La Organización Meteorológica Mundial registró episodios excepcionales en China y el sur de Estados Unidos, con concentraciones de partículas muy superiores a las recomendaciones internacionales de calidad del aire.
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
China y el sur de Estados Unidos sufrieron durante 2025 algunas de sus tormentas de arena y polvo más intensas de las últimas décadas, con efectos sobre la salud pública, el medio ambiente y diferentes actividades económicas.
La Organización Meteorológica Mundial informó que alrededor de 2.000 millones de toneladas de polvo ingresan cada año en la atmósfera. Estas partículas pueden desplazarse miles de kilómetros y atravesar continentes y océanos antes de depositarse.
Las principales fuentes naturales se encuentran en grandes regiones desérticas, entre ellas el Sahara en África, el Gobi en Asia y el desierto de Arabia en Oriente Medio. Aunque el transporte de polvo forma parte de los procesos naturales del planeta, la mala gestión del agua y la tierra, las sequías y la degradación ambiental tienen una influencia cada vez mayor.
La expansión de las tierras secas y la desertificación puede dejar superficies expuestas a la acción del viento, facilitando la liberación y el transporte de grandes cantidades de partículas.
Impactos sobre la salud, la agricultura y el transporte
La secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial, Celeste Saulo, advirtió que las tormentas de arena y polvo deterioran la calidad del aire y afectan directamente a la salud humana.
Estos fenómenos también reducen la productividad agrícola, interrumpen el transporte terrestre y la aviación, ejercen presión sobre los sistemas de agua y energía y dañan los ecosistemas.
Las tormentas pueden extender sus efectos mucho más allá de las zonas donde se origina el polvo. La frecuencia creciente de estos episodios ha llevado a Naciones Unidas a reclamar una mayor cooperación internacional y mejores sistemas de vigilancia.
El décimo Boletín sobre Polvo Atmosférico de la Organización Meteorológica Mundial indicó que la concentración media mundial de polvo durante 2025 fue de 12,1 microgramos por metro cúbico de aire. La cifra fue ligeramente inferior a los 12,5 microgramos registrados en 2024, aunque existieron grandes diferencias regionales.
Las concentraciones medias anuales más elevadas volvieron a registrarse en la depresión de Bodélé, en Chad, una de las fuentes de polvo más activas del planeta. En esa región se situaron entre aproximadamente 800 y 1.100 microgramos por metro cúbico.
El Paso registró niveles de partículas sin precedentes
La región fronteriza desértica entre México y Estados Unidos experimentó en 2025 tormentas de polvo excepcionalmente frecuentes, intensas y prolongadas.
La Organización Meteorológica Mundial contabilizó 12 tormentas, el número más alto desde 1935, cuando Estados Unidos atravesaba el desastre ambiental conocido como Dust Bowl.
El Paso, en Texas, acumuló 50 días con presencia de polvo en el aire, más del doble de su promedio anual. El episodio más grave ocurrió el 18 de marzo, cuando la concentración diaria media de partículas PM10 alcanzó los 2.064 microgramos por metro cúbico.
Las partículas PM10 tienen un diámetro de hasta 10 micrómetros y pueden ser inhaladas. Durante el episodio, el valor máximo por hora llegó a 8.142 microgramos por metro cúbico, el nivel más alto medido en Texas desde el inicio del monitoreo horario, aproximadamente 27 años atrás.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que la concentración media anual de PM10 no supere los 15 microgramos por metro cúbico. Para un periodo de 24 horas, la referencia es de 45 microgramos por metro cúbico.
Sara Basart, responsable científica de la Vigilancia de la Atmósfera Global de la Organización Meteorológica Mundial, calificó de extrema la temporada estadounidense. La pérdida de visibilidad y los efectos del polvo sobre la respiración, los ojos y la piel hicieron necesario recomendar que la población permaneciera dentro de sus viviendas durante los episodios más graves.
Los fuertes vientos desempeñan un papel decisivo en el levantamiento de partículas sobre superficies secas, especialmente en regiones como Texas y Nuevo México. La dinámica que alimenta estas tormentas de polvo impulsadas por el viento también puede favorecer incendios forestales y ventiscas bajo otras condiciones atmosféricas.
China sufrió su peor episodio en una década
China registró en abril de 2025 su peor tormenta de arena y polvo en una década al considerar conjuntamente su intensidad, duración y extensión territorial.
El polvo procedente de Mongolia avanzó sobre distintas zonas del país y elevó las concentraciones horarias de PM10 hasta valores de entre 3.000 y 4.000 microgramos por metro cúbico en algunos lugares.
El norte de China se encuentra expuesto de manera recurrente a masas de polvo transportadas desde regiones áridas y degradadas. Estas partículas pueden provocar un fuerte aumento de la contaminación atmosférica y reducir considerablemente la visibilidad.
Las estrategias para contener la desertificación y estabilizar los suelos han incluido extensos programas de plantación de árboles. Sin embargo, la reforestación masiva desarrollada en China también puede modificar el ciclo del agua cuando se utilizan especies o densidades que demandan grandes cantidades de humedad.
Grandes tormentas en África y Oriente Medio
El norte de África y Oriente Medio también registraron una serie de importantes tormentas de polvo entre marzo y mayo de 2025.
Partes de Irak y Kuwait presentaron una actividad de polvo superior a la del año anterior. Asia central también experimentó un aumento de estos episodios.
El polvo mineral puede permanecer suspendido durante largos periodos y viajar a grandes distancias. Además de sus efectos sobre la salud y las infraestructuras, también interviene en procesos atmosféricos, climáticos y oceánicos.
En 2025, una agencia de Naciones Unidas estimó que las tormentas de arena y polvo afectan a unos 330 millones de personas en más de 150 países, lo que refleja el alcance transfronterizo del fenómeno.
La inteligencia artificial podría mejorar los pronósticos
Celeste Saulo destacó que las tormentas de arena y polvo atraviesan fronteras nacionales, por lo que los países necesitan compartir datos destinados a los sistemas de alerta temprana.
La Organización Meteorológica Mundial considera que la inteligencia artificial puede contribuir a mejorar los pronósticos, aunque todavía se requiere más investigación para determinar qué métodos ofrecen mejores resultados en cada situación.
Algunos sistemas de inteligencia artificial muestran mayor capacidad para anticipar tormentas locales de corta duración y rápido desarrollo. Otros presentan resultados más consistentes frente a fenómenos de gran escala que se forman y desplazan durante varios días.
La diversidad de estos eventos obliga a combinar observaciones atmosféricas, mediciones de partículas, información sobre los suelos y modelos de circulación del viento para mejorar la capacidad de anticipación ante episodios que pueden deteriorar rápidamente la calidad del aire.
Fuente(s) referenciales
Phys.org: Dust in the wind: intense storms struck China, US in 2025, says UN
