Más de 90.000 toneladas flotan ante el Caribe mexicano, en una temporada que supera 27 veces el promedio histórico y presiona ecosistemas, pesca y turismo
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
El Caribe mexicano atraviesa la temporada de sargazo más intensa registrada hasta ahora, con unas 90.538 toneladas de la macroalga flotando frente a las costas de Quintana Roo. La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, Alicia Bárcena, informó que el volumen observado en 2026 cuadruplica el de 2025 y es 27 veces superior al promedio histórico.
Las acumulaciones afectan destinos como Cancún, Playa del Carmen, Tulum y Puerto Morelos, donde extensas masas de algas pardas cubren sectores costeros y dificultan las actividades pesqueras, recreativas y turísticas. El fenómeno también alcanza a Puerto Rico y las Islas Vírgenes, que han reportado cantidades sin precedentes durante esta temporada.
Una masa de sargazo que crece dentro del Caribe
El Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida calculó que durante julio había alrededor de 27 millones de toneladas métricas de sargazo en el Atlántico, el Caribe y el golfo de México. Los investigadores observaron además una novedad relevante: parte de la macroalga estaría reproduciéndose en grandes cantidades dentro del Caribe y el golfo, en lugar de limitarse a llegar transportada desde el Atlántico por las corrientes.
El sargazo es un componente natural del océano abierto y sus mantos flotantes proporcionan alimento y refugio a numerosas especies. El problema aparece cuando cantidades extraordinarias alcanzan aguas costeras y playas, donde su acumulación y descomposición alteran las condiciones ambientales.
El fenómeno forma parte de la expansión del denominado Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, observado regularmente desde 2011. Investigaciones recientes han relacionado su establecimiento con cambios en la circulación oceánica, los patrones de viento y la disponibilidad de nutrientes, como explica un análisis sobre el origen de las floraciones masivas de sargazo en el Caribe.
La descomposición reduce el oxígeno costero
Cuando los grandes mantos llegan a la costa, pueden bloquear el paso de la luz y afectar pastos marinos, arrecifes y otros hábitats poco profundos. Su descomposición consume oxígeno del agua y puede generar condiciones de hipoxia perjudiciales para peces y organismos bentónicos, además de liberar gases como sulfuro de hidrógeno y amoníaco.
Las acumulaciones también pueden obstruir el desplazamiento de tortugas marinas y otras especies entre el mar y las playas. Estas consecuencias coinciden con las alertas planteadas anteriormente sobre la franja de sargazo que atraviesa el Atlántico y su capacidad para transformar temporalmente ecosistemas costeros sensibles.
La presencia de metales y otros compuestos acumulados por la macroalga añade dificultades para su recolección, disposición o aprovechamiento. Un estudio reseñado por Noticias de la Tierra evaluó específicamente los riesgos de exposición al sargazo depositado en las playas, incluidos aquellos asociados con el contacto accidental de los niños con arena y materia orgánica.
México refuerza la contención y recolección en el mar
La Secretaría de Marina de México ha desplegado embarcaciones especializadas, barcos de apoyo, barcazas, drones y más de nueve kilómetros de barreras para interceptar parte del sargazo antes de que alcance las playas. Sin embargo, la magnitud de la llegada supera la capacidad diaria de extracción en numerosas localidades.
Las autoridades proyectan que unas 119.000 toneladas podrían arribar a las costas de Quintana Roo antes de terminar el año, por encima del récord de aproximadamente 96.000 toneladas registrado en 2025. La respuesta oficial busca mejorar la vigilancia satelital, la previsión de trayectorias y la coordinación de las operaciones en el mar y en tierra.
La retirada debe realizarse con precaución, debido a que el empleo indiscriminado de maquinaria pesada puede erosionar las playas, compactar la arena y perjudicar nidos, dunas y vegetación costera. También se analizan alternativas para transformar la biomasa recolectada en materiales, energía o productos agrícolas, aunque su uso requiere controlar sales, metales y posibles contaminantes.
Una crisis ambiental extendida por el Caribe
La emergencia no se limita a México. Puerto Rico, las Islas Vírgenes y otras islas caribeñas registran arribazones excepcionales que dificultan la pesca artesanal, reducen el acceso a playas y elevan los costos de limpieza. La acumulación prolongada también ejerce presión sobre manglares y arrecifes, ecosistemas que ya enfrentan calentamiento marino, contaminación y otros impactos humanos.
El deterioro de los arrecifes caribeños agrava la vulnerabilidad de las zonas afectadas. Estudios recientes han documentado cómo los arrecifes del Caribe están perdiendo capacidad de crecimiento después de décadas de presiones ambientales acumuladas.
Los científicos señalan que todavía no existe una explicación única para la intensidad de cada temporada. La temperatura oceánica, la radiación solar, los nutrientes disponibles, los vientos y las corrientes influyen conjuntamente en la formación, multiplicación y desplazamiento de las masas. El episodio de 2026 refuerza la necesidad de una vigilancia regional que permita intervenir antes de que los grandes mantos alcancen la costa.
Fuentes referenciales:
Infobae México
Associated Press
Reuters
