Un estudio internacional publicado en Science explica cómo el levantamiento de la Antártida Oriental permitió formar una gran capa de hielo cuando la Tierra era unos 5 °C más cálida que hoy
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
Un equipo internacional de científicos logró explicar por qué la Antártida quedó cubierta de hielo millones de años antes que el Ártico, uno de los enigmas más persistentes de la ciencia climática. La investigación, publicada en la revista Science, muestra que la clave estuvo en la formación de un escarpe, una meseta elevada y una región montañosa en la Antártida Oriental.
Ese relieve creó las condiciones necesarias para que la nieve y el hielo pudieran acumularse de forma permanente, incluso cuando la Tierra era alrededor de 5 °C más cálida que en la actualidad.
Una ventaja geológica para formar hielo
La glaciación antártica comenzó hace unos 34 millones de años. En cambio, las grandes capas de hielo del hemisferio norte no se consolidaron hasta aproximadamente los últimos 5 millones de años. Esa diferencia temporal planteaba una pregunta central: por qué el sur del planeta se congeló mucho antes si el clima global todavía era relativamente cálido.
El estudio, liderado por científicos de la Universidad de Southampton, señala que la respuesta está en la elevación progresiva de la superficie terrestre de la Antártida Oriental. Procesos profundos dentro de la Tierra levantaron grandes áreas del continente durante más de 100 millones de años, desde la separación de la Antártida y África durante el Jurásico.
La historia de la capa de hielo antártica es fundamental para entender tanto el pasado climático como los riesgos actuales, un tema que también ha sido abordado en investigaciones sobre la capa de hielo de la Antártida Oriental.
El papel de las ondas del manto
Los investigadores utilizaron modelos computacionales para reconstruir cómo evolucionó la superficie de la Antártida Oriental durante 100 millones de años. El análisis mostró que un fenómeno conocido como ondas del manto puede explicar el ascenso gradual del terreno.
Estas ondas se desplazan bajo los continentes cuando las placas tectónicas se separan. En el caso antártico, habrían contribuido a formar una extensa meseta elevada coronada por las montañas Gamburtsev, hoy sepultadas bajo entre uno y tres kilómetros de hielo.
El profesor Thomas Gernon, de la Universidad de Southampton y autor principal del estudio, explicó que la superficie terrestre de la Antártida se elevó gradualmente hasta un punto en el que el hielo pudo establecerse de manera permanente, aun cuando los océanos polares y las temperaturas globales seguían siendo sorprendentemente cálidos.
La altura cambió el destino climático del continente
La altitud fue decisiva. Antes de hace 50 millones de años, la mayor parte de las montañas Gamburtsev se encontraba por debajo de 1,5 kilómetros de elevación. Para hace 34 millones de años, casi la mitad de la cordillera superaba los 2 kilómetros, altura suficiente para que la nieve sobreviviera durante todo el año y se acumulara hasta formar una capa de hielo.
Guy Paxman, investigador de la Universidad de Durham y coautor del trabajo, señaló que la topografía es fundamental para la glaciación, porque la temperatura del aire puede disminuir hasta 1 °C por cada 100 metros de altitud.
La investigación ayuda a comprender por qué la Antártida pudo congelarse antes que el Ártico. Mientras la Antártida disponía de tierras elevadas donde el hielo podía arraigarse, gran parte de la región ártica carecía de un relieve continental equivalente.
CO₂, albedo y vapor de agua
La caída de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera sigue siendo considerada un detonante importante de la glaciación antártica. Sin embargo, el estudio plantea que el CO₂ por sí solo no explica la asimetría entre ambos polos.
Una vez iniciado el enfriamiento antártico, varios mecanismos reforzaron el proceso. La superficie blanca del hielo reflejó más radiación solar hacia el espacio, mediante el llamado efecto hielo-albedo, lo que contribuyó a enfriar la región. Los autores estiman que esta retroalimentación redujo la temperatura global alrededor de 1 °C.
Además, el aire más frío contiene menos vapor de agua, un gas que actúa como aislante térmico. Al disminuir ese efecto, el enfriamiento pudo intensificarse y permitir que la capa de hielo se expandiera desde las montañas hacia el resto del continente.
La mayor reserva de hielo del planeta
La capa de hielo de la Antártida Oriental es la mayor de la Tierra. Almacena suficiente agua congelada como para elevar el nivel global del mar alrededor de 52 metros si se derritiera por completo.
Este dato no implica un derretimiento inmediato ni un escenario simple, pero muestra la magnitud del sistema antártico y su importancia para el equilibrio climático del planeta. La estabilidad del hielo antártico depende de interacciones entre atmósfera, océano, relieve, plataformas de hielo y circulación marina.
En la actualidad, distintas investigaciones analizan cómo el calentamiento del océano y los cambios en el hielo marino pueden alterar ese equilibrio, como se ha observado en estudios sobre el deshielo del hielo marino antártico.
Una ventana al pasado y a los puntos de inflexión
Los autores sostienen que el hallazgo puede cambiar la forma de interpretar el origen de las edades de hielo. La investigación muestra que el interior de la Tierra puede preparar los paisajes para la glaciación, determinando cuándo y dónde grandes transiciones climáticas se vuelven posibles.
Esta perspectiva combina geología profunda y clima. No basta con observar la atmósfera; también es necesario entender cómo la tectónica, la elevación del terreno y la forma de los continentes condicionan la respuesta del planeta al enfriamiento o al calentamiento.
Las señales preservadas bajo el hielo y en sedimentos antárticos siguen ofreciendo información sobre cambios climáticos antiguos. Esa línea de investigación también aparece en trabajos sobre sedimentos bajo la capa de hielo antártica.
Por qué importa hoy
Comprender cómo se formó la capa de hielo antártica no es solo una cuestión del pasado. También permite mejorar los modelos que evalúan la estabilidad futura del hielo y los posibles puntos de inflexión del sistema climático.
La investigación indica que los grandes cambios climáticos dependen de combinaciones complejas: niveles de CO₂, relieve continental, retroalimentaciones de hielo, vapor de agua y circulación oceánica. Esa interacción ayuda a explicar por qué algunos cambios se aceleran una vez que se superan determinados umbrales.
El estudio también aporta contexto a las advertencias actuales sobre el hielo antártico, incluidas las relacionadas con el riesgo de colapso de plataformas de hielo y sus consecuencias para el nivel del mar.
La Antártida se congeló antes que el Ártico porque su geología le dio una ventaja inicial: tierras altas donde la nieve pudo persistir, acumularse y activar retroalimentaciones climáticas. Esa combinación de relieve y clima transformó un continente en la mayor reserva de hielo del planeta.
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