Un estudio global advierte que hasta el 91 % de las regiones propensas al fuego sufrirán mayor peligro antes de fin de siglo
Redacción Noticias de la Tierra
Los incendios forestales, ya devastadores en muchos lugares del mundo, podrían convertirse en una amenaza aún más frecuente, intensa y generalizada en las próximas décadas. Un nuevo estudio dirigido por el Centro Euro-Mediterráneo sobre el Cambio Climático (CMCC) y la Universidad de Coventry revela que el calentamiento global transformará radicalmente los patrones de fuego en el planeta, elevando el riesgo en hasta el 91 % de las regiones susceptibles a incendios antes de que termine el siglo XXI.
Publicado en la revista Journal of Climate, el informe utiliza modelos climáticos avanzados y análisis históricos de incendios para proyectar cómo el aumento de la temperatura, la sequía y los cambios en la vegetación alterarán el peligro de fuego a escala global. Las conclusiones son alarmantes: los eventos extremos de fuego se expandirán incluso en áreas donde hoy los incendios son raros o moderados.
El fuego como síntoma del cambio climático
Los investigadores explican que el fuego no es un fenómeno aislado, sino un indicador directo del cambio climático. La combinación de temperaturas más altas, reducción de la humedad del suelo y aumento de las olas de calor crea condiciones ideales para la ignición y propagación de incendios.
Según el estudio, este patrón se intensificará en casi todos los ecosistemas del planeta. Zonas como el Mediterráneo, el oeste de Estados Unidos, Australia y la Amazonía —ya afectadas por grandes incendios en los últimos años— podrían experimentar temporadas de fuego más largas, más severas y con menos posibilidades de recuperación ecológica.
En regiones que históricamente tenían baja incidencia, como partes del norte de Europa, Siberia y el sur de África, el fuego podría convertirse en un fenómeno cada vez más recurrente, impulsado por el calentamiento de la atmósfera y los cambios en los regímenes de precipitación.
Un aumento global sin precedentes
El equipo científico utilizó datos de observación satelital combinados con simulaciones de modelos climáticos para evaluar la evolución del riesgo de incendio bajo diferentes escenarios de emisiones. Los resultados muestran que, incluso si se reducen las emisiones a niveles moderados, el área global afectada por condiciones favorables al fuego aumentará entre un 50 % y un 70 % para finales de siglo.
En el escenario más pesimista —con emisiones continuas y temperaturas globales que superen los 2 °C— el incremento del riesgo podría alcanzar el 91 % de todas las zonas propensas al fuego. Esto significa que casi ningún ecosistema del planeta quedará libre de los efectos del fuego intensificado por el cambio climático.
Regiones críticas: del Ártico a los trópicos
Entre los hallazgos más preocupantes del estudio destaca la expansión del peligro de incendios hacia latitudes altas, incluyendo la tundra ártica y las regiones boreales. En estos entornos fríos, el derretimiento del permafrost y el secado de la vegetación podrían desencadenar incendios de larga duración, liberando enormes cantidades de carbono atrapado en el suelo y retroalimentando el calentamiento global.
En los bosques tropicales, como la Amazonía o el sudeste asiático, la deforestación y las sequías prolongadas agravan la vulnerabilidad. Los autores advierten que estos incendios tropicales no solo destruyen biodiversidad, sino que transforman los ecosistemas húmedos en paisajes degradados y más inflamables, lo que podría llevar a un punto de no retorno ecológico.
Mientras tanto, las regiones mediterráneas —incluyendo el sur de Europa, Chile y partes de California— experimentarán un aumento en la frecuencia y extensión de incendios forestales extremos, con temporadas cada vez más impredecibles y con mayor impacto económico y humano.
Consecuencias en cascada para el planeta
Los incendios no solo destruyen bosques: alteran los ciclos del agua, el carbono y los nutrientes, además de liberar grandes cantidades de gases de efecto invernadero. La retroalimentación es peligrosa: cuanto más arde la Tierra, más CO₂ y metano se liberan, lo que a su vez acelera el calentamiento global y vuelve el sistema aún más inestable.
Las implicaciones sociales también son enormes. El humo de los incendios causa millones de muertes prematuras cada año por problemas respiratorios y cardiovasculares. Las pérdidas económicas se cuentan por miles de millones, y comunidades enteras se ven desplazadas. En algunas regiones, como el Mediterráneo o California, los incendios están redefiniendo la manera en que las personas viven, cultivan y se protegen de los riesgos naturales.
Ciencia y prevención: anticiparse al fuego del futuro
Los autores del estudio insisten en que estos resultados deben servir como una llamada de alerta global. La expansión del riesgo de incendio no es inevitable si se toman medidas urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la gestión de los ecosistemas.
Entre las estrategias clave destacan la restauración de paisajes degradados, la reforestación con especies nativas adaptadas al clima futuro, la gestión de combustibles forestales y la planificación urbana que considere los nuevos escenarios de riesgo climático.
Asimismo, los científicos subrayan la necesidad de integrar la tecnología de monitoreo satelital con la gestión comunitaria del fuego, especialmente en países en desarrollo donde los recursos para combatir incendios son limitados.
La investigación también respalda la creación de sistemas de alerta temprana basados en inteligencia artificial que puedan predecir el comportamiento del fuego con mayor precisión y reducir las pérdidas humanas y ecológicas.
Un planeta más inflamable si no actuamos
El estudio del CMCC y la Universidad de Coventry deja claro que el siglo XXI será decisivo para determinar si el fuego se convierte en una fuerza descontrolada o en un fenómeno manejable. El planeta está entrando en una era de alta inflamabilidad climática, donde la combinación de calor, sequía y mal uso del territorio puede tener consecuencias irreversibles.
Los autores concluyen que la acción climática global —reducir emisiones, proteger bosques y restaurar suelos— no solo es una cuestión ambiental, sino una estrategia de supervivencia colectiva. La prevención del fuego, advierten, comienza mucho antes de que las llamas aparezcan: comienza con cada decisión energética, agrícola y política que tomemos hoy.
Referencias
- Phys.org. (2025). Climate change will dramatically expand wildfire danger worldwide. Publicado el 12 de noviembre de 2025. Disponible en: https://phys.org/news/2025-11-climate-wildfire-danger-worldwide.html
- CMCC Foundation – Euro-Mediterranean Center on Climate Change (2025). Global Fire Risk under Climate Change Scenarios.
- Coventry University (2025). Wildfire Projections and Climate Interactions Report.
- Journal of Climate (2025). Projected Expansion of Global Wildfire Danger Zones.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
