La histórica Rabbit-Proof Fence atravesó Australia Occidental para proteger cultivos y pastizales frente a una de las especies invasoras más destructivas del país
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
A comienzos del siglo XX, las autoridades de Australia Occidental emprendieron una obra de ingeniería sin precedentes para contener el avance de millones de conejos europeos que estaban deteriorando cultivos, pastizales y terrenos dedicados a la producción agropecuaria. El proyecto dio origen a la denominada Rabbit-Proof Fence, una extensa red de cercas concebida como barrera frente a una invasión biológica que ya se propagaba por buena parte del continente.
La construcción de la cerca número 1 comenzó en 1901 y se extendió durante los años siguientes a través de zonas costeras, llanuras, bosques y áreas desérticas. De acuerdo con la Biblioteca Estatal de Australia Occidental, esta primera línea alcanzó aproximadamente 1.834 kilómetros entre la costa sur y el noroeste del territorio.
Cuando fue terminada, la estructura fue considerada la valla continua más larga del mundo. Posteriormente se levantaron otras dos cercas destinadas a reforzar la protección de las áreas agrícolas, por lo que el sistema histórico completo superó los 3.200 kilómetros.
Una especie introducida que transformó el territorio australiano
Los conejos no pertenecían originalmente a los ecosistemas australianos. Fueron introducidos durante la colonización europea y, favorecidos por la disponibilidad de alimento, la amplitud del territorio y la limitada presión inicial de depredadores, aumentaron rápidamente su población.
Su expansión produjo una fuerte presión sobre la vegetación. Los animales consumían cultivos y plantas nativas, competían por alimento con otras especies y contribuían al deterioro de pastizales. La pérdida de cobertura vegetal también podía dejar el suelo más expuesto a la erosión, especialmente en regiones secas y sometidas a una elevada variabilidad climática.
La crisis ocasionada por los conejos forma parte de un problema ambiental más amplio relacionado con las especies introducidas y la alteración de los ecosistemas de Australia. El país también enfrenta una elevada pérdida de fauna autóctona, como explica un análisis sobre las causas de la extinción de mamíferos australianos.
La cerca no pudo detener completamente a los conejos
A pesar de la magnitud del proyecto, la barrera no consiguió impedir por completo el desplazamiento de los animales. En 1902, cuando todavía avanzaban los trabajos de construcción, ya se habían localizado conejos al oeste del trazado de la primera cerca.
Los animales podían aprovechar sectores dañados, excavar bajo el alambrado o avanzar por zonas donde la barrera aún no había sido cerrada. Esta situación llevó a construir en 1905 la cerca número 2, de aproximadamente 1.166 kilómetros, con el propósito de contener nuevamente la propagación hacia las regiones occidentales.
La Biblioteca Estatal de Australia Occidental describe la red de cercas como una respuesta singular, aunque insuficiente, frente a un problema ambiental de enorme escala. La experiencia demostró que una infraestructura física podía retrasar el avance de una especie invasora, pero difícilmente resolverlo sin medidas adicionales de control y vigilancia.
De barrera contra conejos a infraestructura para otras especies
Las tres cercas originales fueron construidas entre 1902 y 1907 y recibieron inicialmente el nombre de Rabbit-Proof Fences. Con el paso del tiempo, la importancia de la estructura para contener conejos disminuyó, mientras adquiría nuevas funciones relacionadas con el movimiento de emúes y perros salvajes.
El Departamento de Industrias Primarias y Desarrollo Regional de Australia Occidental señala que la estructura, actualmente denominada State Barrier Fence, conserva cerca de 1.350 kilómetros operativos. Su mantenimiento incluye la sustitución de postes y alambres, la reparación de puertas y la limpieza de los caminos utilizados para inspeccionarla.
En la actualidad, la barrera contribuye principalmente a limitar la entrada de perros salvajes en las áreas ganaderas del suroeste de Australia Occidental. También ayuda a reducir los efectos de las migraciones masivas de emúes sobre los cultivos de cereales.
Una obra histórica con consecuencias ambientales y sociales
La Rabbit-Proof Fence se convirtió en un símbolo de los esfuerzos realizados para controlar una invasión biológica mediante una infraestructura de grandes dimensiones. También representa las dificultades que aparecen cuando una especie introducida logra establecerse y reproducirse ampliamente antes de que las autoridades puedan contenerla.
La historia de la cerca posee además una dimensión social vinculada con las comunidades aborígenes de Australia Occidental. Parte de su trazado fue posteriormente utilizada como referencia territorial por personas indígenas desplazadas de sus familias durante las políticas coloniales conocidas como las Generaciones Robadas, una experiencia recogida en obras literarias y cinematográficas.
Más de un siglo después de su construcción, la antigua barrera contra conejos continúa mostrando cómo la introducción de una especie puede modificar la biodiversidad, la producción rural y la gestión de extensos territorios durante generaciones.
Fuentes referenciales:
Diario UNO
Departamento de Industrias Primarias y Desarrollo Regional de Australia Occidental
Biblioteca Estatal de Australia Occidental
