Más de cien bomberos y nueve aeronaves combatían el fuego en Haidari mientras fuertes vientos propagaban nuevos focos en distintas regiones de Grecia.
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
Nuevos incendios forestales avivados por fuertes vientos se declararon el viernes 31 de julio en Grecia y obligaron a evacuar parcialmente una zona de Haidari, suburbio situado unos 11 kilómetros al oeste del centro de Atenas. Protección Civil emitió la orden mediante una alerta enviada a los teléfonos móviles de los residentes.
El incendio comenzó en una montaña próxima a Haidari y movilizó a más de cien bomberos, cuatro aviones cisterna y cinco helicópteros. La emergencia se produjo durante el cuarto día consecutivo de incendios en el país, después de que las llamas afectaran también a Creta, Viotia y el Peloponeso.
Las autoridades griegas informaron que tres bomberos habían perdido la vida durante los incendios registrados esa semana. Las condiciones de viento y la dificultad del terreno continuaban complicando las operaciones terrestres y aéreas.
Ráfagas de 88 kilómetros por hora dispersaron las brasas
Protección Civil clasificó el riesgo de incendios como muy alto, la segunda categoría más grave, en la región de Atenas, Creta, numerosas islas del Egeo y áreas del Peloponeso. Para el viernes se habían pronosticado vientos de hasta 88 kilómetros por hora.
Theodore Giannaros, investigador del Observatorio Nacional de Atenas, explicó a la televisión pública ERT que las ráfagas transportaban las llamas en diferentes direcciones. El viento también levantaba brasas capaces de iniciar focos secundarios alejados del frente principal.
Este comportamiento dificulta la construcción de líneas de contención y aumenta el peligro para los equipos. Un área aparentemente protegida puede quedar amenazada si una brasa atraviesa la zona intervenida y enciende vegetación seca al otro lado.
Grecia ya había enfrentado episodios similares cerca de su capital. En 2025, el calor y las fuertes ráfagas favorecieron incendios de rápida propagación alrededor de Atenas, con evacuaciones y daños en viviendas y olivares.
Evacuaciones terrestres y marítimas en Viotia
Dos incendios separados comenzaron en la zona costera de Viotia, unos 85 kilómetros al noroeste de Atenas. Las autoridades ordenaron abandonar el pueblo costero de Agios Vasileios, pero algunos residentes temporales permanecieron inicialmente en el lugar.
La Guardia Costera y el servicio de bomberos enviaron embarcaciones para evacuarlos por mar. Cerca de 200 personas fueron trasladadas hacia una playa próxima, según informó la Agencia de Noticias de Atenas.
El uso de embarcaciones muestra las dificultades que presentan algunos incendios costeros griegos. El humo, las llamas, la topografía y el posible bloqueo de carreteras pueden dejar a las poblaciones con pocas rutas terrestres seguras.
En el este del Peloponeso, cerca de 50 bomberos consiguieron detener otro incendio antes de que alcanzara el sitio arqueológico de Micenas, uno de los conjuntos más importantes de la Edad del Bronce.
Creta acumuló 4.500 hectáreas quemadas
En Creta, los incendios quemaron aproximadamente 4.500 hectáreas durante el miércoles y el jueves al sur de la ciudad de Rétino. La estimación fue elaborada por el servicio meteorológico del Observatorio Nacional de Atenas mediante imágenes del programa europeo Copernicus.
El terreno accidentado y los vientos dificultaron el acceso de los equipos. Las autoridades enviaron recursos adicionales a la isla, donde las llamas afectaron zonas rurales, actividades económicas y comunidades vinculadas con el turismo.
La emergencia dejó pérdidas directas para residentes y comerciantes. En Agia Galini, el propietario de una cafetería relató a la agencia AFP que su establecimiento había quedado destruido y que el negocio sostenía a dos familias.
La observación satelital resulta especialmente útil para delimitar incendios extensos y calcular la superficie quemada. También permite identificar nuevos focos, seguir las columnas de humo y evaluar daños en áreas de difícil acceso, aunque debe combinarse con verificaciones sobre el terreno.
El nivel máximo de riesgo se extendió a varias regiones
Las autoridades emitieron para el sábado una alerta de riesgo máximo en el área metropolitana de Atenas, Creta, sectores del Peloponeso, el centro de Grecia y la región fronteriza con Turquía. La advertencia reflejaba la combinación de vegetación seca, altas temperaturas y vientos persistentes.
El primer ministro Kyriakos Mitsotakis advirtió que el país afrontaba días difíciles. Grecia había evitado durante parte del verano los episodios más graves que golpearon previamente a España y Francia, pero el peligro se desplazó hacia el este del Mediterráneo al cambiar las condiciones meteorológicas.
Las olas de calor cada vez más intensas en Europa elevan la evaporación, reducen la humedad del suelo y aceleran el secado de la vegetación. Esas condiciones no originan por sí solas todos los incendios, pero favorecen que una ignición se propague con mayor rapidez.
Grecia presenta además una dificultad logística particular: sus cientos de islas obligan a distribuir medios aéreos, embarcaciones y personal entre territorios separados. Cuando coinciden varios incendios, el traslado rápido de equipos y vehículos puede resultar más complejo que en una región continental conectada por carretera.
Los incendios mediterráneos adquieren mayor intensidad
El fuego forma parte de la dinámica de numerosos ecosistemas mediterráneos, pero las temporadas más cálidas y secas pueden alterar su frecuencia, severidad y extensión. Los incendios repetidos en intervalos cortos reducen el tiempo disponible para la recuperación de los bosques y matorrales.
Una investigación internacional advirtió que el cambio climático ampliará el peligro de incendios en numerosas regiones del planeta, con especial exposición en el Mediterráneo, el oeste de Estados Unidos y Australia.
Los impactos continúan después de apagar las llamas. La desaparición de la cubierta vegetal deja los suelos expuestos a la erosión y aumenta la escorrentía durante las primeras lluvias intensas. Las cenizas y sedimentos también pueden alcanzar ríos, embalses y zonas costeras.
El humo deteriora la calidad del aire incluso lejos del perímetro del incendio. Sus partículas pueden desplazarse con el viento y afectar a poblaciones que no estuvieron directamente amenazadas por las llamas.
La prevención depende de alertas y gestión territorial
La respuesta inmediata en Grecia combinó avisos móviles, evacuaciones, despliegue aéreo y traslado marítimo de residentes. Estas medidas buscan proteger vidas cuando el viento impide garantizar que el frente mantendrá una dirección estable.
La prevención previa incluye reducir acumulaciones peligrosas de combustible vegetal, conservar rutas de acceso, vigilar áreas de interfaz urbano-forestal y establecer planes de evacuación adaptados a cada comunidad. En las islas y poblaciones costeras, esos planes deben contemplar alternativas marítimas.
El aumento del riesgo en Grecia forma parte de una transformación más amplia de los incendios europeos. Científicos prevén que las condiciones favorables para fuegos extremos serán más frecuentes si continúan aumentando las temperaturas y la sequedad de la vegetación.
Mientras permanecieran activos los frentes de Haidari, Viotia y Creta, la prioridad de los servicios de emergencia sería proteger a las comunidades, evitar nuevos focos provocados por brasas y aprovechar cualquier disminución del viento para reforzar las líneas de contención.
Fuente referencial:
Phys.org / AFP
