Más de 135 millones de personas afrontaron temperaturas superiores a 35 °C, mientras Reino Unido marcó su máximo anual y Francia se aproximó a los 41 °C
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
Una intensa ola de calor se fortaleció este jueves 13 de agosto sobre Europa y expuso a más de 135 millones de personas a temperaturas de 35 °C o superiores. Francia, Italia, España y el Reino Unido se encontraban entre los países más afectados por un episodio que agravó la sequía, elevó el peligro de incendios y volvió a presionar los servicios públicos.
La estimación fue elaborada a partir de los pronósticos del Servicio Meteorológico Alemán y de las proyecciones demográficas para 2025 del Centro Común de Investigación de la Unión Europea. El análisis indicó además que alrededor de 340 millones de habitantes, casi tres de cada cinco europeos si se excluye Turquía, afrontarían temperaturas superiores a 30 °C.
El episodio forma parte de una sucesión de periodos excepcionalmente cálidos que han afectado al continente durante el verano de 2026. Los sistemas atmosféricos persistentes, la sequedad del suelo y el calentamiento de fondo han favorecido la acumulación de calor sobre amplias regiones europeas.
Reino Unido alcanzó 38,1 °C en Londres
El Reino Unido registró su día más caluroso de 2026 cuando la temperatura llegó a 38,1 °C en Kew Gardens, al oeste de Londres. La medición superó por una décima el máximo anual anterior, establecido el 28 de junio, aunque permaneció por debajo del récord británico para agosto de 38,5 °C, alcanzado en 2003.
El país atraviesa su quinta ola de calor del año, después de que la primera se produjera en mayo. Con el registro de este jueves, 2026 acumula cuatro jornadas con temperaturas iguales o superiores a 36 °C, una cantidad sin precedentes en los registros británicos.
El Met Office amplió una alerta ámbar por calor extremo sobre grandes áreas de Inglaterra. Las condiciones afectaron hospitales, transporte y servicios de emergencia, mientras varios incendios de pastizales se propagaron en las Midlands Occidentales y alcanzaron viviendas en Stourbridge.
El calor británico ya había dado señales extraordinarias durante la primavera. En mayo, Reino Unido rompió dos veces su récord mensual de temperatura, dentro de un episodio temprano que también activó alertas en Francia y otros países de Europa occidental.
Francia se acercó a los 41 °C
En Francia, los termómetros se aproximaron a 41 °C en áreas comprendidas entre Aquitania, en el suroeste, y el valle del Ródano, en el este. El país acumulaba 17 días consecutivos bajo condiciones de ola de calor, la tercera secuencia más prolongada desde el inicio de sus registros nacionales.
La persistencia del calor resulta especialmente peligrosa porque las temperaturas nocturnas elevadas reducen la capacidad de recuperación del organismo. Edificios antiguos, hospitales, residencias y viviendas sin refrigeración adecuada pueden acumular calor durante varios días y mantener una exposición elevada incluso después de la puesta del sol.
Los bomberos franceses permanecían movilizados después de una temporada marcada por incendios de gran magnitud. Nuevos focos se registraron en Pas-de-Calais, en el norte, y en Bretaña, regiones alejadas de las áreas mediterráneas tradicionalmente más expuestas al fuego.
La recurrencia de estos episodios ya había sido documentada en un análisis sobre el aumento de la frecuencia y extensión de las olas de calor europeas. Météo-France contabiliza la mayoría de sus eventos nacionales desde el comienzo del siglo XXI, con una marcada concentración durante los últimos 15 años.
Italia y España continúan bajo temperaturas extremas
Italia permaneció dentro del amplio corredor de calor que domina el sur y el oeste de Europa. Las autoridades mantuvieron advertencias sanitarias ante temperaturas capaces de representar un riesgo no solo para las personas vulnerables, sino también para quienes permanecen al aire libre o trabajan en espacios sin refrigeración.
España afrontó igualmente valores superiores a 35 °C en numerosas áreas, en un territorio afectado por la combinación de calor persistente, déficit de humedad y vegetación seca. Las condiciones elevaron el peligro de incendios forestales y aumentaron la demanda de agua y electricidad.
El sur europeo ha experimentado un cambio en las condiciones propicias para grandes incendios. Una investigación reciente determinó que las cúpulas de calor someten simultáneamente a Francia, España e Italia a temperaturas extremas, noches cálidas y una mayor presión sobre la infraestructura.
El calor no actúa de forma aislada. Cuando se combina con baja humedad, falta de lluvias y viento, acelera el secado de plantas, pastizales y restos vegetales. Esa transformación incrementa la facilidad con la que una ignición puede propagarse y convertirse en un incendio difícil de controlar.
La sequía amplifica el impacto del calor
Francia y el Reino Unido afrontan condiciones extendidas de sequía que han reducido el caudal de los ríos, afectado cultivos y aumentado la presión sobre las reservas destinadas a hogares, actividades económicas y ecosistemas.
Southern Water, responsable del abastecimiento en el sur de Inglaterra, solicitó una orden excepcional de sequía que permitiría restringir usos empresariales no esenciales, como el lavado de vehículos y el llenado de piscinas no domésticas. Si se aprueba, sería la primera medida de ese tipo desde mayo de 2006.
El déficit hídrico europeo no responde únicamente a la falta de precipitación. Las temperaturas elevadas aumentan la evaporación y la pérdida de agua desde el suelo y la vegetación. Un estudio dirigido por la Universidad de Leipzig concluyó que los cambios en la circulación atmosférica explican alrededor del 55 % del secado estival observado en Europa desde la década de 1980.
La menor disponibilidad de agua también afecta al sistema energético. En Francia, las altas temperaturas y los bajos niveles fluviales obligaron a programar reducciones en la producción nuclear, ya que varias centrales utilizan agua de los ríos para refrigerar sus instalaciones y deben cumplir límites ambientales sobre la temperatura de devolución.
Incendios se extienden por distintos puntos de Europa
El peligro de incendios permaneció elevado desde el Reino Unido hasta el Mediterráneo. Inglaterra y Gales acumularon 1.017 incendios forestales durante 2026, una cifra que ya igualaba el récord registrado durante todo el año anterior, según el Consejo Nacional de Jefes de Bomberos.
En Grecia, más de 300 residentes y turistas fueron evacuados por mar después de que un incendio avanzara a través de un bosque de pinos y amenazara viviendas costeras cerca del complejo turístico de Siviri, en la península de Calcídica.
La operación griega movilizó a unos 250 bomberos, nueve aviones y siete helicópteros. Los fuertes vientos dificultaron las labores de extinción y aumentaron el riesgo de que las llamas cambiaran rápidamente de dirección.
Los incendios recientes muestran la relación entre temperatura, sequedad y disponibilidad de combustible vegetal. La amenaza no depende solamente de cuántos fuegos comienzan, sino de la probabilidad de que algunos se transformen en episodios extremos capaces de superar la capacidad inicial de contención.
Europa necesita acelerar su adaptación al calor
El episodio dejó al descubierto las limitaciones de edificios e infraestructuras diseñados para un clima más fresco. En Francia y el Reino Unido, el aire acondicionado continúa siendo poco habitual fuera de comercios y oficinas, lo que aumenta la exposición en hogares, escuelas, hospitales y residencias.
El Colegio Real de Enfermería británico informó que trabajadores sanitarios sufrieron mareos, náuseas y agotamiento térmico, y que algunos necesitaron atención dentro de los propios hospitales donde prestaban servicio. El problema se concentró en instalaciones antiguas con ventilación o refrigeración insuficientes.
Europa es el continente que se calienta con mayor rapidez. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus ha señalado que su temperatura aumenta aproximadamente al doble del promedio mundial desde la década de 1980, una tendencia que favorece olas de calor más frecuentes, intensas y prolongadas.
Las consecuencias humanas ya son medibles. Durante la ola de calor de junio, Europa registró más de 1.300 muertes en exceso desde el 21 de ese mes, según información comunicada por la Organización Mundial de la Salud.
Los pronósticos indicaban que el núcleo de calor comenzaría a desplazarse hacia el este a partir del viernes y perdería intensidad durante el fin de semana en Francia y el Reino Unido. Sin embargo, el descenso de las temperaturas no elimina inmediatamente el riesgo de incendios, estrés hídrico y efectos acumulados sobre la salud.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Associated Press
Servicio de Cambio Climático de Copernicus
