Los incendios sin controlar en Canadá y Minnesota extendieron una densa capa de humo por los Grandes Lagos, el noreste y la región del Atlántico Medio, donde millones de personas enfrentaron otra jornada con niveles insalubres de contaminación.
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
El humo procedente de incendios forestales activos en Canadá y Minnesota avanzó sobre amplias zonas de Estados Unidos y cubrió Washington D. C. con una espesa neblina, mientras millones de habitantes de los Grandes Lagos, el noreste y los estados del Atlántico Medio atravesaban otra jornada de aire insalubre.
La contaminación redujo la visibilidad en la capital estadounidense y envolvió monumentos como el Capitolio, el Monumento a Washington y el Lincoln Memorial en una capa de tonalidad anaranjada. Las condiciones llevaron a las autoridades a mantener advertencias sanitarias para extensas áreas del país.
El episodio también afectó actividades deportivas. Los Cleveland Guardians aplazaron en Ohio su partido de béisbol contra los Pittsburgh Pirates debido a la mala calidad del aire provocada por el humo.
Las advertencias por condiciones peligrosas debían continuar durante el sábado 18 de julio, aunque las tormentas previstas para algunas regiones durante el fin de semana podían generar mejoras temporales.
Washington despertó bajo una densa neblina
Los habitantes de Washington D. C. encontraron un horizonte oscurecido desde las primeras horas del viernes 17 de julio. La densidad del humo impedía observar con claridad algunos de los principales edificios y monumentos de la ciudad.
Stewart Verdery, residente de la capital, relató que subió a una azotea para contemplar su vista habitual del amanecer, pero no pudo distinguir los monumentos ni observar el sol, pese a que no estaba lloviendo.
El olor a humo también era perceptible en la ciudad. Las imágenes tomadas desde Arlington, Virginia, mostraban el Monumento a Lincoln, el Monumento a Washington y el Capitolio apenas visibles detrás de la contaminación.
La llegada del humo a zonas urbanas alejadas de las llamas confirma que los contaminantes liberados por los incendios pueden desplazarse cientos o miles de kilómetros y modificar la atmósfera de regiones donde no existe fuego activo. Este transporte de partículas ya ha sido relacionado con el deterioro de la calidad del aire y el aumento del ozono superficial.
Los incendios podrían seguir generando humo durante una semana
Bob Oravec, meteorólogo principal del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos con sede en Maryland, advirtió que las condiciones de humo no desaparecerían rápidamente mientras continuaran ardiendo los incendios sin controlar.
El especialista estimó que las fuentes de humo podrían mantenerse activas durante al menos una semana. La distribución de la contaminación dependerá principalmente de la dirección de los vientos y de las condiciones meteorológicas de cada jornada.
Los incendios estaban concentrados en la provincia canadiense de Ontario y en la zona silvestre Boundary Waters Canoe Area Wilderness, ubicada en Minnesota. Las autoridades estadounidenses cerraron esta última área mientras los equipos de emergencia combatían las llamas.
Aunque las lluvias y tormentas pueden limpiar temporalmente parte de la atmósfera, el humo puede regresar cuando cambian los vientos si los incendios continúan liberando grandes columnas de partículas.
Minnesota, Illinois y Michigan registraron aire peligroso
Comunidades de Minnesota, Illinois y Michigan volvieron a registrar algunos de los peores niveles de calidad del aire del mundo durante el viernes. Detroit figuró entre las ciudades más afectadas, de acuerdo con las mediciones difundidas por la plataforma de vigilancia atmosférica IQAir.
Washington D. C. también apareció entre las zonas con mayor deterioro. La neblina modificó el aspecto de la ciudad durante gran parte del día y obligó a residentes y visitantes a limitar su exposición al exterior.
El humo canadiense ya ha provocado episodios similares en distintas partes de Norteamérica. La expansión de los incendios forestales de Canadá y las evacuaciones de comunidades ha mostrado la dimensión territorial de una emergencia que afecta tanto a las poblaciones cercanas como a ciudades situadas a gran distancia.
Las partículas finas presentes en el humo pueden penetrar profundamente en los pulmones y alcanzar el torrente sanguíneo. Por ese motivo, la calidad del aire puede deteriorarse incluso cuando el cielo no presenta una columna de humo claramente definida.
Las personas vulnerables recibieron recomendaciones especiales
Las autoridades pidieron a las personas con enfermedades cardíacas o pulmonares, a los adultos mayores y a los niños que limitaran o evitaran las actividades al aire libre hasta que mejoraran las condiciones.
La exposición prolongada al humo puede agravar problemas de salud preexistentes y está relacionada con enfermedades respiratorias, cardiovasculares y neurológicas, además de un mayor riesgo de muerte prematura.
En Chicago, algunas personas con asma permanecieron dentro de sus viviendas durante los momentos de mayor contaminación. Maria Travela explicó que el viernes fue su primer día en el exterior desde que el humo cubrió la ciudad durante la mañana del jueves.
Travela utilizó una mascarilla mientras cruzaba un puente sobre el río Chicago y señaló que las condiciones habían mejorado con respecto a las primeras horas del día, cuando la contaminación era más intensa.
La combinación de calor, emisiones urbanas y humo transportado desde regiones remotas puede generar contaminación secundaria en las grandes ciudades. Investigaciones realizadas en Nueva York han analizado cómo los incendios y las altas temperaturas agravan la calidad del aire urbano.
Ontario mantenía cerca de 190 incendios
El primer ministro de Ontario, Doug Ford, informó que en Canadá ardían cientos de incendios forestales, entre ellos aproximadamente 190 en el norte de esa provincia.
Las llamas destruyeron la comunidad de la Primera Nación Namaygoosisagagun. Diez comunidades del norte de Ontario habían sido evacuadas o se encontraban en proceso de evacuación, y las autoridades no descartaban nuevos desplazamientos.
Los incendios forestales canadienses han obligado a movilizar recursos civiles, militares y de emergencia durante sucesivas temporadas. En episodios anteriores, el humo procedente de Canadá deterioró la calidad del aire en Estados Unidos e incluso alcanzó Europa.
El aumento de la actividad de los incendios en los extensos bosques canadienses ha sido relacionado ampliamente con el cambio climático, que favorece temperaturas más altas, vegetación seca y temporadas de fuego más prolongadas.
El calentamiento también está modificando la coincidencia temporal de los incendios en diferentes continentes. Un estudio encontró que las temporadas de incendios de Norteamérica y Australia se superponen cada vez más, lo que reduce la capacidad de compartir personal y aeronaves entre países.
El humo generó una disputa política entre Estados Unidos y Canadá
El presidente estadounidense Donald Trump responsabilizó públicamente a Canadá por el manejo de sus bosques y amenazó con imponer aranceles adicionales al país en respuesta al humo que avanzaba sobre Estados Unidos.
El Gobierno canadiense no respondió inicialmente a las consultas relacionadas con esas declaraciones.
Doug Ford rechazó las críticas y recordó que Canadá ha enviado ayuda a Estados Unidos para combatir incendios en ocasiones anteriores. El primer ministro de Ontario pidió que, en lugar de formular quejas, los dirigentes estadounidenses enviaran apoyo y recursos para controlar las llamas.
La emergencia pone de relieve el carácter transfronterizo del humo forestal. Las emisiones no respetan límites políticos y su comportamiento depende de los sistemas atmosféricos que transportan las partículas entre provincias, estados y países.
Nueva York distribuyó mascarillas y suspendió actividades
Durante el jueves, una capa de humo con tonos amarillos y anaranjados oscureció los cielos de varios estados y ocultó parcialmente el perfil urbano de Manhattan.
Las autoridades de Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania y otros estados del noreste distribuyeron mascarillas K95 de manera gratuita, cancelaron programas al aire libre y habilitaron bibliotecas y otros edificios públicos como espacios de alivio frente al aire contaminado y el calor.
La preocupación también alcanzó la final de la Copa Mundial de fútbol prevista para el domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde debían enfrentarse España y Argentina.
Oravec indicó que los vientos continuarían desplazando el humo hacia el este de Estados Unidos. Sin embargo, las condiciones previstas para el domingo podían ser mejores que las esperadas durante el sábado.
La mejora no implicaba el final del episodio. Mientras los incendios permanecieran activos, nuevos cambios en la circulación atmosférica podían volver a llevar humo sobre las ciudades del noreste y el Atlántico Medio.
Una contaminación que se extiende mucho más allá del fuego
Los incendios forestales liberan partículas finas, carbono, compuestos orgánicos volátiles y otros contaminantes que evolucionan químicamente mientras son transportados por la atmósfera.
La radiación solar y las emisiones urbanas pueden transformar la mezcla original y favorecer la formación de contaminantes secundarios, incluido el ozono a nivel del suelo.
El alcance regional de la emergencia obliga a combinar imágenes satelitales, estaciones terrestres, modelos meteorológicos y redes de salud pública para anticipar qué poblaciones estarán expuestas.
La duración del episodio dependerá de la evolución de los incendios en Ontario y Minnesota y de la dirección de los vientos. Las autoridades continuaban recomendando revisar los avisos locales de calidad del aire antes de realizar actividades prolongadas en exteriores.
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