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Europa arde bajo una cúpula de calor del Sahara


El episodio extremo deja alertas rojas, récords nocturnos, escuelas cerradas y presión sobre transporte, energía y salud pública en varios países europeos


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz


Una cúpula de calor impulsada por aire cálido procedente del Sahara mantiene a Europa bajo temperaturas extremas, con registros que alcanzan hasta 46 °C en algunos puntos del continente. El fenómeno combina alta presión persistente, humedad y una masa de aire norteafricana que ha elevado el riesgo meteorológico en Francia, España, Italia, Alemania, Bélgica y el Reino Unido.

El episodio confirma la vulnerabilidad del continente ante una secuencia cada vez más frecuente de olas de calor más intensas, con impactos simultáneos sobre la salud pública, el transporte, la actividad escolar, la seguridad hídrica y la infraestructura energética.

Francia registra una noche histórica de calor

Francia aparece como el país más golpeado por el episodio. Météo France confirmó que la noche del lunes al martes fue la más calurosa registrada desde 1947, con un indicador térmico nacional de 21,6 °C, por encima del récord anterior de 21,4 °C observado en julio de 2019.

El Gobierno francés extendió la alerta roja a 54 de los 96 departamentos continentales, con cerca de 39 millones de personas bajo vigilancia extrema. Alrededor de 1.350 escuelas permanecieron cerradas por las altas temperaturas, mientras las autoridades pidieron reducir desplazamientos no esenciales en la región de Île-de-France.

La crisis también alcanzó al sistema eléctrico. La planta nuclear de Golfech, cerca de Toulouse, apagó uno de sus reactores porque el agua del río Garona, utilizada para refrigeración, superó el límite permitido de 28 °C.

España, Italia, Alemania, Bélgica y Reino Unido bajo presión

En España, la AEMET activó alertas rojas por peligro extraordinario en zonas de Córdoba, Bilbao y Cantabria, con temperaturas de hasta 40 °C en el centro y noreste del país. En Cataluña, las restricciones alcanzaron incluso celebraciones con fuegos artificiales por el riesgo asociado al calor y a la sequedad ambiental.

Italia declaró alerta roja en 15 ciudades, entre ellas Milán, Roma, Turín y Venecia. Alemania informó cinco muertes por accidentes de natación durante el fin de semana, mientras tormentas eléctricas obligaron a evacuar el festival Fête de la Musique en Berlín.

En Bélgica, la empresa ferroviaria SNCB canceló trenes en hora pico y un colegio cercano a Bruselas trasladó sus exámenes finales a una iglesia por el calor en las aulas. En el Reino Unido, la Met Office emitió alerta roja por calor extremo para miércoles y jueves, con previsiones de hasta 39 °C.

Un episodio conectado con el calentamiento europeo

El nuevo episodio llega después de varias señales recientes de calentamiento acelerado en Europa. El continente se calienta más rápido que el promedio mundial, una tendencia que aumenta la probabilidad de eventos extremos, noches tropicales, estrés térmico y presión sobre servicios esenciales.

La llegada de aire sahariano no es un fenómeno aislado. Noticias de la Tierra ya había documentado cómo una masa de aire sahariano elevó las temperaturas en la península ibérica y Francia durante junio, dentro de una dinámica atmosférica que favorece episodios cálidos tempranos y persistentes.

También se han registrado episodios previos de domo de calor sobre Europa occidental, asociados a aire cálido del norte de África atrapado bajo altas presiones. Esa configuración limita la ventilación atmosférica, refuerza el calentamiento diurno y eleva el riesgo durante la noche.

Más calor, más exposición y más riesgo

La oficina europea de la Organización Mundial de la Salud ha advertido que más de 200.000 personas murieron por causas vinculadas al calor en Europa durante los últimos cuatro años, en su mayoría muertes evitables. El dato refuerza la importancia de los sistemas de alerta temprana, la adaptación urbana y la protección de grupos vulnerables.

El artículo original también cita investigaciones recientes sobre estrés térmico global, que muestran un aumento de los días con carga térmica fuerte o extrema, especialmente en regiones subtropicales como el sur de Europa. En ese contexto, el calor extremo deja de ser solo una anomalía meteorológica y se convierte en un riesgo estructural para la vida cotidiana.

Fuente(s) referenciales

Infobae