Los Alpes registran cerca de 400 desprendimientos en 2026 mientras el deshielo del permafrost vuelve más inestables las paredes rocosas
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
El macizo del Mont Blanc, situado entre Francia, Italia y Suiza, atraviesa una temporada excepcional de inestabilidad geológica: los especialistas estiman que durante 2026 se producirán cerca de 400 derrumbes de roca, una cifra aproximadamente diez veces mayor que la observada hace dos décadas. El aumento coincide con las intensas olas de calor que han afectado a Europa y acelerado el deshielo de las zonas montañosas congeladas.
Los desprendimientos han obligado a guías y autoridades locales a cancelar o modificar itinerarios clásicos de montañismo. Rutas consideradas tradicionalmente seguras durante el verano presentan ahora bloques inestables, grietas y sectores expuestos a caídas de roca, por lo que las condiciones deben evaluarse casi diariamente.
El permafrost pierde su capacidad para estabilizar las paredes
El permafrost de montaña está formado por suelos y fracturas rocosas que permanecen congelados durante al menos dos años consecutivos. En las paredes de gran altitud, el hielo alojado en las grietas ayuda a mantener unidos los bloques. Cuando las temperaturas permanecen elevadas durante periodos prolongados, ese hielo se derrite y permite que el agua circule entre las fracturas.
La pérdida de esa unión aumenta la probabilidad de desprendimientos, aunque el calor no constituye el único factor. La estructura geológica, la pendiente, la orientación de la pared, la presencia de agua y los ciclos de congelación y descongelación también influyen en la estabilidad de cada sector.
El proceso puede analizarse con mayor precisión mediante mediciones térmicas en profundidad. Un estudio sobre la propagación del calor dentro del permafrost de montaña mostró que la velocidad del calentamiento varía según el tipo de roca y la presencia de aire, agua o hielo en el subsuelo.
Julio dejó temperaturas excepcionales en el Mont Blanc
Julio de 2026 registró la temperatura media más alta observada hasta ahora en el Mont Blanc. Ludovic Ravanel, geomorfólogo e investigador del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia, señaló que la frecuencia de los derrumbes responde al calentamiento de las paredes y a la degradación progresiva del permafrost.
Las fotografías históricas y las observaciones de campo permiten localizar las cicatrices dejadas por los desprendimientos. Según los análisis realizados en el macizo, entre el 80 % y el 85 % de esas señales se formaron durante las últimas dos o tres décadas, periodo en el que el calentamiento se intensificó en las zonas de alta montaña.
El fenómeno coincide con un contexto continental de temperaturas extremas. Europa se calienta con rapidez y experimenta episodios cada vez más frecuentes, intensos y prolongados, como detalla el seguimiento de las olas de calor que afectan al continente.
La retirada de los glaciares añade presión a las laderas
El retroceso glaciar también modifica la estabilidad del relieve. Una masa de hielo situada junto a una pared rocosa ejerce presión lateral y puede contribuir a sostenerla. Cuando el glaciar pierde espesor y volumen, esa presión disminuye y deja expuestas superficies anteriormente contenidas por el hielo.
Durante 2026, las olas de calor adelantaron el momento en que varios glaciares alpinos agotaron la nieve acumulada durante el invierno. Desde ese punto, la radiación solar comenzó a actuar directamente sobre el hielo antiguo y aceleró la pérdida de masa. El fenómeno y sus riesgos hidrológicos fueron examinados en el análisis sobre el impacto del calor extremo en los glaciares de los Alpes.
La degradación no se limita al arco alpino. Una investigación con observaciones de 156 sitios encontró que la capa superficial que se descongela durante el verano ha ganado profundidad en numerosas regiones frías. Esa tendencia está descrita en el estudio sobre la aceleración mundial del deshielo del permafrost.
Itinerarios clásicos pierden seguridad durante el verano
El verano fue durante décadas la temporada preferida para ascender el Mont Blanc y otros picos alpinos. Ahora, las temperaturas elevadas pueden convertir ese mismo periodo en una etapa de mayor exposición a derrumbes, desprendimientos de hielo y apertura de grietas. Algunos recorridos tradicionales han quedado temporalmente desaconsejados o resultan impracticables.
Las autoridades de Chamonix y los profesionales de montaña insisten en consultar los avisos locales, valorar alternativas y evitar rutas cuando se detecten condiciones inestables. La experiencia técnica no permite anticipar cada caída de roca, especialmente cuando la estructura interna de una pared ya ha sido modificada por el deshielo.
El aumento de los derrumbes muestra que el cambio climático no solo reduce la superficie de los glaciares. También transforma la mecánica de las montañas, modifica el acceso a refugios y rutas, eleva los riesgos para residentes y visitantes y obliga a revisar la forma en que se planifican las actividades en la alta montaña.
Fuentes referenciales:
Infobae
Associated Press




