El papel invisible del suelo en el clima: cómo los microorganorganismos regulan el carbono del planeta


Los suelos como motor silencioso del ciclo global del carbono


Redacción Noticias de la Tierra


Los suelos del planeta albergan una cantidad de carbono mayor que la que se encuentra actualmente en la atmósfera y en toda la vegetación terrestre combinadas. Esta realidad, poco visible fuera del ámbito científico, convierte al suelo en uno de los componentes más decisivos del sistema climático global. En el centro de este proceso se encuentran los microorganismos del suelo, responsables directos de regular cómo el carbono entra, circula y sale de los ecosistemas terrestres.

El ciclo global del carbono del suelo no es un simple proceso pasivo de almacenamiento. Se trata de un sistema dinámico, controlado en gran medida por la actividad microbiana, que responde a cambios ambientales como la temperatura, la humedad y la disponibilidad de nutrientes. Estas interacciones determinan si el suelo actúa como un sumidero de carbono que ayuda a mitigar el cambio climático o como una fuente adicional de emisiones hacia la atmósfera.

Microorganismos del suelo y productividad de los ecosistemas

Los microorganismos del suelo cumplen múltiples funciones esenciales. Descomponen la materia orgánica procedente de restos vegetales y raíces, transformando el carbono en formas que pueden permanecer almacenadas en el suelo o liberarse como dióxido de carbono. Este equilibrio entre retención y liberación está estrechamente ligado a la productividad de los ecosistemas terrestres.

La investigación destaca que la productividad de un ecosistema, entendida como la cantidad de biomasa vegetal que se genera, influye directamente en el funcionamiento del ciclo del carbono del suelo. A mayor productividad, mayor entrada de carbono al suelo en forma de residuos orgánicos. Sin embargo, esta mayor disponibilidad de carbono también estimula la actividad microbiana, lo que puede acelerar su descomposición y modificar las tasas de liberación de carbono.

Este doble efecto convierte a los microorganismos en reguladores clave: son capaces de estabilizar el carbono en el suelo durante largos periodos o, por el contrario, acelerar su retorno a la atmósfera, dependiendo de las condiciones ambientales y biológicas del ecosistema.

El carbono del suelo y los mecanismos de retroalimentación climática

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la relación entre el ciclo del carbono del suelo y los mecanismos de retroalimentación del cambio climático. Los suelos no solo reaccionan al clima, sino que también influyen activamente en él. Cuando las condiciones favorecen una mayor actividad microbiana, como ocurre con el aumento de la temperatura, se incrementa la descomposición de la materia orgánica y la liberación de carbono a la atmósfera.

Este proceso puede generar un efecto de retroalimentación positiva: el calentamiento estimula la actividad microbiana, lo que libera más carbono, intensificando a su vez el calentamiento global. Sin embargo, el comportamiento no es uniforme en todos los ecosistemas. La respuesta del suelo depende de factores como el tipo de suelo, la composición de las comunidades microbianas y la productividad vegetal.

Comprender estos mecanismos resulta esencial para anticipar cómo responderán los ecosistemas terrestres a un clima cambiante y qué papel desempeñarán los suelos en la regulación futura del carbono atmosférico.

Interacciones entre plantas, suelo y microorganismos

El estudio subraya que el ciclo del carbono del suelo no puede analizarse de forma aislada. Las plantas, a través de la fotosíntesis, capturan carbono de la atmósfera y lo incorporan al suelo mediante raíces y residuos vegetales. Este carbono se convierte en el principal sustrato para los microorganismos, que lo procesan y redistribuyen dentro del sistema edáfico.

Las interacciones entre raíces y microorganismos influyen directamente en la estabilidad del carbono del suelo. Algunas fracciones pueden quedar protegidas físicamente dentro de la estructura del suelo o asociadas a minerales, lo que reduce su descomposición. Otras, en cambio, son rápidamente transformadas y liberadas.

Estas relaciones complejas explican por qué pequeños cambios en la productividad vegetal o en la composición microbiana pueden tener efectos desproporcionados sobre el balance de carbono de un ecosistema.

Implicaciones para la modelización del cambio climático

Uno de los aportes centrales de la investigación es la necesidad de integrar de forma más precisa el papel de los microorganismos del suelo en los modelos climáticos. Tradicionalmente, muchos modelos han simplificado el comportamiento del carbono del suelo, sin representar adecuadamente la diversidad y la función de las comunidades microbianas.

Los resultados indican que para mejorar las predicciones sobre el cambio climático es imprescindible considerar cómo la productividad de los ecosistemas y la actividad microbiana interactúan para controlar el almacenamiento y la liberación de carbono. Ignorar estos procesos puede conducir a estimaciones incompletas o imprecisas sobre la magnitud de las futuras emisiones de carbono desde los suelos.

Incorporar esta información permitirá evaluar con mayor realismo el potencial de los suelos para actuar como sumideros de carbono y su vulnerabilidad frente a escenarios de calentamiento global.

El suelo como aliado o riesgo climático

El suelo puede desempeñar un papel decisivo tanto en la mitigación como en la intensificación del cambio climático. Su capacidad para almacenar grandes cantidades de carbono lo convierte en un aliado potencial, pero esta función depende de un delicado equilibrio biológico controlado por los microorganismos.

La investigación pone de relieve que proteger la salud del suelo y comprender sus procesos internos no es solo una cuestión agrícola o ecológica, sino también climática. Las decisiones relacionadas con el uso del suelo, la gestión de ecosistemas y la conservación de la biodiversidad microbiana pueden influir de forma directa en el comportamiento del ciclo global del carbono.

Reconocer el papel central de los microorganismos del suelo permite avanzar hacia una visión más integrada del sistema climático, en la que los procesos invisibles bajo nuestros pies adquieren una relevancia estratégica para el futuro del planeta.

Referencias

Phys.org. Ecosystem productivity, soil microbes and the global soil carbon cycle. Enero de 2026.
Artículo original: https://phys.org/news/2026-01-ecosystem-productivity-soil-microbes-carbon.html

Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.