Científicos usaron inteligencia artificial para localizar el borde oculto de la microplaca de Yakutat, una estructura subterránea que podría influir en grandes terremotos y volcanes del centro-sur de Alaska.
Redactor: Luis Ortega
Editor: Eduardo Schmitz
Miles de pequeños terremotos bajo Alaska permitieron dibujar con mayor precisión una estructura tectónica oculta bajo el continente. El hallazgo revela el borde de la microplaca de Yakutat, una masa cortical que se introduce bajo América del Norte y que podría ayudar a explicar la sismicidad, la deformación de la corteza y la actividad volcánica del centro-sur del estado.
El estudio fue publicado el 4 de junio en The Seismic Record y fue liderado por Meghan Miller, sismóloga de la Universidad Nacional de Australia. El equipo utilizó inteligencia artificial y aprendizaje automático para construir un catálogo sísmico más detallado a partir de datos captados por estaciones cercanas a la falla de Denali y a la zona de sutura de la cordillera de Alaska.
El resultado fue una línea recta de unos 250 kilómetros formada por cerca de 3.000 sismos diminutos que antes no habían sido detectados. Esa alineación permitió iluminar el margen de la microplaca de Yakutat ya subducida bajo el continente y definir cambios en la morfología de la losa relacionados con el estado de esfuerzos tectónicos.
Una señal oculta bajo la falla de Denali
La región estudiada forma parte de uno de los sistemas tectónicos más complejos del Pacífico norte. Allí interactúan la placa del Pacífico, la microplaca de Yakutat y la placa Norteamericana, además de grandes fallas activas como la falla de Denali.
Las zonas de subducción son regiones donde una placa se introduce debajo de otra. En ellas se generan algunos de los terremotos más potentes del planeta y también procesos asociados al volcanismo, la deformación profunda y la acumulación de tensión. En Noticias de la Tierra se ha explicado cómo la tectónica de placas da forma al relieve, los océanos, las montañas y las regiones sísmicas activas.
El nuevo trazado muestra que la microplaca de Yakutat se extiende mucho más bajo América del Norte de lo que se creía. Incluso alcanza zonas situadas por debajo de la falla de Denali, un dato relevante para comprender cómo se distribuyen los esfuerzos entre placas y cómo se organizan ciertos patrones de terremotos.
Cómo la inteligencia artificial encontró los sismos diminutos
Para identificar la estructura subterránea, el equipo aplicó herramientas de aprendizaje automático a registros sísmicos. Estas técnicas permitieron detectar señales pequeñas que podían quedar ocultas dentro del ruido sísmico y que resultaban difíciles de reconocer con métodos tradicionales.
Miller y sus colegas también instalaron siete sismómetros nuevos al sur de la falla de Denali, que atraviesa la cordillera de Alaska. Con esos datos adicionales, el equipo examinó registros de ruido sísmico entre terremotos y logró cartografiar el borde de la placa subducida con un nivel de detalle sin precedentes.
El método confirma el valor de la inteligencia artificial para procesar grandes volúmenes de datos geofísicos. En lugar de reemplazar la interpretación geológica, estos sistemas ayudan a descubrir patrones débiles que luego deben ser evaluados por especialistas en sismología, tectónica y geodinámica.
Qué revela la microplaca de Yakutat
La microplaca de Yakutat ya era conocida como una masa cortical que se desplaza bajo la placa Norteamericana. La nueva investigación permitió ubicar con mayor precisión su borde, una línea subterránea que podría actuar como zona de concentración de esfuerzos.
De acuerdo con el equipo, la microplaca podría concentrar energía sísmica hacia la superficie a lo largo de esa línea recta bajo la cordillera de Alaska. Esa posibilidad ayuda a explicar por qué ciertas zonas muestran actividad sísmica organizada y por qué algunos segmentos de fallas pueden responder de forma distinta dentro de un mismo sistema regional.
La investigación se conecta con otros estudios sobre zonas donde pequeños eventos pueden modificar o revelar el estado de tensión del subsuelo. Trabajos recientes han mostrado que incluso pequeños terremotos pueden aportar información clave sobre cambios en patrones tectónicos profundos.
La posible relación con el terremoto de Denali de 2002
El estudio también plantea una hipótesis sobre el terremoto de Denali de magnitud 7,9 ocurrido en 2002. Los autores sugieren que el margen nororiental de la microplaca de Yakutat, situado bajo una sección curva de la falla, pudo influir en el inicio de aquel gran sismo.
La ubicación de la placa coincide con el punto de inicio del terremoto, que se sintió hasta Seattle. Sin embargo, los investigadores presentan esta relación como una hipótesis que requiere modelización computacional adicional, no como una conclusión cerrada.
Esta cautela es importante. En geología, la coincidencia espacial entre una estructura profunda y un gran terremoto no basta para demostrar causalidad. Se necesitan modelos físicos, análisis de esfuerzos, datos sísmicos y comparación con otros eventos para evaluar si ese borde subducido actuó realmente como factor de nucleación.
Volcanes jóvenes y estructura profunda
El hallazgo también respaldó teorías que vinculan la placa subducida de Yakutat con campos volcánicos relativamente jóvenes de la región. Los autores relacionaron la extensión lateral ahora documentada de la microplaca con el inicio cuaternario de campos volcánicos cerca de los márgenes norte y noreste de la placa cartografiada.
Esto no significa que la microplaca explique por sí sola toda la actividad volcánica de Alaska. La región está dominada por la interacción de varias placas, fallas y procesos de subducción. Pero la imagen más precisa del borde de Yakutat refuerza la idea de que esa estructura subterránea interviene en varios procesos geológicos al mismo tiempo.
La relación entre placas, fallas, volcanes y terremotos es especialmente visible en el Cinturón de Fuego del Pacífico. Este sistema concentra gran parte de la actividad sísmica y volcánica mundial, como se ha descrito en análisis sobre las fallas tectónicas activas que atraviesan distintas regiones del planeta.
Por qué importa para el riesgo geológico
El nuevo mapa no permite predecir un terremoto específico ni anticipar una erupción. Su valor está en mejorar la comprensión del subsuelo y de los procesos que organizan la actividad tectónica en Alaska. Conocer dónde se ubican bordes de placas, zonas de sutura y cambios de morfología ayuda a interpretar mejor la distribución del riesgo.
Alaska es una región expuesta a grandes terremotos, volcanes activos, deslizamientos y tsunamis. La información obtenida con inteligencia artificial puede apoyar investigaciones futuras sobre acumulación de tensión, deformación cortical, interacción entre fallas y comportamiento de campos volcánicos.
Estudios recientes sobre eventos extremos en la región también han mostrado cómo la geología de Alaska puede generar impactos complejos. Un enorme deslizamiento cerca del glaciar South Sawyer produjo un tsunami de casi 60 metros en un fiordo glaciar, lo que recuerda la diversidad de riesgos geológicos del territorio.
Una nueva etapa para la sismología
El uso de inteligencia artificial en sismología está abriendo una etapa en la que los catálogos sísmicos pueden volverse mucho más completos. Miles de eventos diminutos, antes invisibles o descartados, pueden revelar estructuras profundas, cambios de esfuerzo y conexiones entre fallas.
En el caso de Alaska, esos pequeños sismos funcionaron como puntos luminosos sobre una estructura enterrada. Al ordenarlos espacialmente, el equipo pudo dibujar una línea coherente bajo la cordillera y aportar una nueva pieza al rompecabezas tectónico del Pacífico norte.
La investigación muestra que los terremotos pequeños no son ruido sin importancia. Pueden ser señales de procesos profundos que ayudan a entender dónde se acumula tensión, cómo se deforman las placas y qué estructuras influyen en los grandes movimientos terrestres de una región.
Fuente(s) referenciales
