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Panel del sistema Tierra

Panorama Planetario

Actualizado: 9 de septiembre de 2026
Resumen ejecutivo. El planeta entra en septiembre bajo la influencia creciente de El Niño, temperaturas oceánicas excepcionalmente elevadas y fuertes contrastes hídricos. El calor acumulado en los mares puede reforzar lluvias intensas en unas regiones y prolongar déficits de precipitación en otras. La vigilancia de cuencas, costas, incendios y seguridad alimentaria adquiere especial importancia.
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Temperatura global

Calor sostenido

La señal térmica global permanece claramente por encima de los niveles preindustriales. Julio de 2026 fue el segundo julio más cálido —empatado con 2024— en ERA5, con una anomalía estimada de 1,47 °C sobre 1850–1900. El dato mensual no equivale al umbral climático de largo plazo, pero confirma una base térmica elevada.

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Océanos

20,96 °C en julio

La temperatura media superficial del océano extrapolar alcanzó un récord para julio. El Pacífico tropical concentra una señal especialmente relevante debido al fortalecimiento de El Niño. Los mares cálidos elevan la probabilidad de olas de calor marinas, estrés ecológico y episodios de precipitación más intensos cuando coinciden con una atmósfera favorable.

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CO₂ atmosférico

Presión estructural alta

La concentración de dióxido de carbono continúa en niveles históricamente elevados. Aunque presenta oscilaciones estacionales, la tendencia de fondo sigue impulsada por las emisiones humanas. Este exceso retiene energía en el sistema climático y contribuye al calentamiento del aire, la acumulación de calor oceánico y la acidificación marina.

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Hielo polar

Cobertura bajo vigilancia

La extensión del hielo marino se ha mantenido por debajo del promedio en ambos polos durante distintos momentos de 2026. En julio, la Antártida registró su quinta menor extensión para ese mes. La distribución regional es desigual, por lo que importa observar tanto el área total como el espesor, la edad del hielo y los sectores deficitarios.

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Incendios

Combustibles resecos

Después de un verano extremadamente cálido y seco en sectores de Europa y de temporadas activas en otras latitudes, persiste el riesgo de incendios allí donde la vegetación conserva poca humedad. El viento, las tormentas secas y nuevas irrupciones cálidas pueden producir aumentos rápidos del peligro, incluso fuera del máximo climatológico local.

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Sequías

Impactos acumulativos

Los déficits de lluvia afectan caudales, humedad del suelo y reservas agrícolas con ritmos distintos. El problema más serio aparece cuando varios meses secos coinciden con calor persistente. El Corredor Seco centroamericano, zonas europeas y áreas vulnerables de África y Asia requieren seguimiento por sus implicaciones alimentarias y sociales.

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Tormentas y extremos

Contrastes reforzados

Una atmósfera cálida puede contener más vapor de agua, mientras los océanos calientes aportan energía adicional. Esto no determina por sí solo cada tormenta, pero aumenta el potencial de lluvias torrenciales. Al mismo tiempo, los cambios en la circulación pueden dejar áreas vecinas bajo sequedad, calor o vientos intensos.

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Conexiones planetarias

Pacífico como modulador

El fortalecimiento de El Niño reorganiza patrones de temperatura y precipitación a gran escala. Sus efectos varían según la estación y la región, de modo que no todos los territorios experimentarán el mismo resultado. Las predicciones locales y los sistemas de alerta deben prevalecer frente a generalizaciones basadas únicamente en el fenómeno global.

📡 Señal planetaria destacada

El acoplamiento entre El Niño y un océano anormalmente cálido es la señal central del día. La Organización Meteorológica Mundial prevé que el episodio continúe fortaleciéndose y persista durante los próximos meses. La combinación obliga a anticipar riesgos encadenados: pérdida de cosechas, presión sobre el agua, calor marino, incendios y lluvias extremas.

🧭 Perspectiva para los próximos 7–14 días

La atención debe concentrarse en los avisos meteorológicos regionales, la evolución de ciclones tropicales, las anomalías de precipitación ligadas al Pacífico y la humedad de los combustibles vegetales. También será importante vigilar cuencas con suelos saturados o embalses reducidos. El panorama global ofrece contexto, pero la prevención depende de pronósticos nacionales actualizados y decisiones locales tempranas.

Síntesis divulgativa basada en información disponible de Copernicus/ECMWF, OMM y organismos internacionales. Los indicadores climáticos se revisan a medida que se incorporan nuevas observaciones.

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Las nuevas metodologías revelan la recuperación de la población de águila perdicera, una especie amenazada

En 1986 este ejemplar fue el primer polluelo de águila perdicera del mundo con anilla de lectura a distancia. Foto: Joan Real.

El Equipo de Biología de la Conservación de la Universidad de Barcelona define una metodología eficaz para conocer los patrones demográficos en el medio natural, que ha identificado con detalle el declive y la recuperación del águila perdicera en Cataluña en los últimos 50 años.



Barcelona, 26 de marzo de 2025. Conocer cómo cambian las poblaciones de fauna salvaje es decisivo para mejorar la gestión y conservación de la biodiversidad. La complejidad del trabajo de campo —logística, captura y marcaje de individuos, recaptura, etc.— y la falta de seguimientos a largo plazo dificultan las proyecciones sobre el futuro de las especies de estudio, especialmente si están amenazadas. Ahora, la metodología para determinar cómo varían los patrones demográficos de las especies en el medio natural da un paso adelante con un protocolo eficaz y flexible impulsado por el Equipo de Biología de la Conservación de la Facultad de Biología y el Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona.

La metodología, aplicable a la mayoría de aves rapaces y otras especies territoriales, permite identificar con precisión los cuatro grandes procesos demográficos que originan los cambios poblacionales en una especie concreta: nacimientos, muertes, emigración e inmigración. Este avance contribuirá a tener una visión global de los procesos demográficos y dirigir estrategias de conservación sobre los procesos que más afectan a la viabilidad de la población (aumentar los nacimientos, reducir la mortalidad, retener los ejemplares que emigran, etc.).

La investigación, publicada en la revista Ecoological Applications , la firman los expertos Joan Real, Jaume A. Badia-Boher, Antonio Hernández-Matías, Santi Mañosa, Francesc Parés y Diego J. Arévalo-Ayala, del Equipo de Biología de la Conservación UB-IRBio, y Josep Maria Bas, de la Universidad de Gerona. El trabajo ha contado con el apoyo de la Red de Parques Naturales de la Diputación de Barcelona, la Red de Parques Naturales de la Generalitat de Cataluña, la Fundación MAVA y las empresas Endesa y Bodegas Miquel Torres, entre otras.

En Cataluña, la población de águila perdicera ( Aquila fasciata ) —ahora en recuperación después de muchos años en declive— se ha empleado como modelo para implementar la nueva metodología de estudio poblacional, después de cerca de cincuenta años de seguimiento científico.

Águila adulta nacida y anillada en Cataluña como polluelo y reclutada como ejemplar adulto en Provenza. Foto: Alain Marmasse.

La metodología, aplicable a la mayoría de aves rapaces y otras especies territoriales, permite identificar con precisión los cuatro grandes procesos demográficos que originan los cambios poblacionales en una especie concreta: nacimientos, muertes, emigración e inmigración. Este avance contribuirá a tener una visión global de los procesos demográficos y dirigir estrategias de conservación sobre los procesos que más afectan a la viabilidad de la población (aumentar los nacimientos, reducir la mortalidad, retener los ejemplares que emigran, etc.).

La investigación, publicada en la revista Ecoological Applications , la firman los expertos Joan Real, Jaume A. Badia-Boher, Antonio Hernández-Matías, Santi Mañosa, Francesc Parés y Diego J. Arévalo-Ayala, del Equipo de Biología de la Conservación UB-IRBio, y Josep Maria Bas, de la Universidad de Gerona. El trabajo ha contado con el apoyo de la Red de Parques Naturales de la Diputación de Barcelona, la Red de Parques Naturales de la Generalitat de Cataluña, la Fundación MAVA y las empresas Endesa y Bodegas Miquel Torres, entre otras.

En Cataluña, la población de águila perdicera ( Aquila fasciata ) —ahora en recuperación después de muchos años en declive— se ha empleado como modelo para implementar la nueva metodología de estudio poblacional, después de cerca de cincuenta años de seguimiento científico.

Águila adulta nacida y anillada en Cataluña como polluelo y reclutada como ejemplar adulto en Provenza. Foto: Alain Marmasse.

Declive y recuperación del águila perdicera en Cataluña

Uno de los avances más destacados en el estudio de la demografía de las poblaciones animales silvestres es el uso de modelos integrados de población (SIPM), que han abierto el camino para estudiar también el proceso de inmigración en las poblaciones estudiadas. «Los SIPM ayudan a obtener unas consideraciones de dinámica de poblaciones más robustas y confiables, ya que están formulados para que todas las fuentes de datos sobre una población silvestre (censos, datos de anillamiento o marcaje, observaciones en la época reproductora) se informen mutuamente», detalla el profesor Joan Real, jefe del Equipo de Biología de la Conservación UB-IRBio y miembro del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la UB.

«Otra de las ventajas de los SIPM es su flexibilidad. En este estudio se han empleado hasta cinco tipos de datos distintos, recopilados a largo plazo desde 1986. Esto nos ha permitido determinar con precisión los procesos demográficos sobre nacimientos, muertes, emigración e inmigración», indica Jaume Badia-Boher, primer autor del artículo, que ha formado parte de su tesis doctoral, elaborada en la Universidad de Barcelona.

En el caso del águila perdicera —una especie en regresión y gravemente amenazada en toda Europa—, la metodología ha detallado que en Cataluña la población disminuyó rápidamente durante las décadas de los ochenta y noventa. El declive poblacional de esta rapaz se detuvo durante la década de 2000, y desde 2010 la población se ha ido recuperando progresivamente. «Durante el fuerte descenso de la población, la llegada de individuos inmigrantes de otras poblaciones de la península ibérica en mejor estado probablemente fue un factor relevante para evitar que el descenso fuese mayor», indica el profesor Antonio Hernández-Matías.

Actualmente, con la población recuperada y la supervivencia juvenil en aumento, «la importancia de los inmigrantes es menor, mientras que el número de individuos que emigran hacia otras poblaciones ha aumentado», explica el experto. «Este factor ha podido ayudar a otras poblaciones actualmente amenazadas en otros territorios», añade.

La población que no se reproduce también es decisiva

Los resultados muestran que la población flotante —es decir, la que no puede reproducirse por factores biológicos o ecológicos y no tiene un territorio fijo— desempeña un papel regulador clave en la población de águilas, un aspecto sobre el que hasta ahora existían muy pocas evidencias empíricas.

«Cuando la población reproductora disminuyó fuertemente en los ochenta y noventa, los ejemplares flotantes no eran suficientes para cubrir las bajas, probablemente también debido a una elevada mortalidad, lo que provocó el declive poblacional. A la inversa, a partir de los dos mil la población flotante se recuperó, ayudando, así, a la población reproductora a expandirse», detalla el profesor Santi Mañosa. «Ahora sabemos que una población flotante abundante puede ayudar a estabilizar la población reproductora, evitar declives poblacionales y ayudar a la expansión de la especie».

La disminución en la mortalidad de los jóvenes no reproductores y también de los adultos territoriales ha sido decisiva para la recuperación de la población. «La mejora de la población en Cataluña también está contribuyendo a la viabilidad de las poblaciones cercanas gracias al incremento del número de emigrantes. Por tanto, mejorar el estado de conservación de la población catalana puede tener un efecto beneficioso en poblaciones de otros territorios», explica el experto Jaume A. Badia-Boher.

Una población recuperada, pero todavía frágil en Cataluña

Los resultados del estudio sugieren que las medidas de conservación implementadas en las últimas décadas —como la corrección de la red eléctrica para evitar electrocuciones— y, a la vez, quizás, el incremento progresivo de las poblaciones de conejo en áreas de dispersión de los juveniles pueden estar detrás de la recuperación de la especie.

«La coordinación entre investigadores, naturalistas, gestores, propietarios y empresas es clave para el futuro de la especie. Hay que seguir detectando redes o soportes eléctricos peligrosos y corregirlos, y no solo donde hay parejas territoriales, sino también en áreas donde habitan y se alimentan los individuos no reproductores, a la vez que hay que mejorar los hábitats en los que viven», apunta Joan Real.

A pesar de la recuperación del núcleo del águila perdicera en Cataluña, su situación es muy frágil y todavía hoy mueren bastantes águilas por accidentes con líneas eléctricas, ahogamiento en balsas, disparos o choques con infraestructuras. «Para conservar la especie es urgente planificar y realizar un uso del territorio más sostenible que comporte reducir la urbanización, limitar la implementación de infraestructuras, tener una agricultura menos intensiva y recuperar las actividades tradicionales en la montaña que favorecen la biodiversidad», indica el equipo.

En el futuro, es preciso continuar la labor de seguimiento científico, como el de la población reproductora en sus territorios, y recabar más información sobre la población flotante, que es la más desconocida. «Aparte de las tareas de seguimiento, es clave conocer los factores que determinan la dinámica poblacional, como la ocupación de los territorios en un marco territorial cambiante y en un contexto de crisis de la biodiversidad que está afectando y extinguiendo cada vez a más especies», apuntan los expertos.

Una nota histórica: 50 años de seguimiento científico

Este año se cumplen cincuenta del primer seguimiento en Cataluña del águila perdicera. Gracias a los estudios a largo plazo, se han podido detectar las señales de alarma del estado de conservación de las poblaciones y, así, establecer medidas de gestión y conservación adecuadas. Además de realizar los seguimientos científicos, también es decisivo impulsar la investigación sobre la biología básica (ciclo vital, uso del territorio, recursos tróficos, reproducción, supervivencia, etc.) y los factores que condicionan estos aspectos. Durante todos estos años, el Equipo de Biología de la Conservación UB-IRBio ha impulsado tanto la investigación básica como aplicada de la especie, una actividad que ha dado pie a distintas tesis doctorales, artículos científicos y divulgativos, manuales técnicos y acciones de difusión científica al público general.

«Estos conocimientos han permitido aplicar sobre el territorio medidas de conservación relevantes, como la corrección de líneas eléctricas que incidían en la mortalidad, la mejora de los hábitats de paso o la colaboración con gestores del territorio privado y público. Cabe recordar que organismos públicos y privados, centros de investigación, ONG, propietarios y la ciudadanía han colaborado en todas estas tareas para conservar esta especie amenazada», concluye Joan Real.

Artículo de referencia

Badia-Boher, Jaume A.; Hernández-Matías, Antonio; Mañosa, Santi; Parés, Francesc; Bas, Josep María; Arévalo-Ayala, Diego; Real, Juana. « Caída y ascenso de una rapaz amenazada: desentrañando la dinámica poblacional a largo plazo con modelos integrados espacialmente explícitos ». Aplicaciones Ecológicas , marzo de 2025. DOI: 10.1002/eap.70013.