Lectura global 🌍 Panorama Planetario + Evolución ambiental 📈 Tendencias de la Tierra +
×
OBSERVATORIO PLANETARIO | 04-11-2026

Panorama Planetario

El sistema Tierra continúa bajo presiones climáticas interconectadas. El calor acumulado en los océanos, las concentraciones elevadas de gases de efecto invernadero, las alteraciones del ciclo hidrológico y la vulnerabilidad de los ecosistemas constituyen las principales señales de seguimiento.

Este panel presenta una evaluación estructural actualizada editorialmente al 4 de noviembre. No sustituye los registros meteorológicos en tiempo real ni atribuye valores diarios sin mediciones verificadas.

🌡️ TEMPERATURA GLOBAL

Un planeta con una base térmica elevada

El calentamiento global se evalúa mediante anomalías respecto a períodos de referencia, no mediante una única temperatura instantánea. La acumulación de energía en el sistema climático modifica la probabilidad y la intensidad de numerosos extremos térmicos.

Las oscilaciones estacionales y la variabilidad natural pueden moderar temporalmente algunas regiones sin revertir la tendencia de largo plazo. Para determinar la posición exacta de noviembre de 2026 en la serie histórica deben consultarse los registros consolidados de los organismos climáticos.

🌊 OCÉANOS

El almacenamiento de calor sigue siendo decisivo

Los océanos absorben la mayor parte del exceso de energía asociado al desequilibrio climático. Su calentamiento afecta la estratificación, la disponibilidad de oxígeno, los ecosistemas marinos y la expansión térmica que contribuye al aumento del nivel del mar.

La vigilancia debe diferenciar la temperatura superficial del contenido de calor en profundidad. Ambos indicadores describen procesos relacionados, pero no equivalentes, y sus cambios se manifiestan en escalas temporales distintas.

🏭 CO₂ ATMOSFÉRICO

La acumulación importa más que una oscilación mensual

El dióxido de carbono permanece como uno de los principales impulsores del calentamiento antropogénico. Su concentración atmosférica refleja el balance entre emisiones humanas y absorción por océanos, suelos y vegetación.

El ciclo estacional de crecimiento vegetal puede producir descensos temporales en determinadas estaciones de observación. Esos movimientos no deben confundirse con una reducción sostenida de la acumulación global. El valor exacto correspondiente a esta fecha requiere datos instrumentales publicados.

🧊 HIELO POLAR

Dos hemisferios, dos calendarios de vigilancia

Durante noviembre, el hielo marino ártico se encuentra normalmente en su fase de expansión otoñal, mientras el antártico transita la primavera austral. Por ello, comparar únicamente las superficies absolutas de ambos polos puede inducir interpretaciones equivocadas.

La evaluación científica exige considerar extensión, concentración, espesor y anomalías frente a la climatología de cada región. También debe distinguirse el hielo marino flotante del hielo continental, cuya pérdida contribuye directamente al nivel del mar.

🔥 INCENDIOS

Combustible, humedad y viento determinan el peligro

El riesgo de incendios depende de la sequedad de la vegetación, la temperatura, la humedad relativa, el viento y las actividades humanas. Una temporada lluviosa no elimina automáticamente el peligro si persisten combustibles secos o episodios de viento intenso.

Los focos térmicos detectados por satélite necesitan interpretación: no todos representan incendios forestales y algunos corresponden a actividades agrícolas o industriales. Las evaluaciones operativas deben combinar detección remota y avisos de protección civil.

🏜️ SEQUÍAS

La recuperación hídrica puede ser desigual

Las precipitaciones recientes no siempre reparan déficits acumulados durante meses. La humedad del suelo puede recuperarse antes que los acuíferos, mientras embalses y caudales responden de acuerdo con las características de cada cuenca.

Para evaluar una sequía deben combinarse indicadores meteorológicos, agrícolas e hidrológicos. La disponibilidad de agua también depende de la demanda, la infraestructura y la gestión territorial, factores que pueden agravar una escasez incluso sin anomalías extremas de lluvia.

⛈️ FENÓMENOS EXTREMOS

La exposición transforma el peligro en desastre

Las lluvias intensas, las tormentas severas, los vientos fuertes y las inundaciones requieren vigilancia meteorológica y territorial simultánea. La magnitud del impacto no depende exclusivamente de la intensidad del fenómeno.

La ocupación de llanuras inundables, el drenaje insuficiente y la degradación de laderas pueden aumentar considerablemente los daños. En el hemisferio norte, noviembre también marca una transición hacia patrones meteorológicos propios de la estación fría.

📡 VIGILANCIA GLOBAL

Observar distintas variables evita diagnósticos incompletos

Temperatura, radiación, humedad, vegetación, precipitación y circulación atmosférica forman parte de un sistema conectado. Ninguna medición aislada describe adecuadamente el estado del planeta.

Los satélites proporcionan cobertura espacial amplia, mientras estaciones terrestres, boyas oceánicas y campañas de campo permiten calibrar, validar y complementar las observaciones. La integración de esas fuentes resulta esencial para distinguir tendencias persistentes de fluctuaciones breves.

🌍 SEÑAL PLANETARIA DESTACADA

El ciclo del agua conecta calor, ecosistemas y riesgos

Una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, aunque la precipitación no aumenta de manera uniforme. La circulación atmosférica, la disponibilidad de humedad y las condiciones locales determinan dónde se producen lluvias intensas y dónde persisten déficits.

La señal de mayor interés para la vigilancia integrada es la coexistencia potencial de extremos húmedos y secos en distintas regiones. Su interpretación requiere escalas espaciales y temporales adecuadas, sin atribuir automáticamente cada episodio individual al cambio climático.

🗓️ PERSPECTIVA | 4–18 NOVIEMBRE 2026

Próximos 7–14 días: prioridades de seguimiento

La vigilancia debe concentrarse en la evolución de los sistemas de precipitación, la humedad del suelo, los contrastes térmicos estacionales y las alertas hidrometeorológicas. En las zonas tropicales conviene mantener atención a los episodios de lluvia intensa y a la actividad ciclónica cuando corresponda.

En latitudes medias del hemisferio norte resulta importante seguir los cambios de circulación atmosférica y los primeros episodios fríos de la temporada. En el hemisferio sur, el avance de la primavera modifica progresivamente las condiciones de calor, humedad y riesgo de incendios.

Estas son prioridades de observación, no pronósticos de episodios concretos. Las decisiones preventivas deben apoyarse en boletines oficiales actualizados de cada país.

Fuentes científicas de referencia: OMM, NOAA, NASA, Copernicus Climate Change Service y NSIDC. Panel interpretativo; las cifras instrumentales del 04-11-2026 no se presentan sin verificación.
×

El metano en las minas de carbón: la amenaza que se convierte en oportunidad

SvedOliver / Shutterstock

El carbón y Asturias siempre han ido de la mano, porque “donde había carbón, había de todo”. El carbón trajo el progreso a la economía asturiana desde la época de Jovellanos, haciendo de Asturias una de las regiones más prósperas de España desde la época de la Primera Guerra Mundial hasta la década de los años 80. Pero unida al progreso, también trajo asociada una gran siniestralidad.


Eva Díaz Fernández, Universidad de Oviedo; David Ursueguía Borja, Universidad de Oviedo; Pablo Marín González, Universidad de Oviedo, and Salvador Ordóñez García, Universidad de Oviedo


Las explosiones de grisú han sido durante décadas la cara trágica de la minería, la última vez en el pozo Nicolasa (Mieres), hace casi 30 años. Durante el proceso de formación de carbón también se genera metano, que se libera como gas grisú, peligroso por su naturaleza explosiva.

La Camocha fue una mina subterránea de carbón localizada en Gijón. Álvaro Millán / Flickr, CC BY-ND

Gases emitidos en la mina de carbón

Antiguamente, para detectar la presencia de este gas explosivo, se usaban canarios, capaces de detectar el metano en muy baja concentración. Pero el éxito de estos animales era limitado y la peligrosidad, abrumadora: es explosivo a concentraciones entre el 5-15 %.

Más adelante, con el objetivo de disminuir este riesgo, se empezó a llevar a cabo la ventilación de las galerías de las minas. El objetivo era asegurar la concentración de metano se mantenía siempre por debajo de un 5 %, para lo que se emplean caudales muy elevados (150-300 m³/s).

La mezcla gaseosa emitida al exterior a causa de la ventilación se denomina metano del aire de ventilación (VAM, por sus siglas en inglés) o corriente de venteo, y posee habitualmente concentraciones de metano entre 0,1 y 1 %.

Además, las minas de carbón también generan otras corrientes: metano de las minas de carbón (CMM) y metano de minas abandonadas (AMM), con concentraciones de metano superiores al 30 y 60 %, respectivamente, lo que las hace más fácilmente aprovechables energéticamente. Sin embargo, el VAM es la más importante, llegando a suponer el 75 % del total de las emisiones de metano procedentes de la minería subterránea de carbón (83 000 millones de m³).

Un gas de efecto invernadero desaprovechado

En la actualidad, en torno al 70 % del metano generado en minas de carbón es emitido a la atmósfera sin aprovechar, debido a los elevados caudales y bajas concentraciones. Este desaprovechamiento, además de la pérdida de un recurso, conlleva un problema medioambiental, ya que el metano es un gas causante del efecto invernadero.

Al igual que ocurre con el agua de mina, ¿por qué no aprovechar también el metano?

Hasta ahora, la opción más viable tecnológicamente para lograrlo pasaba por transformar el metano en dióxido de carbono y agua mediante una combustión, lo que reducía el potencial de calentamiento global de la emisión. Esta solución tiene un inconveniente: la baja concentración de metano obliga a la utilización de un combustible adicional, lo que encarece el proceso y disminuye notablemente el rendimiento.

Una posible solución sería recurrir a reactores específicos, tales como los reactores de flujo inverso, capaces de “atrapar” la pequeña cantidad de energía liberada en estas combustiones simplemente cambiando periódicamente el sentido del flujo de los gases a través del reactor.

Convertimos el metano en energía y productos químicos

En este contexto, en el proyecto europeo de investigación METHENERGY+, liderado por la Universidad de Oviedo, hemos trabajado en la posibilidad de capturar y aprovechar estas emisiones de metano en los gases de ventilación procedentes de la minería subterránea de carbón. El objetivo era reducir la emisión del metano, así como aprovecharlo bien para la generación de energía eléctrica o bien para la obtención de productos químicos de mayor valor añadido.

La solución técnica incluía dos etapas: una de concentración y una etapa de aprovechamiento del metano concentrado. Tras analizar las diferentes posibilidades de concentración, la operación de adsorción resultó ser la más ventajosa. La adsorción conlleva el transporte de las moléculas de metano desde la corriente gaseosa hasta la superficie de un sólido (adsorbente).

Esquema de adsorción selectiva de una sustancia (el adsorbato), como el gas metano, sobre un adsorbente poroso. Los autores

Se requiere que este adsorbente posea una elevada capacidad de adsorción y sea selectivo. La capacidad de adsorción conlleva que retenga la máxima cantidad posible de metano, mientras que la selectividad se refiere a que sólo retenga las moléculas de este gas. Los estudios condujeron al interés por un tipo de materiales porosos, los armazones metal–orgánicas (MOF), como adsorbentes para la concentración del metano procedente de este tipo de gases.

El MOF (un tipo de material cristalino y poroso) empleado: Basolite C300. Los autores

Los ensayos de laboratorio y simulaciones llevadas a cabo con un MOF (tipo Basolite C300) permitieron concentrar el metano hasta el 1,2 %. Esta concentración permite abastecer una turbina de gas pobre, que genera electricidad y calor suficiente para regenerar el MOF, es decir, recuperar el metano previamente adsorbido de la superficie del material.

La segunda posibilidad de aprovechamiento fue utilizar el metano concentrado para la fabricación de metanol. Este compuesto, además de ser utilizado como combustible, se emplea en la industria química para obtener un gran número de productos derivados.

Este proyecto ha demostrado cómo las minas de carbón, una vez en desuso, tienen todavía un gran potencial, ya que se puede aprovechar el metano que emana de la mina, suponiendo además una ventaja medioambiental al evitar la emisión de dicho gas de efecto invernadero.

Parafraseando a R. Buckminster Fuller, arquitecto, inventor y profesor estadounidense: “La contaminación no es otra cosa que los recursos que estamos desperdiciando. Permitimos que se dispersen porque ignoramos su valor”.


Este artículo ha resultado ganador del Premio Hunosa de divulgación sobre transición energética y sostenibilidad de la energía.


Eva Díaz Fernández, Catedrática de Tecnologías del Medio Ambiente, Universidad de Oviedo; David Ursueguía Borja, Investigador en Ingeniería Química, Universidad de Oviedo; Pablo Marín González, Catedrático de Ingeniería Química, Universidad de Oviedo, and Salvador Ordóñez García, Catedrático de Universidad, Dpto. de Ingeniería Química y Tecn. del Medio Ambiente, Universidad de Oviedo

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.