Un estudio proyecta un aumento del 192% bajo altas emisiones, mientras la prevención y la reducción del calentamiento podrían limitar los daños
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
La superficie quemada anualmente por incendios forestales en Europa podría aumentar hasta un 192% hacia finales de este siglo si las emisiones continúan elevadas y la temperatura global sube aproximadamente 3,6 °C. La proyección procede de una investigación liderada por el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), con participación de la Sociedad Senckenberg para la Investigación de la Naturaleza.
El estudio, publicado el 20 de agosto de 2026 en la revista científica Global Change Biology, advierte que el riesgo crecería incluso bajo una trayectoria de emisiones reducidas. En ese escenario, asociado con un calentamiento cercano a 1,8 °C, el área quemada anual todavía aumentaría alrededor de un 39% respecto del periodo de referencia.
Los investigadores compararon el promedio anual modelado entre 2000 y 2030 con las proyecciones correspondientes al periodo 2070-2100. Los porcentajes representan estimaciones condicionadas por distintos escenarios climáticos y no una predicción inevitable de la superficie que será destruida cada año.
Calor, sequedad y viento expandirían el peligro de incendios
Los modelos indican que las condiciones más cálidas, secas y ventosas facilitarían la propagación del fuego en amplias regiones europeas. La expansión no se limitaría a la cuenca mediterránea, actualmente una de las zonas más expuestas, sino que alcanzaría sectores de Europa occidental y central con menor actividad histórica de incendios.
Maik Billing, investigador del PIK y autor principal del trabajo, explicó que el cambio climático está elevando la actividad del fuego al intensificar esas condiciones meteorológicas. El escenario de bajas emisiones analizado, SSP1-2.6, produciría un incremento generalizado, pero el escenario de emisiones altas SSP3-7.0 multiplicaría la extensión potencial del terreno afectado.
Estas proyecciones complementan las evidencias sobre la doble influencia humana en los incendios europeos. Aunque numerosas igniciones proceden de actividades humanas, el calor, la baja humedad, el viento y la vegetación deshidratada determinan si una chispa permanece localizada o se convierte en un incendio de gran magnitud.
El peligro tampoco concluye cuando se apagan las llamas. Los episodios recientes han demostrado que el humo de incendios europeos puede alcanzar la alta troposfera, desplazarse a grandes distancias e influir en la calidad del aire, la radiación y algunos procesos de formación de nubes.
Dos escenarios climáticos con resultados muy diferentes
En la trayectoria SSP1-2.6, vinculada con reducciones importantes de emisiones, el calentamiento global se situaría alrededor de 1,8 °C y el área quemada aumentaría un 39%. En la trayectoria SSP3-7.0, caracterizada por emisiones elevadas y un calentamiento próximo a 3,6 °C, el incremento alcanzaría el 192%.
La diferencia muestra que las decisiones sobre gases de efecto invernadero pueden modificar sustancialmente la magnitud del riesgo. Limitar el calentamiento no eliminaría los incendios ni impediría un aumento de la superficie afectada, pero evitaría el escenario de expansión más severo contemplado por los modelos.
El crecimiento proyectado tendría consecuencias para los bosques, la biodiversidad, los suelos, los recursos hídricos y las comunidades situadas en la interfaz entre zonas urbanas y forestales. El terreno quemado también puede quedar más expuesto a erosión y escorrentías, una relación observada en análisis sobre el riesgo de inundaciones después de los incendios.
La gestión del fuego reduciría el área afectada
La investigación incorporó un segundo enfoque para estimar el efecto de las medidas humanas de prevención, detección temprana y extinción. Si Europa mantiene mejoras continuas en la gestión de incendios, el área quemada podría reducirse hasta un 92% en el escenario de calentamiento de 1,8 °C y un 72% bajo el escenario cercano a 3,6 °C.
Los autores advierten, sin embargo, que estas estimaciones podrían ser optimistas. Los incendios extremos pueden adquirir una intensidad y una velocidad capaces de superar la capacidad operativa de las brigadas, incluso cuando existen personal capacitado, equipos adecuados y coordinación entre administraciones.
Thomas Hickler, científico de Senckenberg y coautor del estudio, destacó la necesidad de reforzar la formación de los equipos, el equipamiento y la coordinación. Kirsten Thonicke, investigadora del PIK, añadió que la disminución de emisiones debe avanzar junto con el fortalecimiento de la gestión local del fuego.
Las medidas incluyen vigilancia, detección temprana, mantenimiento de accesos y puntos de agua, gestión de la vegetación combustible, preparación de evacuaciones y reducción de las fuentes de ignición. La experiencia de los incendios registrados tras episodios de calor extremo en Europa muestra que varios países pueden enfrentar simultáneamente emergencias capaces de exigir grandes despliegues humanos y aéreos.
La temporada de 2026 evidencia la presión actual
La publicación del estudio coincide con una temporada especialmente severa. Según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), alrededor de 550.000 hectáreas habían ardido en la Unión Europea hasta el 12 de agosto de 2026, aproximadamente dos veces y media el promedio de los últimos 20 años para esa fecha.
Los incendios de Francia, España y Grecia evidencian cómo la coincidencia de temperaturas elevadas, aire seco y viento puede tensionar rápidamente los recursos disponibles. El estudio no atribuye cada siniestro concreto al cambio climático, pero proyecta que el calentamiento ampliará las condiciones ambientales favorables para su propagación.
La investigación plantea así dos líneas de actuación complementarias: reducir las emisiones para contener el aumento de las condiciones extremas y fortalecer la prevención territorial y los sistemas de respuesta. Apostar exclusivamente por la extinción resultaría insuficiente si los incendios alcanzan intensidades que rebasen la capacidad de control.
Fuentes referenciales:
Infobae
Global Change Biology
Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático
