Investigadores de Eawag elaboraron un mapa global de riesgo y advierten que el exceso de este metal en el agua potable puede afectar la salud
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
El manganeso es un oligoelemento esencial para el organismo, pero en concentraciones excesivas puede convertirse en un riesgo para la salud. Dos investigadores de Eawag, el Instituto Federal Suizo de Ciencia y Tecnología Acuática, elaboraron ahora un mapa global de riesgo para identificar dónde el manganeso en aguas subterráneas puede afectar a la población.
El estudio advierte que cerca de 200 millones de personas podrían estar expuestas a niveles preocupantes de manganeso en el agua subterránea utilizada como fuente de consumo. El dato resulta especialmente relevante porque aproximadamente la mitad de la población mundial depende del agua subterránea como agua potable.
La investigación coloca el problema dentro de una agenda más amplia sobre calidad del agua, acuíferos y seguridad hídrica. En Noticias de la Tierra, el papel de las aguas subterráneas ya ha sido señalado como clave para entender el suministro de agua dulce del planeta.
Un metal necesario, pero peligroso en exceso
El manganeso participa en funciones biológicas importantes y está presente de forma natural en rocas, suelos y sedimentos. El problema aparece cuando procesos geoquímicos permiten que el metal se disuelva en el agua subterránea y alcance concentraciones elevadas.
En exceso, el manganeso puede causar problemas de salud. La preocupación es mayor en comunidades que consumen agua de pozos sin tratamiento o sin controles regulares de calidad.
Los investigadores subrayan que el manganeso no debe evaluarse solo como una cuestión estética por color, olor o sabor del agua. Su presencia puede tener implicaciones sanitarias, especialmente cuando el consumo se prolonga en el tiempo.
Un mapa global para ubicar el riesgo
El trabajo fue desarrollado por Annika Jödicke y Joel Podgorski, investigadores de Eawag. Su objetivo fue producir una herramienta capaz de estimar qué regiones del mundo tienen mayor probabilidad de registrar concentraciones elevadas de manganeso en aguas subterráneas.
Para ello, combinaron datos de medición de calidad del agua con variables ambientales, geológicas e hidroquímicas. El resultado es un modelo global de riesgo que permite detectar zonas donde convendría reforzar el monitoreo.
Este tipo de herramientas es importante porque las aguas subterráneas no son visibles y suelen estar insuficientemente vigiladas. Investigaciones sobre flujos de aguas subterráneas han mostrado que los acuíferos pueden tener conexiones de gran escala difíciles de observar directamente.
Quiénes están más expuestos
El riesgo no se distribuye de manera uniforme. Las zonas más vulnerables son aquellas donde la población depende de agua subterránea sin tratamiento, especialmente en regiones rurales o con infraestructura limitada para potabilización.
El estudio estima que entre 180 y 220 millones de personas podrían estar en riesgo por concentraciones de manganeso superiores a 80 microgramos por litro en agua subterránea no tratada.
El mapa no reemplaza las mediciones locales, pero sirve para priorizar campañas de muestreo, orientar políticas de agua potable y detectar áreas donde la exposición podría estar subestimada.
Agua potable, monitoreo y tratamiento
La principal recomendación es aumentar las pruebas de calidad del agua en zonas identificadas como vulnerables. Medir manganeso en pozos, redes rurales y sistemas comunitarios permite saber si la población está expuesta y qué tipo de tratamiento se necesita.
Las opciones de mitigación pueden incluir tratamiento del agua, mezcla con fuentes de menor concentración, cambio de fuente o mejoras en la infraestructura de abastecimiento. La solución depende de la química local del agua, la disponibilidad técnica y los costos.
La vigilancia también debe considerar otros riesgos asociados al agua subterránea. En zonas costeras, por ejemplo, la intrusión de agua salada muestra cómo los acuíferos pueden sufrir presiones distintas según el territorio.
Una señal para la seguridad hídrica global
La presencia de manganeso en aguas subterráneas recuerda que no toda agua clara es necesariamente segura. Algunos contaminantes naturales no pueden detectarse a simple vista y requieren análisis específicos.
El desafío es mayor porque muchas poblaciones dependen de acuíferos para beber, regar cultivos y sostener actividades cotidianas. En regiones secas, el uso sostenible de aguas subterráneas puede ser decisivo para enfrentar sequías, pero también exige controles de calidad más robustos.
El mapa global de Eawag ofrece una base para actuar antes de que la exposición se convierta en un problema sanitario mayor. Su valor está en señalar dónde conviene mirar con más atención, medir mejor y proteger el acceso a agua potable segura.
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