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Panorama Planetario

El sistema Tierra bajo presión térmica y oceánica

Actualización: 20 de agosto de 2026

La señal global combina temperaturas persistentemente elevadas, océanos excepcionalmente cálidos, crecimiento sostenido del dióxido de carbono y contrastes hidrológicos cada vez más marcados. El fortalecimiento de El Niño modifica la circulación tropical y eleva la probabilidad de calor, lluvias intensas y ciclones en regiones específicas, aunque sus efectos no serán uniformes.

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Temperatura global Julio quedó entre los meses más cálidos registrados

La temperatura media mundial de julio de 2026 alcanzó 16,90 °C: 0,67 °C por encima del promedio 1991–2020 y aproximadamente 1,47 °C sobre el nivel preindustrial estimado. El mes empató prácticamente con julio de 2024 como el segundo julio más cálido del registro de ERA5.

+1,47 °C frente a 1850–1900 Fuente: Copernicus Climate Change Service
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Océanos El calor marino refuerza la vigilancia climática

La temperatura superficial de los océanos extrapolares alcanzó un máximo histórico para julio. En el Pacífico tropical, el rápido calentamiento asociado al desarrollo de El Niño puede reorganizar lluvias, vientos y productividad marina, con consecuencias para la pesca, los corales y las comunidades costeras.

Máximo de julio fuera de zonas polares Fuente: Copernicus
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CO₂ atmosférico La concentración permanece cerca de niveles récord

NOAA situó el promedio mundial mensual preliminar de comienzos de agosto en torno a 428,73 partes por millón. En Mauna Loa, la semana iniciada el 9 de agosto promedió 427,59 ppm, frente a 425,53 ppm un año antes, confirmando que la acumulación atmosférica continúa.

428,73 ppm globales Fuente: NOAA Global Monitoring Laboratory
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Hielo polar Persisten déficits importantes en el Ártico

La extensión del hielo marino ártico fue la sexta más baja observada para un mes de julio. Las anomalías más acusadas se localizaron al norte del mar de Barents, alrededor de Svalbard y Tierra de Francisco José, donde el océano abierto absorbe más radiación solar y amplifica el calentamiento regional.

6.ª menor extensión de julio Fuente: Copernicus
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Incendios Vegetación seca y calor mantienen el peligro estacional

El riesgo permanece elevado allí donde coinciden olas de calor, baja humedad del suelo y vientos fuertes. El oeste y el sur de Europa, el Mediterráneo y sectores boreales requieren vigilancia continua. El humo puede recorrer largas distancias y deteriorar la calidad del aire lejos de los focos.

Riesgo compuesto: calor + sequedad + viento
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Sequías El déficit hídrico se desplaza entre regiones

La sequía no presenta un patrón planetario uniforme: mientras algunas cuencas reciben lluvias intensas, otras acumulan pérdidas de humedad en suelos y vegetación. En Estados Unidos aumenta la vigilancia por sequía de rápida aparición en sectores de las Grandes Llanuras y de los valles del Misisipi.

Atención a sequía de rápida evolución Fuente: NOAA Climate Prediction Center
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Tormentas y extremos El Pacífico oriental entra en una fase más activa

La combinación de un El Niño fuerte, la oscilación Madden-Julian y la climatología de finales de agosto favorece la formación de varios ciclones tropicales en el Pacífico oriental. En el Atlántico, una mayor cizalladura limita parcialmente la organización de sistemas, pero no elimina el riesgo costero.

Más de 60% en una zona del Pacífico oriental Fuente: NOAA CPC
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Circulación atmosférica El Niño gana fuerza y cambia el mapa de probabilidades

NOAA informó que El Niño continúa fortaleciéndose y asignó más de 90% de probabilidad a un episodio muy fuerte durante el otoño e invierno boreales de 2026–2027. Esto eleva la posibilidad de anomalías regionales importantes, aunque cada impacto dependerá también de patrones atmosféricos de menor escala.

>90% de episodio muy fuerte Fuente: NOAA CPC

⚡ Señal planetaria destacada

La combinación más relevante no es un fenómeno aislado, sino la superposición del calor oceánico récord para julio, un El Niño en rápido fortalecimiento y concentraciones de CO₂ que siguen aumentando. Este encadenamiento puede intensificar extremos hidrológicos, alterar ecosistemas marinos y desplazar las zonas de mayor riesgo durante los próximos meses.

🔭 Perspectiva para los próximos 7–14 días

Hasta comienzos de septiembre se anticipa una mayor actividad ciclónica en el Pacífico oriental y central, calor persistente en amplias áreas interiores de Estados Unidos y riesgo localizado de lluvias fuertes en la costa oriental norteamericana. En Europa y el Mediterráneo, la prioridad seguirá siendo vigilar la combinación de calor, sequedad de la vegetación e incendios. La señal de El Niño aconseja reforzar los sistemas de alerta temprana en países del Pacífico, América y Asia.

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Europa probará 24 soluciones contra el calor urbano extremo


El proyecto EUROASIS, coordinado por la Universidad de Wageningen, trabajará durante cuatro años en ciudades piloto para desarrollar sistemas de sombra, vegetación, rutas frescas y protección laboral


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Luis Ortega


Un consorcio coordinado por la Universidad e Investigación de Wageningen (WUR), en Países Bajos, desarrollará y probará 24 soluciones destinadas a reducir la exposición al calor extremo en ciudades y regiones europeas. El proyecto EUROASIS reunirá durante cuatro años a investigadores, administraciones públicas y organizaciones sociales para convertir el conocimiento climático en medidas aplicables sobre el territorio.

La iniciativa cuenta con 29 organizaciones participantes y una financiación de 10 millones de euros procedente del programa Horizonte Europa. Las principales pruebas se realizarán en Ámsterdam, Atenas, Zaragoza y Reggio Emilia, cuatro ciudades con condiciones urbanas, sociales y climáticas diferentes.

El proyecto parte de que el calor extremo ya afecta a millones de europeos y no puede tratarse únicamente como una amenaza futura. La acumulación de superficies pavimentadas, la falta de sombra, la escasa ventilación y la pérdida de humedad convierten determinados barrios en puntos especialmente peligrosos durante las olas de calor.

Cuatro ciudades funcionarán como laboratorios urbanos

EUROASIS utilizará las ciudades piloto para evaluar las soluciones bajo condiciones reales. El objetivo no será probar solamente si una intervención reduce la temperatura, sino también si puede instalarse a un costo razonable, mantenerse en el tiempo y beneficiar a quienes sufren una mayor exposición térmica.

Ámsterdam ensayará estructuras de sombra permanentes y móviles capaces de ofrecer enfriamiento pasivo, sin necesidad de consumir energía. Las instalaciones temporales podrán trasladarse a plazas, calles o espacios donde se concentren numerosas personas durante episodios de temperaturas elevadas.

En Atenas, el proyecto se concentrará en la seguridad de quienes trabajan al aire libre. Dispositivos corporales inteligentes y una aplicación de planificación predictiva ayudarán a identificar los horarios y lugares más seguros para realizar actividades laborales, con el propósito de anticipar el estrés térmico.

Zaragoza y Reggio Emilia también funcionarán como espacios de experimentación para el conjunto de soluciones. El proyecto combinará infraestructura verde, herramientas digitales, planificación urbana y medidas para adaptar el trabajo y las actividades cotidianas a las olas de calor.

La falta de protección solar constituye una deficiencia extendida en el continente. Un análisis sobre el déficit de sombra en 25 ciudades europeas encontró que el 84 % de los edificios examinados no alcanzaba una cobertura arbórea cercana suficiente para producir un enfriamiento significativo.

Siete regiones replicarán los aprendizajes

Además de las cuatro ciudades piloto, siete territorios seguirán los resultados para adaptar las innovaciones a sus propias condiciones. Se trata de Malinas, en Bélgica; la región del Duero, en Portugal; Podgorica, en Montenegro; Creta, en Grecia; Champs-sur-Marne, en Francia; Esmirna, en Turquía, y la región de Rivne, en Ucrania.

La participación de estos territorios permitirá comprobar si las soluciones pueden trasladarse entre climas, formas urbanas y sistemas administrativos diferentes. Una estructura de sombra útil en una plaza de Ámsterdam, por ejemplo, puede requerir materiales, ubicación o funcionamiento distintos en el clima mediterráneo de Atenas o Creta.

El nombre EUROASIS corresponde a “Soluciones Europeas Adaptativas, Sistémicas e Inclusivas para la Resiliencia al Calor”. La referencia al oasis también expresa la intención de crear lugares urbanos donde la población pueda encontrar alivio durante los episodios térmicos.

Vegetación y herramientas digitales compartirán espacio

Las 24 soluciones incluirán intervenciones de reverdecimiento urbano y herramientas digitales capaces de orientar a las personas hacia rutas con menor exposición o lugares donde puedan refrescarse. También se estudiarán medidas para proteger las actividades laborales y mantener condiciones seguras durante los periodos más cálidos.

La vegetación puede disminuir la temperatura mediante la sombra y la evapotranspiración, pero sus beneficios dependen de la localización, el tamaño, la salud de las plantas y la disponibilidad de agua. Las evaluaciones sobre la adaptación urbana mediante una mayor presencia de vegetación muestran que el diseño y la distribución de las áreas verdes son tan importantes como su superficie total.

Los espacios pequeños también pueden contribuir cuando forman una red distribuida entre viviendas, centros de trabajo y rutas peatonales. Investigaciones anteriores han documentado que los parques y áreas verdes de menor tamaño pueden proporcionar enfriamiento local, especialmente cuando están cerca de los lugares utilizados diariamente por la población.

Las soluciones digitales añadirán información temporal y espacial. Una ruta que resulta cómoda por la mañana puede convertirse en un corredor de alta exposición durante la tarde, mientras una zona con árboles o sombra estructural puede ofrecer una alternativa más segura para caminar o esperar el transporte público.

El acceso al enfriamiento será parte de la evaluación

El proyecto no limitará su análisis a los promedios térmicos de cada ciudad. También estudiará si las medidas mejoran el bienestar durante las olas de calor y si su acceso se distribuye de forma equitativa entre barrios y grupos sociales.

Dragan Milošević, profesor asistente de Hidrometeorología Urbana de WUR y coordinador de EUROASIS, señaló que el calor suele subestimarse porque, a diferencia de una inundación, no produce una imagen física fácilmente reconocible. Sus consecuencias, sin embargo, afectan la salud, la capacidad de trabajar con seguridad y, en los episodios más graves, la supervivencia.

Las personas mayores, los trabajadores al aire libre y quienes residen en barrios con menos vegetación figuran entre los grupos con mayor exposición. Los hogares con menos recursos también pueden disponer de menor acceso a sistemas de refrigeración, viviendas aisladas o medios para desplazarse hacia lugares más frescos.

La dimensión social resulta relevante porque las islas de calor no se distribuyen uniformemente. Las zonas con más asfalto, menor cobertura arbórea y edificios poco adaptados pueden registrar temperaturas considerablemente superiores a las de barrios cercanos con vegetación madura y suelos permeables.

Del experimento local a la planificación climática

Uno de los desafíos será determinar qué intervenciones pueden mantenerse después de finalizar la financiación. Las ciudades necesitan conocer no solo el potencial de enfriamiento, sino también los costos, el consumo de agua, el mantenimiento, la aceptación ciudadana y la capacidad de incorporar cada solución a la planificación urbana.

La investigación comparará medidas basadas en la naturaleza, infraestructura física y sistemas digitales. Este enfoque permitirá identificar combinaciones adecuadas para plazas, calles comerciales, barrios residenciales, zonas industriales y espacios utilizados por trabajadores expuestos.

Los resultados también podrán aportar criterios para decidir entre árboles, cubiertas reflectantes y otras alternativas. Estudios sobre el uso de árboles urbanos y techos frescos contra el calor indican que la eficacia depende del clima, la forma de la ciudad y el tipo de superficie que se pretende enfriar.

La participación conjunta de científicos, autoridades y organizaciones sociales busca evitar que las propuestas permanezcan como prototipos aislados. Las pruebas deberán producir información práctica para que otras administraciones puedan seleccionar, financiar y aplicar las medidas que correspondan a sus riesgos térmicos.

Fuente referencial:
Universidad e Investigación de Wageningen