros minerales de las cavernas se han convertido en herramientas importantes para investigar las variaciones ambientales anteriores a las mediciones meteorológicas modernas.
Mientras las estaciones instrumentales proporcionan observaciones relativamente recientes, las estalagmitas pueden conservar información sobre períodos que abarcan cientos de miles de años.
Su utilidad aumenta cuando es posible comparar formaciones de diferentes regiones mediante cronologías independientes y técnicas de datación precisas.
En este caso, la disponibilidad de un registro sudamericano excepcionalmente largo permitió contrastar con mayor profundidad una relación climática que anteriormente se había estudiado sobre todo mediante archivos asiáticos.
Los investigadores destacan que los registros del hemisferio sur habían sido comparativamente escasos y, en muchos casos, cubrían solamente los dos últimos ciclos glaciales.
La ampliación temporal proporcionada por las cuevas peruanas permitió reconocer episodios que habrían sido difíciles de detectar mediante series más cortas.
La metodología se relaciona con otras investigaciones sobre el hielo antiguo del Tíbet y su comparación con registros de cuevas del monzón asiático, que también utilizan archivos naturales para reconstruir cronologías climáticas de gran antigüedad.
Los océanos y la atmósfera pueden conectar lluvias distantes
Una de las principales implicaciones del estudio es que los sistemas monzónicos no funcionan de manera aislada.
Los cambios de temperatura en los océanos, la distribución de la energía entre hemisferios y la circulación atmosférica pueden producir respuestas coordinadas en regiones separadas por miles de kilómetros.
Investigaciones anteriores ya habían identificado relaciones entre fenómenos oceánicos y variaciones de las precipitaciones en Asia. Por ejemplo, las anomalías térmicas del Atlántico Norte pueden influir en la distribución de las lluvias del monzón de India.
Otros trabajos han mostrado que los períodos húmedos de Asia Central pueden coincidir con sequías en el sudeste asiático, una relación que ilustra cómo la circulación atmosférica redistribuye la humedad entre regiones.
Estos antecedentes no representan el mismo mecanismo descrito por Olson y sus colaboradores, pero muestran por qué los investigadores necesitan estudiar simultáneamente diferentes regiones para comprender el funcionamiento del clima.
En el caso de los monzones de Asia y Sudamérica, los diez episodios excepcionales indican que la influencia orbital habitual pudo quedar temporalmente modificada por otros procesos de gran escala.
Qué aporta el descubrimiento al estudio del clima futuro
La reconstrucción de 450.000 años proporciona una referencia para evaluar la capacidad de los modelos climáticos de reproducir reorganizaciones importantes de las precipitaciones.
Si una simulación logra representar tanto la relación opuesta habitual entre los monzones como sus excepciones históricas, los investigadores dispondrán de una herramienta adicional para examinar los procesos que controlan la circulación tropical.
Sin embargo, el estudio no ofrece un método para anticipar cuándo podría producirse una nueva anomalía sincronizada.
Tampoco demuestra que el calentamiento actual vaya a reproducir necesariamente las mismas condiciones observadas durante las transiciones glaciales antiguas.
Las circunstancias orbitales, geográficas y climáticas del pasado fueron diferentes de las actuales, por lo que cualquier comparación debe considerar esas diferencias.
La investigación sí destaca la necesidad de representar correctamente las interacciones entre los océanos, la atmósfera y los contrastes de temperatura a escala planetaria.
Comprender estas conexiones resulta relevante para las evaluaciones de riesgos asociados con sequías, variaciones en las reservas de agua y alteraciones de los sistemas monzónicos.
El nuevo archivo geológico peruano demuestra que las lluvias tropicales pueden reorganizarse de formas menos previsibles de lo que sugiere un esquema simple de alternancia entre hemisferios. La búsqueda de registros igualmente extensos en otras regiones permitirá determinar si estos episodios excepcionales afectaron también a otros sistemas monzónicos.
Fuentes referenciales:
Nature — Interhemispheric monsoon dynamics over the past 450,000 years (2026)
Phys.org — Ancient stalagmites reveal exceptions to Asia–South America monsoon seesaw over the past 450,000 years (24 de octubre de 2026)




