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Panorama Planetario

Actualización: 23 de julio de 2026

El sistema climático continúa mostrando una acumulación excepcional de calor en la atmósfera y, especialmente, en los océanos. El último balance mensual consolidado sitúa junio de 2026 como el segundo junio más cálido del registro global, mientras la temperatura superficial del océano extrapolar alcanzó su valor medio más alto registrado para ese mes. La señal dominante combina mares muy cálidos, episodios de calor terrestre, incendios activos en latitudes medias y altas y una distribución irregular de las precipitaciones. Este panorama no significa que todo el planeta experimente simultáneamente las mismas condiciones, pero sí evidencia un fondo climático que amplifica olas de calor, lluvias intensas, sequías y estrés ecológico.

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Señal planetaria destacada: calor oceánico extraordinario El océano extrapolar registró en junio una temperatura superficial media de aproximadamente 20,86 °C, ligeramente superior al máximo mensual observado en junio de 2024. La persistencia de esta anomalía favorece una mayor transferencia de calor y humedad hacia la atmósfera.
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Temperatura global

Calor elevado y persistente

Nivel de atención: alto

Junio de 2026 tuvo una temperatura media global cercana a 16,54 °C, unos 0,56 °C por encima del promedio 1991–2020 y alrededor de 1,39 °C sobre la referencia preindustrial estimada. Europa occidental atravesó su junio más cálido del registro de Copernicus. Estas cifras describen el contexto climático mensual más reciente disponible, no una medición instantánea del 23 de julio.

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Océanos

Máximos estacionales en la superficie marina

Señal dominante

Las aguas comprendidas entre 60° sur y 60° norte alcanzaron durante junio niveles récord para la época del año. El calentamiento no es uniforme: existen zonas con anomalías especialmente pronunciadas y otras más próximas a su climatología. El exceso de energía marina puede intensificar olas de calor oceánicas, afectar ecosistemas y proporcionar humedad adicional a sistemas tormentosos.

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CO₂ atmosférico

La concentración continúa en niveles históricos

Tendencia ascendente

El dióxido de carbono permanece muy por encima de cualquier nivel experimentado durante la historia de la civilización humana. Aunque la concentración diaria fluctúa con el ciclo estacional y entre estaciones de observación, la tendencia estructural sigue aumentando por las emisiones procedentes de combustibles fósiles, procesos industriales y cambios de uso del suelo. Esta acumulación sostiene el desequilibrio energético planetario.

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Hielo polar

Vigilancia de la temporada de deshielo boreal

Seguimiento estacional

El Ártico se encuentra en plena fase de pérdida estacional de hielo marino, por lo que la extensión y la distribución regional deben seguirse hasta el mínimo habitual de septiembre. En el balance terrestre más reciente, Groenlandia perdió aproximadamente 139 gigatoneladas durante el año hidrológico 2024–2025. La Antártida también mantiene una elevada variabilidad interanual.

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Incendios

Actividad relevante en Canadá y oeste estadounidense

Riesgo regional elevado

Los satélites continúan detectando incendios y largas columnas de humo en partes de Canadá y del oeste de Estados Unidos. El calor, la sequedad del combustible vegetal y los vientos favorecen una propagación rápida. Además del daño directo, el humo puede degradar la calidad del aire a cientos o miles de kilómetros, dependiendo de la circulación atmosférica.

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Sequías

Contrastes entre déficit y lluvias intensas

Distribución desigual

El estrés hídrico persiste en distintas cuencas y zonas agrícolas, aun cuando algunas regiones han recibido lluvias beneficiosas. Una precipitación puntual puede reducir temporalmente el riesgo de incendio sin recuperar acuíferos, embalses o humedad profunda del suelo. La evaluación debe considerar duración del déficit, temperatura, demanda evaporativa y disponibilidad real de agua.

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Tormentas extremas

Atmósferas cálidas con mayor capacidad de humedad

Vigilancia multirriesgo

El calor oceánico y atmosférico favorece una mayor disponibilidad de vapor de agua, aunque la formación de tormentas depende también de circulación, inestabilidad y cizalladura. Durante esta etapa del verano boreal deben vigilarse ciclones tropicales, lluvias torrenciales, inundaciones repentinas, granizo y tormentas eléctricas severas en las regiones meteorológicamente favorables.

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Calidad del aire

El humo actúa como riesgo transfronterizo

Impacto a larga distancia

Las partículas finas generadas por incendios pueden desplazarse lejos de los focos y elevar la contaminación en ciudades no afectadas por las llamas. El riesgo sanitario depende de la concentración, la duración de la exposición y la vulnerabilidad individual. Los mapas satelitales permiten seguir las plumas, pero las decisiones locales deben apoyarse en estaciones de superficie.

Perspectiva planetaria para los próximos 7–14 días

La atención seguirá concentrada en cuatro frentes: persistencia de calor en áreas continentales del hemisferio norte, evolución de incendios y humo en Norteamérica, anomalías de temperatura superficial del mar y desarrollo de sistemas tropicales. También será necesario observar episodios de precipitación intensa asociados al monzón asiático y tormentas convectivas regionales. La señal de fondo no determina por sí sola cada evento, pero aumenta la probabilidad de impactos compuestos cuando coinciden calor, sequedad, vegetación inflamable, urbanización vulnerable o suelos saturados. Para alertas operativas deben consultarse siempre los servicios meteorológicos, ambientales y de protección civil de cada país.

Panorama elaborado con los balances globales más recientes disponibles de Copernicus, NOAA y sistemas de observación terrestre. Las cifras mensuales consolidadas corresponden principalmente a junio de 2026 y se presentan como contexto climático, no como lecturas instantáneas.

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Se espera una acidificación sin precedentes de los corales en las aguas de Hawái

En todo el mundo, los océanos se están acidificando a medida que absorben dióxido de carbono de la atmósfera, lo que amenaza los arrecifes de coral y muchos otros organismos marinos.


por Marcie Grabowski, Universidad de Hawái en Manoa


Un nuevo estudio dirigido por oceanógrafos de la Universidad de Hawái en Mānoa ha revelado que se prevén niveles sin precedentes de acidificación de los océanos en las principales islas hawaianas durante las próximas tres décadas. Los hallazgos se publican en la revista Journal of Geophysical Research: Oceans .

El aumento de la acidificación de los océanos puede dañar la vida marina al debilitar las conchas y los esqueletos de organismos como corales y almejas, amplificar los efectos de los factores de estrés existentes y amenazar los ecosistemas oceánicos. Sin embargo, los investigadores tienen esperanza, ya que algunos organismos han mostrado señales de adaptación a los cambios en las aguas. El estudio ayuda a investigadores, conservacionistas y legisladores a comprender los desafíos futuros que enfrentan los arrecifes de coral de Hawái y proporciona información para preservar estos ecosistemas críticos para las generaciones futuras.

Los investigadores del grupo de laboratorio de Brian Powell, profesor del Departamento de Oceanografía de la Escuela de Ciencias Oceánicas y Terrestres y Tecnología (SOEST) de la UH Mānoa, utilizaron modelos informáticos avanzados a escala fina para proyectar cómo la química del océano alrededor de las principales islas hawaianas podría cambiar durante el siglo XXI bajo diferentes escenarios climáticos basados en la cantidad de dióxido de carbono que las sociedades continúan emitiendo.

«Hemos descubierto que se proyecta un aumento significativo de la acidificación oceánica en las aguas superficiales alrededor de las principales islas hawaianas, incluso si las emisiones de carbono se estancan a mediados de siglo en el escenario de bajas emisiones», afirmó Lucia Hošeková, autora principal del artículo e investigadora de SOEST. «En todas las zonas costeras, estos aumentos no tendrán precedentes en comparación con lo que los organismos de los arrecifes han experimentado en miles de años».

Las emisiones condicionan el futuro de los arrecifes de coral

La magnitud y el momento de estos cambios varían según la cantidad de carbono añadido a la atmósfera. En el escenario de altas emisiones, el equipo descubrió que la composición química del océano será radicalmente diferente a la que han experimentado históricamente los corales, lo que podría dificultar su capacidad de adaptación. Incluso en el escenario de bajas emisiones, algunos cambios son inevitables, pero son menos extremos y ocurren de forma más gradual.

El equipo calculó la diferencia entre la acidificación oceánica proyectada y la acidificación que los corales de una ubicación determinada han experimentado en la historia reciente. A esto lo denominaron «novedad» y descubrieron que las distintas zonas de las islas hawaianas pueden experimentar la acidificación de forma diferente. Las costas de barlovento mostraron sistemáticamente una mayor novedad; es decir, las condiciones futuras se desvían considerablemente de las que han experimentado los arrecifes de coral en la historia reciente.

«No esperábamos que los niveles futuros de acidificación oceánica se alejaran tanto de las variaciones naturales en la química oceánica a las que está acostumbrado un ecosistema», afirmó Tobias Friedrich, coautor del estudio e investigador del Departamento de Oceanografía. «Esta es la primera proyección de acidificación oceánica específica para las aguas hawaianas que documenta este hecho».

El potencial de adaptación de los corales

Estudios anteriores han demostrado que un coral expuesto a una acidez oceánica ligeramente elevada puede aclimatarse a esas condiciones, mejorando así su adaptabilidad.

Los resultados muestran las posibles condiciones de acidificación que podrían experimentar los corales. Sin embargo, la gravedad de estas condiciones varía según el escenario climático global. En el mejor de los casos, los corales se verán afectados, pero podría ser manejable. Por eso, continuamos con nuevas investigaciones para examinar los efectos combinados del estrés sobre los corales —afirmó Powell—. Este estudio es un primer paso importante para examinar la totalidad de los cambios que afectarán a los corales y otros organismos marinos, y cómo varían en las islas.

El equipo de investigación continuará investigando los cambios futuros en las aguas hawaianas, específicamente, el estrés térmico , las ubicaciones de posibles refugios (áreas donde los corales pueden estar más protegidos del estrés) para los arrecifes de coral y los cambios en la pesca de Hawái.

Más información: L. Hošeková et al., Patrones de aparición de la acidificación oceánica en las islas hawaianas mediante proyecciones de escala reducida dinámicamente, Journal of Geophysical Research: Oceans (2025). DOI: 10.1029/2024JC021903