Nuevos datos para más de 5.000 localidades proyectan una menor demanda de calefacción y mayores necesidades de refrigeración hacia 2050 y 2080
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida desarrolló un marco de datos climáticos futuros para evaluar cómo cambiará el comportamiento energético de los edificios europeos hacia 2050 y 2080. El trabajo abarca 5.028 localidades y busca superar una limitación crítica: gran parte de la construcción y la rehabilitación todavía se planifica con registros meteorológicos que representan el clima pasado.
Las proyecciones indican una disminución generalizada de los grados-día de calefacción en Europa bajo un escenario intermedio de emisiones. La reducción sería más intensa en las regiones septentrionales y menor en el área mediterránea, donde la demanda de calefacción ya es comparativamente inferior.
El descenso de las necesidades térmicas durante el invierno no supone que el consumo energético de los edificios vaya a reducirse automáticamente. Las condiciones más cálidas pueden incrementar la refrigeración, el riesgo de sobrecalentamiento y la necesidad de mantener ambientes interiores seguros durante olas de calor.
Los datos del pasado pierden representatividad
Las simulaciones energéticas utilizan habitualmente un año meteorológico típico, conocido como TMY por sus siglas en inglés. Este archivo reúne datos horarios de temperatura, radiación solar, viento y otras variables mediante la selección de meses representativos de un periodo histórico.
El resultado no corresponde a un año real completo, sino a una construcción estadística diseñada para reflejar condiciones climáticas habituales. Estos archivos sirven para calcular cargas de calefacción y refrigeración, ventilación, aprovechamiento solar, iluminación natural y comodidad térmica.
El problema surge cuando la media histórica deja de representar el ambiente en el que funcionará un edificio durante las próximas décadas. Europa ya es el continente que se calienta con mayor rapidez, por lo que utilizar exclusivamente datos antiguos puede conducir a decisiones que no contemplen adecuadamente el calor futuro.
La Universidad Noruega de Ciencias de la Vida señala que el sector se encuentra ante un cambio de enfoque: los edificios deben diseñarse y rehabilitarse para condiciones presentes y proyectadas, no solamente para las temperaturas que dominaron durante el siglo XX.
Más de 5.000 localidades europeas bajo análisis
El nuevo estudio presenta un procedimiento para generar, evaluar y seleccionar años meteorológicos futuros destinados a simulaciones de edificios. Su aplicación continental comprende 5.028 localidades, lo que permite observar diferencias regionales y evitar que una única serie represente territorios con climas muy distintos.
Los archivos futuros toman como base proyecciones climáticas para 2050 y 2080. La metodología transforma esa información en secuencias horarias compatibles con programas utilizados por ingenieros, arquitectos, autoridades y especialistas en eficiencia energética.
El trabajo se apoya en un desarrollo anterior del mismo equipo sobre años meteorológicos típicos para Europa. Aquella evaluación encontró que las bases de 30 años proporcionan mayor estabilidad estadística, mientras las series de 15 años pueden representar mejor el calentamiento reciente.
La plataforma ClimateDataForBuildings ofrece dos referencias históricas: 1991-2020 como base climática de largo plazo y 2005-2020 como periodo más corto y sensible al aumento reciente de las temperaturas. Esta comparación ayuda a identificar cuánto cambia una simulación según el intervalo elegido.
Qué significan los grados-día de calefacción
Los grados-día de calefacción constituyen un indicador de cuánto y durante cuánto tiempo la temperatura exterior permanece por debajo de un umbral determinado. Cuanto mayor sea su valor, mayor será normalmente la necesidad de aportar calor a los edificios, aunque el consumo final también depende del aislamiento, la ventilación, el diseño y la conducta de los ocupantes.
La investigación emplea el indicador HDD17, basado en un umbral de 17 °C. Las proyecciones para 2080 bajo el escenario RCP4.5 muestran valores negativos en el cambio respecto al periodo de referencia, señal de una reducción general de la demanda potencial de calefacción.
El norte europeo presentaría las mayores disminuciones absolutas porque parte de una temporada fría más prolongada. En las regiones mediterráneas, el cambio sería menor en términos de calefacción, pero allí adquiere mayor importancia el aumento de las necesidades de refrigeración.
Estos resultados describen una tendencia climática y energética, no una previsión exacta del consumo de cada inmueble. Dos edificios situados en una misma ciudad pueden responder de manera diferente según sus materiales, orientación, superficie acristalada, aislamiento, ventilación y sistemas técnicos.
Menos calefacción no elimina la presión energética
Un invierno más templado puede reducir el combustible o la electricidad utilizados para calentar espacios. Sin embargo, veranos más cálidos y episodios extremos más frecuentes pueden desplazar parte de la demanda hacia sistemas de aire acondicionado y refrigeración.
Esta transición introduce un riesgo de retroalimentación cuando la electricidad procede de fuentes emisoras. Las proyecciones internacionales advierten que la expansión del aire acondicionado puede dificultar los objetivos climáticos si no se acompaña de eficiencia, energías limpias y soluciones pasivas.
La demanda también puede concentrarse en las horas de mayor temperatura, precisamente cuando millones de hogares, oficinas y comercios intentan refrigerar sus espacios al mismo tiempo. Ese patrón exige considerar no solo el consumo anual, sino también las cargas máximas que deberá soportar la red eléctrica.
Las recientes olas de calor que han expuesto a millones de europeos a temperaturas superiores a 35 °C muestran que el sobrecalentamiento interior ya representa un problema presente y no únicamente una proyección para finales de siglo.
Renovar sin depender únicamente del aire acondicionado
Los nuevos datos permiten probar virtualmente cómo responderían diferentes estrategias de adaptación antes de ejecutar una obra. Entre ellas se encuentran el aislamiento adecuado, las protecciones solares exteriores, la reducción de ganancias térmicas, la ventilación nocturna y el aprovechamiento de la inercia térmica.
También pueden evaluarse cubiertas y fachadas con menor absorción de calor, vegetación urbana, acristalamientos adaptados y sistemas de ventilación capaces de mantener la calidad del aire sin elevar innecesariamente la carga térmica.
Las medidas deben seleccionarse según el clima local y el tipo de edificio. Una solución apropiada para una vivienda escandinava puede resultar insuficiente o contraproducente en una escuela mediterránea, mientras un hospital necesita márgenes de seguridad diferentes a los de un almacén.
La adaptación también plantea una cuestión de equidad. El marco de justicia térmica para proteger primero a las comunidades más expuestas advierte que la capacidad de afrontar el calor varía según los ingresos, la calidad de la vivienda y las características del barrio.
Los años típicos no representan eventos extremos
Los investigadores subrayan una limitación esencial de los años meteorológicos típicos: están construidos para representar condiciones medias y no reproducen necesariamente olas de calor excepcionales, años anómalos ni toda la variabilidad interanual.
Por ello, un edificio puede mostrar un rendimiento energético aceptable durante un año típico y aun así sufrir temperaturas interiores peligrosas durante un episodio extremo. El dimensionamiento de sistemas críticos y las evaluaciones de seguridad necesitan pruebas adicionales con escenarios severos.
Los años meteorológicos futuros tampoco constituyen predicciones exactas de lo que ocurrirá en una fecha concreta. Son herramientas para evaluar cómo podría funcionar una construcción bajo condiciones coherentes con diferentes horizontes y escenarios climáticos.
Una plataforma abierta para planificar la adaptación
La plataforma desarrollada por la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida proporciona información para más de 3.600 ubicaciones europeas y alrededor de 7.200 archivos de años meteorológicos típicos. Los datos se basan en el reanálisis europeo CERRA de alta resolución.
El portal permite consultar mapas, comparar periodos y descargar archivos en formato EPW, utilizado por programas de simulación. Incluye variables de temperatura, radiación solar, viento y grados-día, sin exigir instalación, registro ni pago.
Los archivos correspondientes a 2050 y 2080 ampliarán esa infraestructura para que administraciones, proyectistas y propietarios evalúen renovaciones frente al clima esperado durante la vida útil de los edificios.
La información puede ayudar a evitar sistemas de calefacción sobredimensionados, refrigeración insuficiente y rehabilitaciones que reduzcan el consumo invernal pero eleven el riesgo durante el verano. La utilidad dependerá de integrar los datos climáticos con las características reales de cada inmueble y con evaluaciones específicas de eventos extremos.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Universidad Noruega de Ciencias de la Vida
Journal of Building Performance Simulation
