Lectura global 🌍 Panorama Planetario + Evolución ambiental 📈 Tendencias de la Tierra +
×

🌍 Panorama Planetario

1 de octubre de 2026

Estado del sistema Tierra: indicadores observados, procesos activos y perspectiva de seguimiento.

Resumen ejecutivo

Un inicio de octubre condicionado por el calor acumulado

El sistema climático entra en octubre después de un período de temperaturas globales muy elevadas. El último resumen mensual disponible en el portal consultado de Copernicus corresponde a agosto de 2026: ese mes fue el agosto más cálido de su registro. La lectura planetaria combina este antecedente con el seguimiento del océano, los gases de efecto invernadero y la evolución estacional del hielo.

Estos indicadores tienen calendarios distintos. Una medición mensual, una detección satelital y una previsión estacional no describen exactamente el mismo momento. Por eso, este panel identifica el período de los datos y presenta los riesgos como procesos de vigilancia, sin convertirlos en un pronóstico uniforme para todo el planeta.

Temperatura global

Último balance consultado: agosto

Copernicus sitúa agosto de 2026 como el agosto más cálido registrado y empatado con julio de 2023 entre los meses de mayor temperatura global absoluta. Esto describe una media planetaria: no significa que todas las zonas hayan tenido calor récord al mismo tiempo. El balance completo de septiembre deberá evaluarse cuando se publique, con su correspondiente metodología y período de referencia.

Océanos

Calor y circulación bajo observación

El océano intercambia energía y humedad con la atmósfera, por lo que su temperatura ayuda a interpretar la evolución del clima. La perspectiva estacional de la OMM para septiembre–noviembre apunta a un fortalecimiento de El Niño. El seguimiento debe distinguir las anomalías del Pacífico ecuatorial de las condiciones del conjunto de los mares: una señal de cuenca no equivale a una temperatura oceánica global.

CO₂ atmosférico

427,55 ppm · Mauna Loa · agosto

NOAA informa una media mensual de 427,55 partes por millón en Mauna Loa para agosto de 2026, frente a 425,48 ppm en agosto de 2025. La comparación entre el mismo mes de años distintos reduce la confusión con el ciclo estacional. Es una medición de una estación de referencia, con datos recientes preliminares; no debe presentarse como concentración media mundial ni como lectura del 1 de octubre.

Hielo polar

Transición estacional

El cambio de estación exige interpretar por separado los dos hemisferios: el hielo marino ártico pasa hacia su etapa de recuperación otoñal, mientras el antártico se aproxima al período de retroceso primaveral. Extensión, espesor y concentración son variables diferentes. Tampoco deben confundirse con la masa de los mantos de hielo continentales, cuya pérdida tiene una relación directa con el aumento del nivel del mar.

Incendios

Seguimiento casi en tiempo real

NASA FIRMS permite observar detecciones térmicas recientes a escala global. Su utilidad aumenta al combinar la hora de observación con viento, humedad y cobertura vegetal. Un punto caliente no representa por sí solo superficie quemada, gravedad del incendio o daños ecológicos. La interpretación planetaria debe considerar también emisiones, transporte de humo y continuidad del episodio, evitando sumar detecciones como si fueran incendios independientes.

Sequías

Déficit acumulado

La sequía puede persistir aunque aparezcan lluvias después de semanas secas. La falta de precipitación, la humedad del suelo y las reservas de agua responden con velocidades distintas. Para evaluar una recuperación hacen falta series temporales, no una imagen aislada. El seguimiento global debe prestar atención al efecto combinado del calor y la evaporación, que puede aumentar la demanda de agua incluso cuando la lluvia no disminuye.

Tormentas y fenómenos extremos

Riesgos de rápida evolución

La intensidad de los impactos depende tanto del fenómeno meteorológico como de la exposición y la vulnerabilidad. Lluvias concentradas pueden provocar inundaciones repentinas sin resolver un déficit hídrico prolongado. Los avisos oficiales y las observaciones actualizadas son esenciales para valorar cada episodio. Este panorama no establece una alerta mundial única: las amenazas cambian de un territorio a otro y pueden modificarse en pocas horas.

Señal planetaria destacada

La coincidencia de presiones

La señal de atención es la posibilidad de que varios procesos se refuercen: calor persistente, mayor demanda evaporativa y variaciones de lluvia pueden afectar simultáneamente agua, vegetación y condiciones de incendio. Esta es una interpretación de los mecanismos del sistema Tierra, no una medición de un episodio concreto. Su importancia consiste en observar conexiones y no evaluar cada indicador como un compartimento separado.

Perspectiva del 2 al 15 de octubre

Durante los próximos 7–14 días, el seguimiento debe centrarse en la evolución de anomalías oceánicas, la persistencia de déficits de humedad y los episodios de precipitación intensa. La orientación estacional de la OMM aporta contexto, pero no permite asignar fechas, trayectorias de tormentas ni cantidades de lluvia para este intervalo. Esos detalles requieren pronósticos meteorológicos actualizados.

La publicación de nuevos balances mensuales permitirá contrastar el estado observado al terminar septiembre. Hasta entonces, conviene mantener separados los registros consolidados y las señales operativas. Una actualización responsable explica qué se ha medido, cuándo se midió y qué grado de incertidumbre acompaña a cada interpretación.

Fuentes: Copernicus C3S, NOAA GML, perspectiva estacional OMM y NASA FIRMS. Fecha editorial: 1 de octubre de 2026.

×

Logran perforar 1,2 kilómetros del fondo oceánico para obtener nuevos datos sobre el manto de la Tierra

Buque JOIDES Resolution de la Expedición 399. / IODP

Un equipo internacional de científicos ha logrado romper un récord con un testigo de perforación de 1268 metros de longitud en el Atlántico Norte. Las muestras de roca recuperadas proporcionan nuevos conocimientos sobre la composición del manto, la geología profunda de la Tierra y las posibles condiciones biogeoquímicas implicadas en los orígenes de la vida.


Eva Rodríguez


Investigadores de la Expedición 399 del Programa Internacional para el Descubrimiento de los Océanos (IODP, por sus siglas en inglés) han conseguido la inmersión más profunda en el manto terrestre, mediante un núcleo o testigo de perforación de 1268 metros.

Durante el año 2023 el equipo científico embarcado en este viaje a una región hidrotermalmente activa llamada Macizo de la Atlantis, en la dorsal mesoatlántica del Atlántico Norte, donde recogió muestras de récord que dan una visión mineralógica profunda y detallada del manto oceánico. Los resultados se publican en la revista Science.

La perforación de peridotitas del manto -rocas ígneas plutónicas que se forman por el enfriamiento del magma-, ha sido históricamente muy difícil: se ha intentado en repetidas ocasiones, pero el agujero más profundo hasta la fecha (perforado a principios de la década de 1990) tenía solo 200 m de profundidad y, además, se recuperaron relativamente pocas rocas.

Los investigadores achacan esta complejidad al hecho de que estas peridotitas suelen estar muy fracturadas y contienen muchas vetas blandas que pueden romper la roca durante la perforación y atascar el taladro.

Recogimos cerca del 100 % de las rocas durante cientos de metros, y terminamos con un agujero muy profundo con una alta recuperación

Johan Lissenberg, Universidad de Cardiff

“Durante nuestra expedición nos encontramos con dificultades similares en un agujero piloto denominado U1601A; pero después, cuando perforamos el agujero U1601C, penetramos muy rápidamente y recogimos cerca del 100 % de las rocas durante cientos de metros”, explica a SINC Johan Lissenberg, científico de la Facultad de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente en la Universidad de Cardiff (Reino Unido) que lidera el trabajo.

La científica Kuan-Yu Lin (Universidad de Delaware, EE UU) estudia las rocas del manto recuperadas a bordo del JOIDES Resolution durante la Expedición 399 del IODP. / Lesley Anderson, Exp. 399, JRSO/IODP

La científica Kuan-Yu Lin (Universidad de Delaware, EE UU) estudia las rocas del manto recuperadas a bordo del JOIDES Resolution durante la Expedición 399 del IODP. / Lesley Anderson, Exp. 399, JRSO/IODP

La importancia de explorar el manto terrestre

Comprender el manto de la Tierra es crucial para conocer detalles fundamentales del sistema terrestre como el magmatismo de nuestro planeta, la formación de la corteza y el ciclo de elementos entre el interior del planeta, la hidrosfera, la atmósfera y la biosfera.

La corteza oceánica se forma a partir de magmas ricos en magnesio y pobres en sílice que se originan en el manto terrestre y afloran a la superficie a lo largo de las dorsales oceánicas medias, que forman una red interconectada de montañas de aproximadamente 65.000 km alrededor del globo. Esta corteza se forma continuamente a medida que las placas se separan, por lo que es muy joven, y de edad cero a lo largo del eje de propagación de la dorsal oceánica media.

Sin embargo, la inmensa mayoría de las rocas de los continentes son mucho más antiguas. Algunas se remontan a la era más temprana del planeta (hace más de 4.000 millones de años), y su composición es muy diferente: son mucho más ricas en sílice y más pobres en magnesio.

Las perforaciones de los fondos oceánicos se pueden usar para reconstruir aspectos importantes como la composición del agua marina y la evolución de sus volcanes 

Johan Lissenberg

Por esta razón, mientras los continentes nos dicen mucho sobre la evolución de la Tierra a lo largo de su vida, la corteza oceánica nos cuenta cómo evoluciona ahora, incluida la composición del manto que hay bajo ella.

“La perforación de los fondos oceánicos nos permite acceder a este registro y utilizarlo para reconstruir una serie de aspectos importantes, como los controles sobre la composición del agua de mar, los ciclos globales de una serie de elementos y la evolución de los volcanes de los fondos marinos, responsables de la mayor parte del vulcanismo de la Tierra. Además, son la forma de profundizar en el manto”, explica el científico.

Roca del manto recuperada durante la Expedición 399 del IODP vista con un microscopio petrográfico. / Johan Lissenberg

Roca del manto recuperada durante la Expedición 399 del IODP vista con un microscopio petrográfico. / Johan Lissenberg

Conocer los orígenes de la vida

El equipo documentó variaciones mineralógicas significativas en todo el núcleo de perforación a varias escalas, incluidos los niveles de serpentinización -proceso que afecta a rocas ultrabásicas y básicas-.

El contenido de piroxeno de la muestra también fue inesperadamente bajo en comparación con otras muestras de peridotita abisal en todo el mundo, lo que podría deberse a altos grados de agotamiento y disolución de piroxeno durante el flujo de fusión. Y, contrariamente a lo que indican los modelos habituales, se encontró que la migración de la fusión era oblicua al afloramiento del manto.

Los autores observaron interacción de fluidos hidrotermales y la roca en todo el núcleo. También se descubrió que las intrusiones de rocas gabroicas, que cristalizan a partir de magma en el subsuelo, desempeñan un papel inesperado en la alteración hidrotermal y en la regulación de la composición de los fluidos de los respiraderos hidrotermales.

Estos últimos se han propuesto como modelos de entornos en los que la química prebiótica puede haber llevado al desarrollo de la vida en la Tierra primitiva y otros cuerpos planetarios.

Cada nueva misión de perforación revela vistas sorprendentes del manto y la formación de la corteza oceánica

Eric Hellebrand, Universidad de Utrecht

“Resulta un tanto enigmático que los fluidos que emergen de los respiraderos hidrotermales en las peridotitas serpentinizadas del manto registren composiciones que requieren una reacción con rocas gabroicas. Nosotros descubrimos que la interacción hidrotermal fluido-roca es particularmente fuerte a lo largo de las vetas gabroicas, que constituyen casi un tercio de las rocas que recuperamos”, afirma Lissenberg.

“Décadas de muestreo del fondo oceánico mediante dragado han pintado un panorama mineralógico aproximado del manto. Sin embargo, cada nueva misión de perforación revela vistas sorprendentes del manto y la formación de la corteza oceánica”, afirma Eric Hellebrand, científico de la Universidad de Utrecht (Países Bajos), en un artículo de perspectiva relacionado. “Los proyectos de perforación más ambiciosos revelarán piezas importantes para comprender los efectos biogeoquímicos del manto oceánico”, señala.

“La clave de este trabajo es que podemos observar la serpentinización a distintas temperaturas, ya que en la parte superior del agujero es la del agua de mar, mientras que en la parte inferior se calienta mucho. Así podemos relacionar esta serpentinización en un rango de temperaturas, con los microbios que se encuentran en las muestras”, indica Lissenberg.

Este estudio aún no ha abordado directamente el origen de la vida, “eso será fruto de investigaciones posteriores”, adelanta el científico, que concluye: “La clave es que hemos recuperado la primera sección larga que nos permitirá abordar este problema en el futuro”.

Referencia: Johan Lissenberg et al. “A long section of serpentinized depleted mantle peridotite”. Science.

Fuente: SINC – Derechos: Creative Commons.