Una investigación publicada en Nature Geoscience identifica en la bahía de Baffin los restos de una estructura flotante de más de 1,6 kilómetros de espesor que estabilizó tres grandes capas de hielo hace unos 20.000 años. Su desaparición aporta nuevas claves sobre la vulnerabilidad de la Antártida.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
Una gigantesca plataforma de hielo que ocupó la bahía de Baffin, entre Groenlandia y el Ártico canadiense, desempeñó un papel fundamental en la estabilidad de tres grandes capas glaciares durante la última glaciación. Una investigación internacional publicada en octubre de 2026 ha descubierto evidencias geológicas de aquella estructura, cuyo espesor superaba los 1,6 kilómetros y cuya desaparición contribuyó a facilitar el retroceso de enormes masas de hielo continental.
El hallazgo, presentado por investigadores de la Universidad de Florida y otras instituciones científicas, revela que las plataformas flotantes pueden ejercer una influencia mucho mayor sobre la estabilidad de los glaciares de lo que se había documentado anteriormente en el hemisferio norte.
La investigación, publicada en la revista Nature Geoscience, reconstruye un episodio ocurrido hace aproximadamente 20.000 años y establece conexiones relevantes con el comportamiento actual de las grandes plataformas de hielo de la Antártida, cuya evolución constituye una de las principales incertidumbres en las proyecciones del nivel del mar.
Una estructura helada sostenía tres grandes capas glaciares
Durante el último período glacial, una enorme plataforma de hielo flotante se extendía por la bahía de Baffin y actuaba como un sistema de contención para tres grandes masas de hielo continental.
Al este se encontraba la capa de hielo de Groenlandia; al norte, la capa de hielo Innuitiana, que cubría parte del archipiélago ártico canadiense; y al oeste, la extensa capa Laurentide, que ocupaba grandes regiones de América del Norte.
Estas masas de hielo estaban conectadas con la plataforma flotante, que ejercía una resistencia mecánica sobre los glaciares que desembocaban en el océano.
Este mecanismo, conocido como efecto de contrafuerte glaciar, limita la velocidad con la que el hielo situado sobre tierra firme puede desplazarse hacia el mar.
Las plataformas flotantes no elevan directamente el nivel del océano al derretirse, porque ya desplazan agua. Sin embargo, su pérdida puede acelerar la descarga de hielo continental, que sí contribuye al aumento del nivel del mar.
La importancia de este proceso también se observa en investigaciones actuales sobre el retroceso del glaciar Pine Island, en la Antártida Occidental, donde el debilitamiento de su plataforma flotante ha estado acompañado por una aceleración del movimiento del hielo.
El fondo marino conservó las huellas de una plataforma extraordinaria
El descubrimiento surgió durante una expedición oceanográfica de cinco semanas realizada en la bahía de Baffin. Inicialmente, los investigadores pretendían recuperar muestras de sedimentos para comprender los procesos que desestabilizaron la capa de hielo de Groenlandia al finalizar la última glaciación.
Sin embargo, mientras cartografiaban el fondo marino mediante sistemas de sonar, identificaron estructuras geológicas que indicaban la antigua presencia de una plataforma flotante mucho más gruesa de lo esperado.
Las evidencias se encontraban a profundidades superiores a 1,6 kilómetros, lo que permitió reconstruir la magnitud de la estructura que había ocupado aquella región.
Según Robert Hatfield, profesor asociado de Geología de la Universidad de Florida y coautor de la investigación, el espesor identificado supera en al menos 800 metros al de cualquier plataforma de hielo previamente conocida en el hemisferio norte.
La magnitud del hallazgo sorprendió al equipo científico porque las plataformas flotantes tienden a mantenerse en equilibrio entre su propio peso y el empuje del agua. La existencia de una estructura tan gruesa indica que el sistema glacial de la bahía de Baffin alcanzó dimensiones excepcionales.
La cartografía submarina permitió reconocer las señales físicas dejadas por el contacto del hielo con el relieve del fondo oceánico, mientras que los sedimentos recuperados aportaron información sobre la evolución posterior del sistema.
La plataforma desapareció en un período de entre 500 y 1.000 años
Uno de los resultados más relevantes de la investigación es la rapidez geológica con la que desapareció aquella enorme estructura.
El análisis de los sedimentos indica que la plataforma de hielo se perdió durante un intervalo aproximado de 500 a 1.000 años, un período relativamente breve para una formación de semejante tamaño.
Su desaparición redujo la resistencia que mantenía parcialmente estabilizadas las tres grandes capas glaciares circundantes.
Como consecuencia, parte del hielo continental pudo desplazarse con mayor rapidez hacia el océano, favoreciendo el retroceso de los glaciares y contribuyendo al aumento del nivel del mar durante la transición hacia el actual período interglacial.
Los investigadores no atribuyen a esta plataforma toda la elevación del nivel marino registrada después de la última glaciación. El aumento global fue resultado de la pérdida progresiva de múltiples capas de hielo en diferentes regiones del planeta.
Sin embargo, el estudio demuestra que la desaparición de un único sistema flotante de grandes dimensiones puede modificar la dinámica de varias masas glaciares conectadas.
Esta relación ayuda a comprender por qué la pérdida de masa de Groenlandia y la Antártida constituye un componente fundamental de las investigaciones sobre el aumento contemporáneo del nivel del mar.
Un descubrimiento con implicaciones para la Antártida actual
La comparación con la Antártida constituye una de las principales aportaciones del trabajo.
Actualmente, el continente antártico alberga grandes plataformas flotantes que funcionan como barreras naturales frente al desplazamiento de los glaciares continentales.
Algunas de estas estructuras, como las plataformas de Ross y Filchner-Ronne, ocupan superficies inmensas y están conectadas con sistemas glaciares que contienen grandes cantidades de agua almacenada en forma de hielo.
El descubrimiento en la bahía de Baffin demuestra que una plataforma comparable en escala a importantes estructuras antárticas actuales pudo desaparecer por completo durante varios siglos.
Este antecedente no significa que las plataformas antárticas actuales vayan a experimentar necesariamente el mismo proceso o que su desaparición pueda fecharse a partir del registro antiguo.
Las condiciones oceánicas, atmosféricas y geográficas son diferentes, y la evolución de cada plataforma depende de múltiples factores.
No obstante, los investigadores consideran que el registro de Baffin ofrece una referencia geológica valiosa para comprobar la capacidad de los modelos numéricos de reproducir grandes episodios de pérdida de hielo.
La importancia de conocer las condiciones bajo estas estructuras también ha sido destacada en investigaciones sobre la circulación oceánica bajo la plataforma de Ross, donde las interacciones entre agua y hielo influyen en la estabilidad del sistema glaciar.
El efecto de contrafuerte explica por qué importa el hielo flotante
La estabilidad de una capa glaciar no depende únicamente de la cantidad de nieve que recibe o de la temperatura del aire.
También intervienen las fuerzas mecánicas que regulan el desplazamiento del hielo desde el interior continental hacia sus márgenes.
Cuando un glaciar desemboca en una plataforma flotante, esta puede transmitir resistencia hacia el hielo situado aguas arriba. La fricción lateral, las conexiones con accidentes del relieve submarino y la geometría de la plataforma contribuyen a ese efecto estabilizador.
Si la plataforma se adelgaza, se fragmenta o desaparece, parte de esa resistencia puede perderse.
El resultado puede ser una aceleración del flujo glaciar, especialmente cuando la configuración del lecho rocoso y las condiciones oceánicas favorecen el retroceso.
En el caso de la bahía de Baffin, la investigación indica que una misma plataforma contribuía a estabilizar simultáneamente tres grandes capas de hielo.
Esta conexión permite entender que la pérdida de una estructura flotante puede tener consecuencias sobre regiones continentales extensas y no solamente sobre el sector inmediatamente próximo al lugar donde ocurre el desprendimiento.
Los mecanismos de inestabilidad también son objeto de investigaciones recientes sobre los factores que limitan el colapso de los acantilados de hielo, un proceso distinto pero igualmente importante para comprender la respuesta de los glaciares al calentamiento.
Los sedimentos marinos permiten reconstruir la última glaciación
La investigación muestra el valor de combinar observaciones del relieve submarino con registros sedimentarios.
Los depósitos acumulados en el fondo oceánico conservan señales de antiguos cambios ambientales, incluidos movimientos de hielo, procesos de erosión y modificaciones en las condiciones de sedimentación.
Mediante la interpretación de estas evidencias, los científicos pueden reconstruir etapas de avance y retroceso glacial que ocurrieron miles de años antes de que existieran mediciones instrumentales.
En la bahía de Baffin, el equipo utilizó estos registros para establecer la presencia de una plataforma excepcionalmente gruesa y estimar el intervalo durante el cual desapareció.
La investigación fue encabezada por Shannon A. Klotsko, con la participación de especialistas de la Universidad de Florida, la Universidad de Carolina del Norte en Wilmington, la Universidad de Columbia y otras instituciones.
El trabajo fue publicado bajo el título científico The Baffin Bay Ice Shelf stabilized three adjacent ice sheets during the last glacial period, en la revista Nature Geoscience.
Una nueva referencia para estudiar el aumento futuro del nivel del mar
La desaparición de la plataforma de Baffin forma parte de las transformaciones que acompañaron el final de la última glaciación, cuando enormes cantidades de hielo continental regresaron progresivamente a los océanos y contribuyeron a configurar las costas actuales.
La reconstrucción de aquel episodio permite estudiar cómo responden las grandes capas glaciares cuando pierden las estructuras flotantes que ayudan a contenerlas.
Esta información resulta especialmente útil para mejorar los modelos empleados en las proyecciones del nivel del mar, porque aporta evidencias de un sistema antiguo que experimentó cambios de gran magnitud.
Los investigadores destacan que todavía existen incertidumbres importantes sobre la velocidad con la que podrían responder los glaciares antárticos a la pérdida de sus plataformas de hielo.
El nuevo registro geológico proporciona datos adicionales para examinar esos mecanismos y evaluar cómo se relacionan la estabilidad del hielo flotante, el movimiento de los glaciares continentales y las variaciones del nivel oceánico.
La principal aportación del descubrimiento es demostrar que una plataforma de hielo extraordinariamente gruesa pudo sostener simultáneamente varias capas glaciares y desaparecer posteriormente en una escala temporal de siglos, modificando el comportamiento de un sistema de hielo de dimensiones continentales.
Fuentes referenciales:
Nature Geoscience — The Baffin Bay Ice Shelf stabilized three adjacent ice sheets during the last glacial period (2026)
Universidad de Florida — Investigación sobre la antigua plataforma de hielo de la bahía de Baffin (21 de octubre de 2026)




