Un mapa químico desarrollado en Brasil compara las proporciones de oxígeno presentes en la celulosa para delimitar la región donde fue talado un árbol.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
Investigadores de la Universidad de São Paulo desarrollan un mapa isotópico de la madera amazónica que podría ayudar a la Policía Federal de Brasil a comprobar el origen geográfico de cargamentos sospechosos. La técnica analiza señales químicas incorporadas naturalmente por los árboles y busca reforzar la lucha contra la tala y el comercio ilegal.
El proyecto está dirigido por Luiz Antonio Martinelli, profesor del Centro de Energía Nuclear en la Agricultura de la Universidad de São Paulo, CENA-USP. El equipo comenzó cartografiando las proporciones de dos isótopos estables de oxígeno presentes en la celulosa de árboles procedentes de diferentes sectores de la Amazonía.
Los resultados, publicados en la revista Molecules, muestran un gradiente geográfico entre el suroeste y el noroeste de la selva. Esa variación permite descartar extensas áreas incompatibles con la composición de una muestra e investigar si el lugar declarado en los documentos comerciales coincide con la señal conservada en la madera.
La madera conserva una firma química del territorio
Los isótopos son formas de un mismo elemento químico que poseen igual número de protones, pero diferente cantidad de neutrones y, por tanto, distinta masa. En el caso del oxígeno, los investigadores miden la relación entre oxígeno-18 y oxígeno-16.
Ambos isótopos entran en los árboles a través del agua y quedan incorporados en la materia vegetal durante el crecimiento. Su proporción cambia de una región a otra debido al recorrido de la humedad atmosférica, las precipitaciones y otros procesos ambientales.
La humedad procedente del océano Atlántico pierde gradualmente una parte del oxígeno-18, el isótopo más pesado, mientras se desplaza hacia el interior del continente. Por esta razón, el agua que alcanza la Amazonía occidental contiene proporcionalmente menos oxígeno-18 que la disponible en sectores orientales.
Los árboles de la parte occidental de la selva presentan así una mayor proporción de oxígeno-16 y una menor presencia de oxígeno-18 en comparación con los ejemplares del este. El patrón puede representarse mediante un isoscape, un mapa que muestra cómo varían las relaciones isotópicas a través del territorio.
Una prueba independiente de los documentos comerciales
Las autoridades brasileñas ya utilizan la anatomía vegetal, la distribución conocida de las especies y registros administrativos para investigar la procedencia de la madera. Entre estos documentos se encuentra el Documento de Origen Forestal, utilizado para controlar el transporte y almacenamiento de productos forestales nativos.
Sin embargo, los documentos pueden contener datos incorrectos o no ofrecer pruebas suficientes sobre el punto exacto de extracción. Una especie también puede crecer en una zona demasiado extensa para identificar por sí sola el lugar donde fue talado el ejemplar.
La señal isotópica proporciona una verificación independiente porque se forma dentro del árbol como resultado de procesos naturales. Una muestra decomisada puede compararse con el mapa de referencia para determinar si su composición es compatible con el origen declarado.
Martinelli explicó que el propósito es ofrecer a la Policía Federal un método resistente a manipulaciones. Aunque una persona puede alterar registros o etiquetas, no puede modificar fácilmente la proporción de isótopos estables que quedó integrada en la celulosa durante el crecimiento del árbol.
La herramienta complementaría el monitoreo territorial que ya permite observar cambios en la cobertura vegetal. En 2026, la deforestación de la Amazonía brasileña cayó a su nivel más bajo en una década, pero las autoridades todavía registraron una pérdida considerable de bosque y mantienen el objetivo de eliminar la deforestación ilegal antes de 2030.
El modelo puede descartar el 92 % de la Amazonía
El mejor modelo obtenido hasta ahora puede excluir aproximadamente el 92 % del área forestal amazónica cuando se intenta localizar el origen de una muestra. Esa capacidad reduce el territorio posible en unos tres millones de kilómetros cuadrados.
La limitación es que el 8 % restante todavía representa cerca de 240.000 kilómetros cuadrados. Esa superficie es demasiado extensa para atribuir la madera a un lugar preciso o demostrar por sí sola que procede de una explotación concreta.
El equipo reunió muestras de 800 árboles distribuidos en 63 puntos de la Amazonía. Los investigadores consideran que deberán incorporar más ejemplares y localidades para capturar mejor la variabilidad ambiental de una selva tan extensa y diversa.
El problema resulta particularmente acusado en el denominado arco de deforestación, la franja donde avanza la frontera de destrucción del bioma. Las muestras recogidas allí presentan mayor variabilidad, lo que dificulta la identificación precisamente en una de las regiones con mayor actividad maderera y transformación territorial.
La presión no se limita a la pérdida completa de cobertura. La degradación de los bosques amazónicos también incluye tala selectiva, incendios, sequías y alteraciones en los bordes de las áreas fragmentadas.
Carbono, nitrógeno y estroncio aumentarán la precisión
Los científicos reconocen que el oxígeno no puede resolver por sí solo la procedencia de toda la madera amazónica. Distintos lugares pueden presentar proporciones similares y producir coincidencias que impidan reducir suficientemente la zona de búsqueda.
Isabela Maria Souza Silva desarrolla un proyecto doctoral para cartografiar también los isótopos de carbono y nitrógeno. El grupo prevé añadir posteriormente el estroncio, cuya composición puede aportar información relacionada con las características geológicas y los suelos donde creció el árbol.
La integración de varios elementos generaría una firma multidimensional. Una zona compatible con la relación de oxígeno podría descartarse si no coincide con las proporciones de carbono, nitrógeno o estroncio observadas en la madera investigada.
El equipo estudia además la creación de un elementalscape, un mapa basado en las concentraciones de determinados elementos químicos. La combinación de relaciones isotópicas y composición elemental podría reducir la incertidumbre y convertir el sistema en una herramienta forense más precisa.
Este control científico reforzaría los sistemas de trazabilidad y certificación, que no siempre bastan para impedir que madera de origen ilícito entre en cadenas legales. El desafío forma parte de una discusión más amplia sobre el manejo forestal sostenible y la conservación de los bosques.
La tala ilegal produce impactos más allá del árbol extraído
La extracción clandestina abre caminos, fragmenta hábitats y facilita nuevas ocupaciones del territorio. Incluso cuando la tala es selectiva y no elimina toda la cobertura, puede dañar árboles vecinos, reducir el almacenamiento de carbono y aumentar la vulnerabilidad del bosque frente a sequías e incendios.
La pérdida forestal también altera la circulación de agua. Los árboles amazónicos liberan humedad hacia la atmósfera y contribuyen a sostener las precipitaciones regionales. Una investigación reciente advirtió que la deforestación debilita la capacidad de la Amazonía para generar lluvia.
La identificación del origen geográfico puede ayudar a reconstruir rutas comerciales, comprobar permisos y orientar operaciones de fiscalización hacia áreas donde se extrae madera ilegalmente. También permitiría a importadores y organismos de control verificar productos después de que estos hayan recorrido largas cadenas de transporte.
Para que la técnica pueda utilizarse regularmente en investigaciones policiales, será necesario ampliar el banco de muestras, validar los mapas con madera de origen conocido y establecer procedimientos uniformes de recolección, conservación y análisis.
El proyecto todavía no identifica una parcela exacta ni sustituye las inspecciones, los registros forestales o el monitoreo satelital. Su aportación consiste en añadir una evidencia física vinculada al territorio, capaz de revelar cuándo la composición de la madera contradice el origen declarado.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Molecules
