La OMM advierte que el calentamiento excepcional del Pacífico modificará las lluvias y temperaturas, con riesgos desiguales de sequía, inundaciones y calor extremo
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
El fenómeno de El Niño está firmemente establecido en el Pacífico tropical y se intensificará durante los próximos meses, según la actualización publicada el 3 de septiembre de 2026 por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en Ginebra, Suiza. Las proyecciones indican que el episodio alcanzará una intensidad muy fuerte antes de llegar a su máximo hacia finales del año, con efectos climáticos que podrían prolongarse durante 2027.
Los centros mundiales de producción de pronósticos de la OMM estiman una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista durante los periodos septiembre-noviembre de 2026 y diciembre de 2026-febrero de 2027. La coincidencia entre las señales oceánicas, atmosféricas y los diferentes modelos explica el elevado grado de confianza de esta previsión.
La advertencia tiene alcance internacional porque El Niño puede reorganizar la circulación atmosférica y cambiar las probabilidades de lluvia y temperatura a miles de kilómetros del Pacífico ecuatorial. Sin embargo, el organismo subraya que un episodio muy fuerte no producirá necesariamente los mismos efectos ni la misma gravedad en todas las regiones.
El calor del Pacífico confirma el fortalecimiento de El Niño
La principal señal se encuentra en las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental. El índice Niño 3.4 registró una anomalía promedio de 1,5 grados Celsius entre mayo y julio de 2026, mientras que durante julio alcanzó los 2 grados por encima de lo normal.
Los valores semanales aumentaron posteriormente hasta situarse entre 2,2 y 2,6 grados Celsius sobre el promedio desde finales de julio hasta mediados de agosto. Bajo la superficie marina, algunas zonas presentaron anomalías superiores a 8 grados durante julio y comienzos de agosto, una reserva de calor que respalda la previsión de una intensificación adicional.
Estas mediciones ayudan a entender cómo se forma El Niño y altera el clima mundial. El fenómeno corresponde a la fase cálida del sistema El Niño-Oscilación del Sur, conocido como ENSO, y se caracteriza por cambios conectados entre el océano y la atmósfera tropical.
El Niño suele aparecer cada dos a siete años y mantenerse entre nueve y doce meses. Generalmente comienza a desarrollarse entre marzo y junio y alcanza su mayor intensidad entre noviembre y febrero, aunque su influencia sobre la temperatura global puede continuar después del máximo calentamiento oceánico.
Las temperaturas superiores a lo normal dominarían la estación
Para el trimestre comprendido entre septiembre y noviembre de 2026, los modelos multimodales de la OMM muestran una mayor probabilidad de temperaturas superiores a las normales en casi todas las áreas terrestres. Las previsiones de precipitación también presentan una respuesta atmosférica característica de un El Niño intenso.
Australia y Nueva Zelanda entran en la primavera austral bajo este escenario de temperaturas elevadas y alteraciones en los patrones estacionales. La información global, no obstante, debe complementarse con los pronósticos de sus respectivos servicios meteorológicos, porque la señal de El Niño no equivale a una predicción uniforme para cada ciudad o territorio.
El comportamiento del clima también estará condicionado por otros factores. La OMM espera el desarrollo de una fase positiva del dipolo del océano Índico, con un valor medio estacional de 0,9 grados Celsius, mientras las cuencas tropicales del Atlántico norte y sur permanecerían generalmente cálidas. Estas condiciones pueden reforzar, debilitar o modificar las respuestas habituales a El Niño.
La evaluación coincide con la previsión de un El Niño muy fuerte hasta febrero de 2027, pero las autoridades insisten en que la intensidad oceánica no permite calcular por sí sola la magnitud de los impactos sobre una región concreta.
Sequías e inundaciones pueden afectar regiones diferentes
La modificación de los vientos y de las zonas donde se forman las lluvias tropicales puede favorecer precipitaciones abundantes e inundaciones en determinados territorios. En otros, puede reducir las lluvias, agravar la sequía, elevar el riesgo de incendios o aumentar la exposición al calor extremo.
Los efectos dependen de la época del año, la ubicación del calentamiento del Pacífico, las condiciones de otros océanos y la vulnerabilidad de cada población. El Niño cambia probabilidades climáticas, pero no significa que todos los episodios de lluvia, sequía o calor puedan atribuirse directamente al fenómeno.
La actividad ciclónica también puede responder de manera diferente según la cuenca. El seguimiento de los ciclones que avanzan en el Pacífico bajo El Niño muestra la necesidad de analizar conjuntamente la temperatura del mar, los vientos, la humedad y las condiciones atmosféricas regionales.
Los sectores más expuestos incluyen la gestión del agua, la agricultura, la energía, la salud pública y la protección civil. Los pronósticos estacionales pueden servir para revisar embalses, sistemas de drenaje, protocolos frente al calor, planes contra incendios y mecanismos de ayuda humanitaria antes de que se produzcan las emergencias.
El cambio climático eleva la temperatura de fondo
La OMM precisa que El Niño es una oscilación natural y no está causado por el cambio climático. No obstante, el episodio se desarrolla en un planeta y unos océanos calentados por la acumulación de gases de efecto invernadero, lo que eleva el nivel térmico sobre el que actúa la variabilidad natural.
La relación entre ambos procesos continúa siendo objeto de investigación. Estudios sobre las oscilaciones de El Niño bajo el calentamiento global analizan cómo podría cambiar el comportamiento del fenómeno, aunque la atribución de un episodio extremo específico requiere evaluaciones científicas propias.
La OMM reforzó la coordinación con los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales y con organismos humanitarios para transformar la perspectiva mundial en información regional útil. Las alertas oficiales y las decisiones locales deberán basarse en las agencias competentes de cada país, que continuarán actualizando los riesgos a medida que evolucione el Pacífico.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Organización Meteorológica Mundial
Actualización El Niño/La Niña de agosto de 2026




