El temporal de finales de septiembre combinó una marejada persistente con sucesivas pleamares, mientras El Niño mantiene bajo vigilancia el próximo invierno de la costa atlántica.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
Las inundaciones que afectaron a la costa atlántica de Estados Unidos a finales de septiembre de 2026 fueron agravadas por la coincidencia de vientos persistentes, mareas altas y condiciones costeras que concentraron el agua. Brian Tang, especialista en ciencias atmosféricas de la Universidad de Albany, explica que el lento desplazamiento del nor’easter prolongó la entrada de agua hacia tierra y permitió que los impactos se repitieran durante varias pleamares.
El episodio alcanzó comunidades entre Carolina del Norte y Nueva York. En Atlantic City, Nueva Jersey, el nivel del agua fue el más elevado desde la supertormenta Sandy de 2012. El nuevo análisis amplía el contexto de la tormenta que golpeó el noreste estadounidense con lluvias y fuertes vientos, al explicar por qué la inundación dependió de varios factores simultáneos.
El viento empujó agua hacia bahías poco profundas
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) define la marejada ciclónica como una elevación del agua por encima de la marea astronómica prevista, causada principalmente por los vientos que la empujan hacia la costa. Su magnitud depende de la intensidad, extensión y velocidad de la tormenta, de la orientación del litoral y de la profundidad del fondo marino.
Tang identifica las bahías de Raritan y Delaware entre las zonas donde la configuración costera favoreció una importante acumulación de agua durante este episodio. La persistencia del viento mantuvo esa presión sobre el litoral.
Un nor’easter recibe su nombre de los vientos del noreste que suelen afectar a las áreas costeras. Según el Servicio Meteorológico Nacional estadounidense, estos sistemas pueden aparecer durante todo el año, aunque son más frecuentes e intensos entre septiembre y abril. Pueden producir lluvia o nieve, fuerte oleaje e inundaciones.
La pleamar elevó el nivel total de la inundación
La marejada y la marea astronómica son componentes diferentes. La primera responde al temporal; la segunda, principalmente a la atracción gravitatoria de la Luna y el Sol. El nivel observado durante una tormenta combina ambas contribuciones.
La NOAA señala que las mareas de mayor amplitud suelen producirse alrededor de la luna nueva y la luna llena. Cuando una marejada coincide con la pleamar, el agua puede alcanzar cotas superiores a las que produciría el temporal durante una bajamar.
La duración también importa: una tormenta lenta puede mantener condiciones peligrosas durante varias mareas altas, reduciendo las oportunidades de recuperación entre un ciclo y el siguiente.
Un mar más alto reduce el margen de protección
La elevación progresiva del nivel medio del mar aumenta la base desde la que actúan las mareas y las tormentas. Por eso, una inundación más extensa no exige necesariamente un temporal más intenso. Este mecanismo está relacionado con el aumento de la frecuencia de las inundaciones costeras extremas documentado en investigaciones recientes.
También influye el movimiento del terreno. El nivel relativo del mar mide la posición del agua respecto de la tierra: si el suelo desciende, la exposición puede aumentar aunque el océano cambie al mismo ritmo que en otras regiones. Los estudios sobre hundimiento de ciudades costeras y ascenso relativo del mar muestran la necesidad de integrar ambos movimientos en las evaluaciones locales.
El Niño modifica las probabilidades, no determina cada tormenta
Tang advierte que el temporal de septiembre no permite establecer por sí solo cómo será todo el invierno. Algunos estudios relacionan los años de El Niño con una mayor probabilidad de nor’easters intensos, pero cada episodio climático presenta diferencias y no garantiza una trayectoria concreta de tormentas.
La preparación debe apoyarse en pronósticos locales y avisos actualizados. El Servicio Meteorológico Nacional recomienda disponer de suministros de emergencia y un plan de comunicación familiar, seguir las indicaciones de las autoridades y evitar conducir por calles inundadas. La amenaza costera requiere observar conjuntamente el viento, las mareas y el nivel del agua, además de la lluvia prevista.
Fuentes referenciales:
Brian Tang, Universidad de Albany: explicación del temporal y del riesgo durante el invierno de El Niño, publicada originalmente en The Conversation
NOAA: diferencias entre marejada ciclónica y nivel total del agua durante una tormenta
Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos: características y riesgos de los nor’easters




